Mostrando entradas con la etiqueta s.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta s.. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de junio de 2014

Sin saberlo, se acostumbró a...

Se acostumbró a no sentir, cuando sentía...
 
 
 … Dejo que su cuerpo flotara. Se abandonó a un ahora que la superaba cediendo la voluntad al desvarío de un momento…
Con los años, comprendió que existían días que la manejaban de forma caprichosa, vapuleándola a merced  de las circunstancias, esas invitadas no deseadas que se sentaban en su mesa a la hora de comer.

… Ella, que se creyó tan fuerte como un Sauce, vio como cada una de sus ramas se rompían como consecuencia de sus propias tormentas… descubrió entonces, que la vida, la suya, era una brújula sin agujas...
Aprendió tan bien el arte de parecer, que le resulto fácil dibujar en su rostro una sonrisa que ocultase su perenne aflicción, a poner brillo en sus pupilas y a medir el borde de un lagrimal que amenazaba con desbordar la liquida tristeza frenada y dominada en el último momento…

Educo su tono de voz para disimular el ahogo que en su garganta quedaba preso  de un mantra que se repetía una y otra vez con un ¡“ahora no”!, ¡ ahora no! asfixiando de esa manera, el siempre tan temido gemido de desesperación y dolor...

Sin saberlo, se acostumbró a creer que era feliz…

Esther Mendoza.

  El velo pintado..

lunes, 9 de junio de 2014

"LA ELEGANTE ESCALERA DE LOS PENSAMIENTOS...


" En ocasiones los pensamientos se convierten en tristes holocaustos de la realidad, ¡cámbialos!”
... Así son nuestros pensamientos, como una elegante escalera de mármol. Las subimos con el ímpetu y la pasión que despierta un momento, un sentimiento activado por una caricia, un recuerdo o un deseo… Ellos no nos dejan sentir el frio de su inmaculado suelo y cuando toca bajar, el vértigo de su barandilla impide el roce de sus antes seguros peldaños…
“Los pensamientos se convierten en tristes holocaustos de la realidad, ¡cámbialos!”
El tiempo y la reflexion, tienen esa extraña manera de rediseñar aquello en lo que creíamos…Un carcelero que pone tonos indefinidos a nuestras expectativas esgrimiendo la certeza para confundirnos. Sin embargo, para otros podría resultar ser como un “tiovivo” que lleva a emociones donde algunas veces se está arriba y otras un poco más abajo. No hay que lamentar nada de lo que nos toca vivir, todo ello forma parte del vértice de una elección…
Las decisiones son esos caminos que determinan donde podemos encontrar las respuestas inconclusas de nuestra particular historia. Y, a aquello o  aquellos que tratan de alejarnos de quienes realmente somos, se apartarán de nuestro enfoque, no sin antes, por nuestra parte,  agradecer su presencia en un tramo de  nuestra ruta.  No ha sido en vano el trocito de parcela compartida, toda experiencia deja un aprendizaje, por lo tanto, nada sobra ni nada falta.
Una trama divina nos lleva a cumplir un objetivo, seguir nuestra intuición, ella  ¡jamás! no llevara por carreteras secundarias….
Esther Mendoza.
 
No dejes el corazón a un lado, es el mejor timón de tu vida…
 
 


martes, 13 de mayo de 2014

MAÑANA, SERÁ ESE DÍA...

"Un lugar donde se dan cita las tinieblas..."
  
 
… El bullicio de la calle le producía vértigo obligándole a huir del gentío. Tropezó con otra mirada y, al hacerlo, en la brevedad de unos segundos apareció en las pupilas del extraño viandante una historia que tímidamente se colocó de puntillas en sus pupilas. Al terminar de cruzar la vía, esos instantes  dejaron huellas en la memoria junto a un fugaz pensamiento al evocar a un cómplice de segundos compartidos…
Quería que la ciudad desapareciera poco a poco de su perspectiva, aquellos transeúntes anónimos asfixiaban su intención de una invisibilidad imposible. Su  soledad tenía rostros que disfrazaban tanto la verdad como la mentira. No siempre el ruido de la multitud le acompañaba, ni el silencio de una casa vacía cubría con su manto el frío que le aislaba de sí mismo, entonces, surgía la misma pregunta una y otra vez… ¿Dónde está ese lugar que no me haga sentir forastero en mi propia piel?
Sabía que la respuesta se encontraba en el viaje que le obligaba a subir y bajar sus propias colinas con el peso de sus pensamientos, con el óxido de una convicción, con bastones desgastados por andar senderos equivocados y, con aquellos actos de fe decretados por un ego que no quería abandonar su condición de protagonista…
Y mientras los caminos se cubrían con la niebla del desafío, deseaba que un rayo de luz atravesara la gruesa capa de la impavidez que le arrollaba.
Sentado en el borde de la esperanza ansiaba la desaparición de la incertidumbre; eso que él llamaba imprevistos  y le llevaba a arropar premisas que no se cumplirían jamás, salvo que asumiera un reto pospuesto…
 Entretanto, abrazaba la melancolía de un epígrafe dictado por la presunción. La vida es una irónica mezcla de injusticias y decepciones. Justificaciones que llevaban etiquetas de primera o segunda clase con falsas creencias. En definitiva, seguiría postergando una batalla que abanderaba una frase sin fecha en el calendario...

“Mañana, será ese día…”.  
Esther Mendoza.
 
 
 

 


domingo, 27 de octubre de 2013

AMOR INMUTABLE...

Un amor inmutable no se deja arrastrar por las tempestades, no las conoce...



Nuestros pensamientos siempre van acompañados de emociones que esperan  materializarse en la brevedad que acompaña al deseo.

Un amor inmutable no conoce de fisuras por las que se puedan colar despropósitos y actitudes que cambien su valor. No se desmorona con amenazantes nubarrones,  ni por las lluvias finas que apenas empapan. No se descarna en sutileza ni en roses cotidianos fruto de la duda y los miedos humano. Por el contrario, su capacidad de amar no tiene límite. Abandera la generosidad, confabula con la confianza y firma pactos con la paciencia para qué, el perdón, no suspenda en una empatía con el orgullo.

El amor inmutable, es lo supremo de los sentimientos. En definitiva, se convierte en un fuerte infranqueable contra los embiste y desencuentros del destino, la imperfección del otro, la escasa fortuna, y un sinfín de desatinos y burlas del azar.

El amor inmutable se sostiene en un baluarte con una estructura de confianza de una sola pieza, resistente a los impulsos y terroristas emocionales.  

No hay goteras, ni peligra un derrumbe. Los créditos del amor suman por igual. No culpa a la providencia del resultado de sus errores. 

Aprende cogido de la mano del otro…


Un amor inmutable es irrompible…


Esther Mendoza.



 Solo el alma lo puede sentir y la nostalgia traducir..



lunes, 21 de octubre de 2013

EL AMULETO...

El único amuleto infalible se encuentra en nuestro corazón cuando va acompañado de la razón. E.M

Cuando el ser humano se encuentra en una encrucijada sin opciones que naveguen en el único océano conocido, busca salidas que le ayuden a dilucidar aquel punto de estabilidad perdido llamado razonable felicidad…

Sin embargo, cuando las tormentas externas con pronósticos devastadores escondidos tras un paradigma de promesas que no llegaron azotan indistintamente la fachada de nuestro equilibrio, terminamos encallados, abatidos por olas cargadas de augurios en los que creímos y nunca fueron rubricados. Y, como náufragos  imbuidos por un eco que nos arrastra a la deriva de un caos que pareciera no tener piedad, sentimos la avalancha de los miedos paralizando la poca cordura albergada tras un Tsunami de despropósitos que arrasa con la recompensa y los sueños de una vida.

Cuando abres los ojos después de la tempestad, el tiempo ha tomado cuanto a su alcance fue encontrando despojando de los más preciados tesoros materiales y sentimentales que un ser puede poseer. El cuerpo es arrastrado metafóricamente a orillas de una playa cualquiera donde sus lugareños hablan de un plan b. Actitud obligada a tomar en consideración como si de una verdad absoluta se tratara que no admite replica convirtiendo el exilio en un paraíso llamado paciencia, cuya máxima es un mantra que lleva la palabra “reinventarse”..

Para aquellos que no tenemos pajolera idea cómo hacerlo cuando todas las alternativas se han borrado del mapa de la coyuntura, recurrimos a pequeños amuletos en pos de una fe qué, a veces, sentimos que nos abandona al delirio de unos cuantos ladrones que tienen el poder y la potestad de robarte la ilusión.

Entonces, un pequeño objeto físico, palpable, en el que se sustentan  desesperadas suplicas por recuperar un velero perdido, lleva al filo del milagro el final de una película en la que no se quiere participar.

Afanes acompañados de anhelos al borde del precipicio. La exterminación de cualquier nueva oportunidad exige el uso de un amuleto que recuerde que los imposibles, hay que enfrentarlos aunque en el horizonte no se dibuje la respuesta al arrojo.

El talismán adquirido bajo el embrujo de la esperanza, llevará a cabo la viabilidad de historias no fraguadas que esperan tener su lugar y tiempo. Capítulos no aptos en la niebla de los hubieras. No conocen el despropósito de un imposible, de una duda. Quieren su espacio y su protagonismo. Deleite bordado en el alma de aquel que arriesga, cree y confía sin esperar respuesta de la desidia humana.

Tal vez, en ese punto de desesperanza y agotamiento los hilos del destino muevan piezas pujando por las ocasiones tardías. Figuras humanas en movimiento convertidas en amigos, conocidos, compañeros, amantes, parejas y un no tan largo etcétera  que  se aferran a los regalos de la vida simple con un yo me lo merezco…

…. Pero..., ¿qué ocurre cuando los deseos se cumplen y dudamos de su merecimiento?
Es probable que se esfume como el humo del último cigarrillo del día…

Nunca se quedará aquello que no duerme en el calor de la gratitud; un reconocimiento llamado oportunidad o  milagro…

En todo caso, siempre podemos responsabilizar del destino final, al amuleto…

Esther Mendoza.




domingo, 13 de octubre de 2013

"Tu media sonrisa..."

Hay presencias que están destinadas a quedarse en el alma..


… Un día dónde mis pisadas me llevaban a ningún lugar, mis pensamientos se elevaron al cielo en espera de una contestación. Quería regalar flores a un jardinero fiel. Esas “flores”, simbolizaban la respuesta a millones de gestos que no siempre recibimos. Un día cualquiera en un acto de generosidad, el universo me regaló esa parcela. Una alineación planetaria me puso frete a él. Le reconocí porque supo mirar donde otros, ni siquiera fijaron la pupila de la curiosidad.

Su media sonrisa se arrojo sobre mi mirada. Un estallido de sensaciones se precipitó sobre mi comedido equilibrio, haciendo que mis párpados, se cerrasen por unos segundos volviendo a observar aquella seductora, descarada y bella sonrisa. Pensé: ¡Es necesario encomendar con cierta urgencia mi alma a la cordura! para protegerla de una emoción que conquistaba cada poro de mi piel…

… Si nos detuviésemos a contemplar donde otros no miran, muchas veces repararíamos en fragmentos que hablan de un alma, de un ser qué, como muchos o, como todos, se protege de aquellos usurpadores expertos en arañar la fragilidad de una confianza, de un sentimiento. Retazos que asoman poniendo nombre a un escudo qué, jamás, ha sido demolido por un mensajero capaz de amar la esencia de quien lo porta.

Me detengo en cada detalle que su persona me ofrece. Y, compruebo, el valor que tiene el tiempo. Instantes retratados en fotogramas que almacenamos en nuestra memoria, complementando los largos capítulos de una vida…

… Tu media sonrisa llena mis espacios y disuade las sombras que se filtran por la ventana de lo cotidiano…
Te escribiría una Ilíada. Sé que tengo todo el tiempo del mundo…que, no es otro qué,  aquel, que escala las oportunidades que ponemos a su alcance…

Esther Mendoza



miércoles, 25 de septiembre de 2013

"CARTAS AMARILLAS, FRAGMENTOS DEL TIEMPO..."

"Huellas de una historia..."

Al mirarse al espejo no se reconoció. Atrás quedaba  aquella hermosa mujer que obligaba a cuantos se cruzaban con su mirada impenetrable, a bajar sus párpados con cierto reparo. Hoy, era la burda copia de un retrato en los que muchos se deleitaron.

De fondo la melodía de Glen Miller en su “Moonlight Serenade”, aliviaba la nostalgia que arañaba a su corazón al recordarle, lo efímero de la belleza, lo breve del tiempo, lo antojadizo del amor cuando los años rasgan la esperanza, y, con jirones de desencanto, diseña su mejor vestido para la gala de la decepción…

Se dió cuenta que secaba sus lágrimas con su pañuelo; aquel pañuelo... Una reliquia que custodió en su pecho por más de cincuenta años, cuyas iniciales bordadas, ya desdibujadas por la pasión guardada entre sus senos, se convirtió durante esos años en el hilo conductor entre la cordura y la capitulación de una historia que no pudo ser. Su ahogado llanto quedó mudo en la estación de las oportunidades; esas que nunca llegaron. Ocasión presa entre los barrotes de una ausencia, de una espera gélida que cubría con su manto, cualquier resquicio de expectativa…

Cuando sus tormentas se lo permitieron, dándole una tregua al dolor encasquillado en los recovecos de su alma, se levantó lentamente apoyada en su bastón; fiel compañero qué, junto a su sombra, no la abandonaba salvo, en la soledad compartida con Morfeo.

 Con pasos cortos, titubeantes y temerosos de perder el equilibrio, se dirigió a aquél cajón que estaba relegado al olvido. Recuerdos condenados al desalojo de una espera que durante años, peregrinó en generaciones amarillentas destinadas al exilio de la memoria. El contenido de aquella gaveta, recibió tal vez, un castigo injustamente infringido.

Su temblorosa mano derecha, buscó junto a unas medallas que cogaban de su cuello, aquella llave que prendía por más de medio siglo. Fragmentos de tiempo encarcelados, huellas de una historia, la suya… 
Señales del mapa de vivencias anónimas dónde los anhelos, fueron abortados por la omisión de una promesa…

...Y, como si de una reliquia se tratara, tomó entre sus arrugadas manos las hojas sepias salvaguardadas por un lazo rojo. Con exquisita delicadeza, deshizo la cinta de seda para perderse entre los renglones de aquellas cartas. Capítulos sin reposición de una vida…

….Querida alma perdida:

Mi memoria es traicionera, y, no me deja recordar la última vez que tú y yo, mantuvimos una conversación.

Era verano. La luz del sol bailaba frente a las hiedras y el sonido de las abejas me inquietaba. Decidí traspasar aquella verja. Mis piernas temblorosas no disuadieron a mi voluntad de acercarme a él. Sin darme cuenta, había sorteado los sarmientos de una antigua viña. 
Mi obsesión por los detalles, me llevó a fijarme en la danza acompasada de dos amantes.Dos pequeños invertebrados regocijados del momento vivido. Un encuentro dónde los deseos tomaban forma: manifestación sublime del ciclo de la vida. Sonreí, y, secretamente, envidie el fervor de aquellos caracoles....

Alcé mis ojos al horizonte. Allí, le encontré...
¡La sangre fluía arrítmicamente!, bajando de forma imparable, llenando los rincones más íntimos y pudorosos de mi joven anatomía. De mi interior, se desgranan susurros cálidos deseando chocar contra su piel…Qué hermoso era su rostro, que bella sonrisa asomaba en aquella boca que desee mía en el primer segundo de cruzarme con ella...  

Es difícil relatar cómo empezó, cómo sucedió aquel encuentro inesperado. Cuando quise darme cuenta, hablábamos, y buscábamos la tibieza de un roce inocente y genuino. Sentí su mano deslizarse por uno de mis tirantes caídos sobre mi hombro izquierdo...
Nos fundimos en instantes de ternura que, la brevedad del tiempo, consagró en pasión... 

Un frenesí que, en las horas muertas de mis recuerdos, asalta cual soldados medievales empuñando fotogramas que despiertan sentimientos que creí propiedad de otros...
Intuyo, que forma parte de mi historia, así, me lo muestra las escasas visitas de mi lucidez…

... Me paro.No consigo recordar la razón que me ha llevado hasta aquí….


La mujer cerró los ojos abarcando con movimientos imperceptible su espacio sagrado, al tiempo qué, protegía contra su pecho, el fruto de un sueño que quebrantó la realidad que nunca quiso recoger. Aquellas cartas contenían mensajes que se empotraban en su ser; con angustia, dolor y sinsabores.

El tiempo la vapuleó. Apretó sus manos en espera de encontrar un calor perdido…, ese, que nunca llegó..

No tuvo valor para seguir perdiéndose entre las líneas veleidosas de su historia, qué, fugazmente, le llegaba con claridad para dejarla luego caer en la oscuridad del abismo y desconcierto. Nuevamente, ató el lazo rojo devolviendo al destierro, pedazos de su vida…

Apenas hay claridad…

Otro día más, su memoria se pierde entre dos corrientes…

Otra noche cae sin apenas sentir…


Esther Mendoza.


"Mi mente frenó. Mi corazón recordó aquella vieja melodía que me llevaba nuevamente a ti..."

lunes, 23 de septiembre de 2013

"EL FRÍO DE UNA VERDAD..."



"TIENES ALAS PARA VOLAR, ¡ÚSALAS!.."
… Tras aguardar unos minutos con un incierto y extraño silencio, su mirada no se apartaba del movimiento casi ajeno de la copa en su mano. Su semblante habitualmente sereno, se tornó tenso. La contracción de su mandíbula, y, lo apretado de sus labios, le delataron en el momento en el que su voz se hizo oír con un. “tenemos que hablar”


Sustituir la expresión de“amor mío” por su nombre de pila, sonó demoledor, poniendo de pronto nombre a una pesadilla espesa que la invadía desde que penetró en la habitación. Sin embargo, no pudo evitar tatuar aquel rostro distante en sus pupilas.

Los segundos se alargaban abanderando el temor. El “tenemos que hablar”, anticipaba la crónica de un año  marcado a base de  titulares grises, ¡La hecatombe! que no da tregua a pensar con agilidad y cuyas líneas siguientes, sentenciaban con verse sentada en el despacho de un “ilustre” abogado firmando un divorcio “forzoso” qué, él, llamaría de mutuo acuerdo y ella, “fría traición...” añadiendo una gran dosis de cinismo fruto de su falta de escrúpulos qué, con maestría, la colocaba en la larga lista de mujeres abandonadas por hombres emocionalmente autistas. 

... La miró como si la viera por primera vez; expectante y seguro de arrebatarle su voluntad…

Su endiablada y atractiva planta varonil, se paseó por la estancia dejando caer su cuerpo sobre el sofá color turquesa qué a ella, tanto le gustaba. Un capricho adquirido  en el último viaje que ambos hicieron a Turquía apenas unos meses atrás.

Con una aparente impavidez que la exasperaba y a la vez acrecentaba su ansiedad, se repetía así misma, ¡mantén la calma!, ¡mantén la calma! a modo de mantra hasta recuperar el control de una desafortunada situación que apuntaba maneras de no ser muy halagüeña.

En esta ocasión, se sentía imbuida en una encrucijada dialéctica emocional que presagiaba, cual escena de “psicosis 2”, un cuchillo gélido en su espalda, llamado perfidia ….

Ante aquel aplastante pronóstico terrorífico nacido de las palabras de su marido, su  cuerpo la alertó tensando su espalda. Mientras, un ego tirano sonreía maliciosamente al sentirse vencedor de una partida sentimental rematando con un jaque mate, en un tablero que representó hasta ese instante, su fina estampa familiar…

Aquel irreconocible rostro impasible y firme de una toma de decisión, escenificaba en medio de su salón un abandono…

Sin haber estudiado el papel, salió a escena e improvisó. Descubrió entonces, que su capacidad de asombro, no tenía límites…

…. Y, muy a su pesar, se percato  de qué, esos instantes, pertenecen a esas horas del día en dónde la mente gana la batalla al corazón…

Esther Mendoza.

“….. Los espejos rotos de una vida… no deben impedir reconocerte en el extremo de una decepción…”





martes, 10 de septiembre de 2013

"REFLEXIONES DE UNA CUMPLEAÑERA..."

"La vanidad de la madurez, me permite condecorar el resultado de mi viaje a lo largo de los años…"
 

Hasta hace unos días, en las horas que me acompaña  mi cotidianidad, me entristecía la idea de la proximidad de mi cumpleaños. Me fije en la cara oscura de la luna creyendo que los años restan. Sí, restan esas oportunidades tardías y excasas que posponen más de una conversación larga qué, las estaciones, arrastran con un mañana lo haré

Es entonces cuando caes en la cuenta que has obviado muchas paradas inexorablemente con la llegada de esos aniversarios, con cuestiones que pierden importancia con el tiempo…

Sin embargo, mi rostro cambió cuando mi reloj marcó las 00:00 horas del día 10 de septiembre. Mi hija me canto el cumpleaños feliz entregándome una postal con un mensaje. Se trata de esos que escuchas a menudo, pero, precisamente esa noche, lo interpreté de manera distinta. 

La felicitación escrita acarició mi alma  al tiempo qué, ponía alas a mi corazón permitiendo a las lagrimas, rodar por mis mejillas con descaro recordándome lo afortunada que era al tenerla a mi lado.

Esta emoción, no dejo en el olvido a personas que forman parte del mapa de mi historia, incluyendo, a aquellas anónimas y virtuales que han dedicado un tiempo de su tiempo, en una frase de felicitación cargada de buenos deseos e intenciones.

Éste nuevo cumpleaños suma expectativas, más promesas, aprendizajes que renovaran conceptos y, creencias que perderán actualidad para ocupar el anacrónísmo de una vida. Confío que aporte desafíos, experiencias donde los encuentros ganen valor y desdibujen definitivamente a los desencuentros….
Tal vez suene descabellado y sea una utopía difícil de atrapar entre la quimera de una autovía que siempre va en dos direcciones…

… ¡Llegó el momento de pedir  un deseo!… vaya…. Inevitablemente forma parte de la tradición de aquellos que danzamos en conmemoraciones y onomásticas. Sin menoscabar el  poder reescribir las páginas en blanco que nos ofrecen los amaneceres, existen días donde asusta salir a desandar las calles que, tan bien, conocen las suelas de nuestro zapatos…

Debo confesar que la desilusión, hasta hace poco, llegó a ser un molesto ocupa en mi alma colándose por las rendijas de la desesperanza, donde la preocupación, usurpo un trono asfixiando la voluntad y el buen ánimo….

Pero el Universo en ocasiones da tregua, poniendo escaleras al cielo con el firme propósito de un alineamiento planetario que confabule con retazos de felicidad que alivien los áridos recovecos de una existencia…

Tengo una extensa lista de peticiones. Después de releerlas, me he dado cuenta que carece de merecimiento para darle el privilegio de apagar conmigo, las velas que me recuerdan que aún, queda tiempo…

Cierro los ojos para recorrer en la clandestinidad de mi mente, aquellos semblantes que conformaron parte de algunos capítulos de mi rol como mortal. Rostros que hoy, no pueden estar a mi lado frente a una tarta; símbolo del efímero tesoro del tiempo y memoria qué, en algún momento, se desvanecerán con la bajada de un agridulce telón que nos recordará el final de una función.

El deseo más valioso que ha ganado posiciones después de las reflexiones de una cumpleañera, es por unanimidad, que entre todos, formemos una cadena de favores… ¡Sí!..., así es…, una cadena de favores…

…. Pongamos manos a la obra por aquellos que no saben, o no pueden apagar sus velas… La metáfora traduzcámosla en esperanza. Me refiero, a esa que se pierden por el camino cuando nos roban lo único que puede hacer que nos levantemos cada mañana, ... la ilusión…
,
Si tuviera que pediros algo, eso exactamente es lo que os pediría. Entre todos haced  favores por otras personas, y, a su vez, la condición sinecuanum  es que ellos repitan la misma acción… entonces, dentro de un año, el próximo 10 de septiembre, este deseo se habrá cumplido y el de muchos otros también …

Cada día, apaguemos la vela de la tristeza, la apatía y la desesperanza. El ¿ cómo..?, dependerá de vuestra comprensión.

Añadir, que los vagones que han llegado a mi vida, son vivencias que se han llevado algo de mi, pero también, me han dejado parte de ellas...

A los que me han amado más, y, a los que no han sabido hacerlo, a  todos, gracias por las enseñanzas que me han  convertido en la mujer que soy hoy…

La vanidad de la madurez, me permite condecorar el resultado de mi viaje, con el reconocimiento que me dan los años...   

...Y, para finalizar, gracias a tod@s aquellos que habéis sumado en mi crecimiento personal con vuestra presencia.

Esther Mendoza.




martes, 27 de agosto de 2013

"la soledad, a veces puede ser la peor compañía..."

La tarde se ha puesto triste, la lluvia tiene un color…

... Por un momento se percató de su presencia… ¿Cuánto tiempo llevaría observando su sufrimiento? No sabía qué relación guardaba con sus circunstancias, con su dolor….

Lentamente se alejo del bullicio dirigiéndose a aquel rincón estratégico donde nadie de aquella multitud, reparara en su persona…

Se acurrucó en una postura fetal, como cuando era niño y buscaba el regazo materno. Sin apenas darse cuenta, empezó a balancearse coqueteando con el vaho de una realidad que se había llevado una gran parte suya… sin pedirle permiso…, sin despedidas…

El anciano que le observaba desde el otro lado del frío recinto, fue testigo mudo de su rostro escondido entre su pecho y sus pensamientos. Se acercó, y, sin mediar palabra, tocó su cabeza con delicadeza…

Se arrodilló para estar a su altura, dejando ante sus pies un espejo…

 …Fue cuando tomo conciencia nuevamente al sentir la respiración cercana de aquel extraño, qué, debía volver a ser partícipe de una chirigota del destino. Levanto la cabeza para perderse en la mirada de aquel hombre viendo reflejado su rostro precedido por grandes surcos de desesperación junto a las tormentas que habían asaltado su alma vaticinándole una ocupación para el resto de su días…

El longevo le tomo una de sus manos entre las suyas con calidez y fuerza, pronunciando unas palabras después de enfrentarlo a una imagen rota…

¿Es este el rostro que ella acarició con sus delicadas manos, amó y beso con infinita pasión…?…..siempre habrá tiempo para reunirte con ella…

Pasadas las horas, cuando todos se marcharon y se olvidaron de la figura desgarrada en la que se había convertido;  su desprecio por aquel campo santo, como llamaban los creyentes,  gélido cómo su espíritu, se convirtió en su único acompañante.., ¡solo entonces!,  sin espectadores de su fragilidad y desesperanza y, lejos de aquellos qué, como cuervos se alimentan de la aflicción de otros mortales, gritó al cielo su exasperación buscando respuestas que nadie le dio…

….. Con los años, asiduo al lugar, teniendo por camarada que sujeta sus frágiles rodillas un elegante bastón, lleva en su única mano libre unas rosas rojas, y unas hojas cubiertas de tinta azul. Poemas que junto a su tumba le lee, después de, contarle las cosas que cada día llenan sus horas…


Esther Mendoza.

"Celebremos los instantes que nos permiten respirar y compartir con ese alguien que llena nuestras horas..."


sábado, 24 de agosto de 2013

"SAMURAI..."

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

~Charles Chaplin
Sean Jamuráis,  fieles y leales a aquello que creen ser. Actúen en consecuencia, sin temor a la opinión ajena qué, en ocasiones, es demoledora y otras muchas catapulta. Por lo tanto, mírense  en el retrato que quieren colgar en vuestra pared, sin miedo a colisionar con los errores...


A lo largo de los años libramos muchas luchas de poder, enfrentando  el quiero y el debo

Un Samurái se debe así mismo y a una élite familiar. Son hombres cultos, sensibles, permeables y admirables. En ocasiones se enfrentan en un campo de batalla con enemigos desdibujados. Se convierten en un referente familiar que otros han subido a un pedestal sin tener en cuenta sus deseos, su voluntad..., más bien, una imposición adjunta a su identidad y estirpe.

Un andante cuyo linaje lo coloca en un viaje imperante cuya existencia, se convierte en un espejo de aquello que llamamos camino. Una senda que proporciona flores, piedras, personas a las que nos unimos para sanar compartiendo la memoria del dolor…y otras, a quienes a veces, llegamos amar...

Estos ejemplos son “reflejos”, y, en ellos, nos proyectamos como maestros y en otros, ejercemos el rol de alumnos…

Los sentimientos que experimentamos a lo largo de los años nos pueden llevar al viaje más vertiginoso; a nuestro interior…. 
Allí, es donde descubrimos todas y cada una de las barreras que hemos construido para protegernos de forma inconsciente, de lo que conscientemente demandamos, amor…”. 

Podría producirnos vértigo sino estamos dispuestos a apostar por cambiar hábitos y conductas que hasta ahora, nos han hecho sentir desdicha...

Si perdemos de vista que lo fundamental es atesorar aquello nacido del corazón, nos veremos irremediablemente imbuidos en una vorágine de apariencia que nos generará frustración y dolor...

Llegados a este punto de reflexión asumiendo qué, en muchos casos tenemos un comportamiento imitador, podremos por lo tanto tomar las riendas de nuestra equilibrio emocional restando protagonismo a una mente dominada por el ego, que nos esclaviza a “sentir y reconocer” falsas impresiones perturbando la realidad que nos ha sido adjudicada.

No importa las etiquetas que durante  una vida nos hayan imprimido, o qué, en su caso, nos inculcaran en planillas de cómo había que sentir, actuar, caminar, hablar, vivir… todo ello habrá sido en vano sí, al llegar la noche no nos sentimos en paz con lo que somos, con aquello que merece llenar nuestro espíritu…

… Y, si al darnos la vuelta en la cama, aun estando solos, la sentimos vacía, echando de menos una presencia, no hemos sabido amar los momentos compartidos llenando de gratitud nuestra alma por lo vivido….

El quiero y el debo, pierde protagonismo cuando reconocemos esos instantes como aquellos que llenan las ausencias…, dándonos serenidad hasta un nuevo encuentro…

Gracias por estar aquí para mí…


Esther Mendoza.