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domingo, 13 de octubre de 2013

"Tu media sonrisa..."

Hay presencias que están destinadas a quedarse en el alma..


… Un día dónde mis pisadas me llevaban a ningún lugar, mis pensamientos se elevaron al cielo en espera de una contestación. Quería regalar flores a un jardinero fiel. Esas “flores”, simbolizaban la respuesta a millones de gestos que no siempre recibimos. Un día cualquiera en un acto de generosidad, el universo me regaló esa parcela. Una alineación planetaria me puso frete a él. Le reconocí porque supo mirar donde otros, ni siquiera fijaron la pupila de la curiosidad.

Su media sonrisa se arrojo sobre mi mirada. Un estallido de sensaciones se precipitó sobre mi comedido equilibrio, haciendo que mis párpados, se cerrasen por unos segundos volviendo a observar aquella seductora, descarada y bella sonrisa. Pensé: ¡Es necesario encomendar con cierta urgencia mi alma a la cordura! para protegerla de una emoción que conquistaba cada poro de mi piel…

… Si nos detuviésemos a contemplar donde otros no miran, muchas veces repararíamos en fragmentos que hablan de un alma, de un ser qué, como muchos o, como todos, se protege de aquellos usurpadores expertos en arañar la fragilidad de una confianza, de un sentimiento. Retazos que asoman poniendo nombre a un escudo qué, jamás, ha sido demolido por un mensajero capaz de amar la esencia de quien lo porta.

Me detengo en cada detalle que su persona me ofrece. Y, compruebo, el valor que tiene el tiempo. Instantes retratados en fotogramas que almacenamos en nuestra memoria, complementando los largos capítulos de una vida…

… Tu media sonrisa llena mis espacios y disuade las sombras que se filtran por la ventana de lo cotidiano…
Te escribiría una Ilíada. Sé que tengo todo el tiempo del mundo…que, no es otro qué,  aquel, que escala las oportunidades que ponemos a su alcance…

Esther Mendoza



viernes, 18 de febrero de 2011

"Adagio y magia..."

"la magia nos puede acompañar en aquellas cosas y situaciones aparentemente insignificante..."


Adagio...
En el silencio del recinto, como si de un bosque de elfos se tratara, me adentro expectante agudizando los sentidos y misterios que pueda hallar, abandonándome al movimiento de las notas de los violines, que con todo descaro, me seduce cual duende travieso...
Las teclas del órgano me despiertan del sueño sublime y como luciérnagas en la oscuridad me abandono a la magia de la noche, impulsada por el momento que atrapa mi voluntad…

Extasiada, por millones de sensaciones que invaden mi cuerpo y mi mente, me entrego al movimiento rítmico de las hadas, que en forma de cuerdas se cimbrean y contonea ante la exaltación que produce la melodía que allí se escucha...

De puntillas, me presento y participo en la danza que acuna mi alma… sintiendo como mis pies se deslizan suavemente sobre una alfombra de bienvenida en un bosque otoñal, donde las hojas doradas, muestran el pasar de las estaciones donde el tiempo siempre es protagonista…

Me siento bailarina principal del ballet de los sentidos; que a modo de  ritual cautiva y embriaga, dejando a mi memoria ser selectiva, protagonizando los episodios de impavidez que etiquetan los recuerdos de una vida…

¡¡¡ De repente, mi cuerpo se para bruscamente!!!..., un acorde alto del chelo paraliza mi danza, transportándome de nuevo sobre la legión orquestal, origen que incentivó mi entrega al adagio…

“si nos mantenemos en silencio consciente…, olvidaremos patrones repetitivos, convirtiéndonos en seres más reales…”


Esther Mendoza.