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viernes, 25 de julio de 2014

EL AMOR, COMO LAS MARAVILLOSAS COMPOSICIONES, SE CONSTRUYE...

Está amaneciendo, lo sé porque ahora tengo más frío que antes…


... Las palabras, como las intenciones, vienen enredadas en ocasiones más por un deseo de conquista, que por el hecho en sí de enamorar  a “ese alguien”. La verdadera conquista que enamora y perdura, surge desde la admiración, los espacios, las esperas, la generosidad que acompañan los actos, las promesas no hechas; éstas no hacen falta, sabes que esa persona estará a pesar de los tropiezos, los mensajes borrosos, las pruebas del otro…

La disparidad de opiniones es un examen  a juicio por el que todos pasamos y ahí, sabemos cuánto de maduro es el amor entre dos. Si uno le dice al otro qué no le gusta de ell@ y recibe un contra ataque, es inviable un diálogo, por otra parte, si se observa fuera de la emoción la exposición del otro, seguramente seguirán construyéndose puentes que sumen al restar protagonismo al tan temeroso orgullo que no lidia con la crítica bien entendida. 

No es fácil encontrar a alguien que se tumbe a tu lado hasta que reúnas las fuerzas para levantarte y seguir adelante…

Tod@s recibimos y damos, pero también, elegimos si queremos quedarnos en una relación donde no se nos ve, donde una etiqueta nos define sin acercarse por asomo a lo que realmente somos. La mayoría de las veces mal queremos, porque amar, no entiende de error ni enfrentamientos.

Si un día te enamoraste de lo que soy, ¿por qué lo que soy, levanta muros infranqueables para quedarte?

Muchas personas se quedan en la antesala de aquello que cree amar o anhela conquistar. Pasar al fondo requiere sabiduría, paciencia, tolerancia y un alto grado de conocimiento de uno mismo. El mal entendido “amor propio”, nos suele jugar malas pasadas haciéndonos creer que “somos infalibles”, que los años y las experiencias nos dan el pasaporte para entrar como un Miura en la vida de esa persona y hacer todo el ruido posible, creyendo saber orquestar nuestros deseos. Entonces, resulta que la música que interpretamos no está en sintonía con la de la otra persona dado que, algunas notas, no han sido actualizadas; ello desafina la oportunidad de una excelente obra…


El amor, como las maravillosas composiciones, se construye…


Esther Mendoza.


domingo, 13 de octubre de 2013

"Tu media sonrisa..."

Hay presencias que están destinadas a quedarse en el alma..


… Un día dónde mis pisadas me llevaban a ningún lugar, mis pensamientos se elevaron al cielo en espera de una contestación. Quería regalar flores a un jardinero fiel. Esas “flores”, simbolizaban la respuesta a millones de gestos que no siempre recibimos. Un día cualquiera en un acto de generosidad, el universo me regaló esa parcela. Una alineación planetaria me puso frete a él. Le reconocí porque supo mirar donde otros, ni siquiera fijaron la pupila de la curiosidad.

Su media sonrisa se arrojo sobre mi mirada. Un estallido de sensaciones se precipitó sobre mi comedido equilibrio, haciendo que mis párpados, se cerrasen por unos segundos volviendo a observar aquella seductora, descarada y bella sonrisa. Pensé: ¡Es necesario encomendar con cierta urgencia mi alma a la cordura! para protegerla de una emoción que conquistaba cada poro de mi piel…

… Si nos detuviésemos a contemplar donde otros no miran, muchas veces repararíamos en fragmentos que hablan de un alma, de un ser qué, como muchos o, como todos, se protege de aquellos usurpadores expertos en arañar la fragilidad de una confianza, de un sentimiento. Retazos que asoman poniendo nombre a un escudo qué, jamás, ha sido demolido por un mensajero capaz de amar la esencia de quien lo porta.

Me detengo en cada detalle que su persona me ofrece. Y, compruebo, el valor que tiene el tiempo. Instantes retratados en fotogramas que almacenamos en nuestra memoria, complementando los largos capítulos de una vida…

… Tu media sonrisa llena mis espacios y disuade las sombras que se filtran por la ventana de lo cotidiano…
Te escribiría una Ilíada. Sé que tengo todo el tiempo del mundo…que, no es otro qué,  aquel, que escala las oportunidades que ponemos a su alcance…

Esther Mendoza



jueves, 14 de febrero de 2013

"Respira..."


"A veces, la vida nos sirve cartas que no nos gustan, ¡tíralas sobre el tapete de tu presente! y, apuesta por ti…
 Sí, le he querido…
…. ¡A ciegas!, cruzando entre el miedo y la pena; temblando como un barco a la deriva...

¡Sí!, le he querido… cuando estaba y se alejaba, cuando reía  o entristecía...
 
¡Respira!, me decía cuando rondaba su cuerpo de puntillas, y, sin hablar, esperaba me diera pautas para llegar a su encuentro…

Le quise,  aún, cuando no entendía el porqué no me veía…
Si quererle era estar ausente en su vida, lo estuve; cual eclipse de luna  espera sediento la luz del día…

Respiré y aguanté. Quizás, no fue entre todos el más perfecto, pero me dio el amor más profundo y breve…

Otros me amaron, pero a ninguno quise como a él…
Tal vez, porque  estando cerca le amé en la lejanía de sus afectos cerrando los ojos al dolor…

A veces, se aproximaba  tímidamente y, como una estrella en el firmamento iluminaba las aristas de mi soledad.

Viví su amor como una historia ajena, como una playa lejana en la que a solas, deslizaba mis pies por su orilla buscando las caricias que en él no encontré; una humedad de sal sobre la arena...
Le tuve entre mis brazos, pero nunca le sentí mío; algo así como el perfume que se aleja en el viento y, el viento, se enreda con el tiempo…

Fue lo cercano y lo remoto, cubriendo un vacio cual vela de navío llena con el viento, y, como la luz en un espejo roto, se fracciona sin remedio…

 Otros me amaron más, llenando ese vacío; aquél que un día frio su partida alojo en mí, como algo mío…

En la estación de mi vida, recogí mis velas caídas y exhalé el último resquico de dolor que me dejó su amor…
 Y, en la distancia y con el tiempo, supe que su vida esta huérfana de afectos profundos, que su dolor es más grande y grita sin hacer ruidos, su corazón se seco, ¡tanto!, cómo la  espiga qué espera ser arrancada de la árida tierra que un día la alimentó…

…. Sin embargo, no fue el más bello, ni el más bueno, pero sí el que más amé…
Y, sí, le he querido...
 
Esther Mendoza.

sábado, 29 de septiembre de 2012

"MI ORILLA LE DICE A LA TUYA..."



No hay un orden establecido para colocar los sentimientos que nacen y mueren en un mismo sitio, ese lugar, es el corazón…



 
Mi orilla le dice a la tuya...
A veces, sueño que tú y yo dejamos de ser orillas para convertirnos en un manantial de formas concurridas que se abrazan, perdiéndose entre los acordes que conquistan la geografía de nuestros cuerpos...

... ¿No te he expresado amor mío qué cuando duermes, mi orilla busca la tuya con el sigilo de un deseo no confesado?.

A lo lejos, un sonido cómplice surge entre las teclas de un viejo piano. En la clandestinidad de la noche, ejecuta su obra interrogando a la sombra de la tenue luz, el incorregible deseo de ser testigo de una entregada pasión filtrada por las rendijas de dos viejas almas…

 ... ¡de repente!, tus lentos movimientos me despiertan...

Busco tu mirada sin delatarme y, sonrío con la connivencia que me permites...
Compruebo que tus pupilas buscan las mías con picardía, esperando que mí orilla, se acerque aún más a la tuya…
 
Mis labios albergan un secreto; custodiar los tuyos en una promesa silenciosa que vela en el fondo de un rio, ese, que corre por mis venas en una callada adoración que promete ser tuya, cuando al alba, quieras rozar nuevamente tu silueta con la mía…

Déjame decirte amado mío, que las hojas del calendario no marcan el tiempo, el no existe... No sembró en mí la semilla de la impaciencia, pues el segundero de mi reloj lo marca esta pasión nacida entre tu cuerpo y el mío…

Tu ausencia no será un motivo de desesperación u omisión de un recuerdo En algún lugar de un "no tiempo", volveremos a reencontrarnos…
 
Mientras tanto, mi orilla se acerca nuevamente a la tuya con la esperanza de permanecer en ella, sin premura, perdiéndose entre los recovecos de la rivera que una vez despertó el anhelo de formar parte de esa otra arista que me embrujó, como el canto de una sirena hechiza a un marinero sin puerto...

Mi pequeño filo fluye como un rio bravo, salvaje por momentos y, manso en otros, dejándose llevar por las corrientes de una veneración , qué, a veces, nos acercan, y, otras nos alejan, pero nunca, cambia la ruta…. y, cómo una brújula errante nos envuelve con vientos de nostalgia…

Así es como te ama mi orilla, con infinita calma que agradece tus tímidas olas cuando te aproximas a mi vera, para llevarte mi afecto desnudo de inquietudes y anhelos…

Permaneces en mi mente de una forma serena, cómo aquella tarde en que una playa nos convirtió en dos orillas. Instantes aplaudidos por las olas que rompían en nuestros cuerpos en la sublime entrega de un frenesí que perpetuó en aquel mar un código que no conoce despedida…

Mi orilla ama el tiempo y sus estaciones. Ellas alimentan el entusiasmo de un sentimiento que, en otoño, nos arropa con las hojas que navegan hasta nuestras lindes, mientras el invierno, nos sorprende acortando la distancia deslizando la ternura sobre el hielo, dando paso así, a la tímida primavera que despierta con fuego dormido para llevarnos de la mano al zalamero verano…

El caudal en el que navega este amor,  se dejan arrastrar por el impulso del rio llamado vida…

Ahora, no hay orillas; somos un torrente de divina abnegación conjugado en un perfecto binomio que se ha  rendido a la magia de un instante; combinación de un antagonismo que une como el oasis necesita del desierto, la luna de la noche, y, yo, preciso del escenario de tu cuerpo para dedicarme a mi mejor obra, la de amarte…

No hay distancia que nos separe, ni el olvido da nombre a las piedras que corren por su cauce. Los protagonistas de ésta historia, toman la forma de los bellos momentos que han construido la locura excelsa de un amor…

Esther Mendoza.

 


 
A veces, sucede que cuando las orillas se unen, lo imposible pierde su significado…





 





lunes, 23 de julio de 2012

"UN INSTANTE..."

Y DE REPENTE TU...


Quisiera ser inmortal…
 
… En mi pupila quedó grabado aquel atardecer junto al instante en que nadamos entre las olas de una playa. Otro fotograma asalta y evoca el momento en que nuestros pies pisaron la arena que hoy, guarda un recuerdo perpetuo con un nombre; “coincidencia de un instante”
 
No habrá un "post data" en mis recuerdos que diga “delirios de un náufrago"... El último barco fantasma de aquella costa, porta otra nota que surca por el mar del olvido a un destino que pueda besar cada una de sus letras…, ese velero se llevó mis palabras en un mensaje sin retorno...
 
Los años han desdibujado el contorno de un rostro cansado y abatido por la tristeza. Mis entrañas se encogen al recordar la oportunidad de un viaje que nunca hice, quizás, ese que me hubiera llevado a tu lado y tal vez, a reencontrarme con el mismo  segundo que me llevó a ti. Me he convertido en la crónica gris de los titulares de mi propia historia, esa que un día protagonice con un sabor agridulce depositado en tus labios con el que fuera nuestro último beso…

  Mi alma nómada y solitaria vive la vida a través de las pasiones dormidas que fluyen en la intimidad de mi mundo. Nadie puede ser testigo de mi vulnerabilidad y de cuanto te echo de menos...

Me pregunto, si las escenas que observo sobre los transeúntes de esta ciudad se acercan a la realidad de mi imaginación, o tal vez, este sea el fruto del alma errante en que me he convertido. Un comediante de su propia obra que se reinventa cada día para no notar tu ausencia… Todo en mi es mecánico, hasta el hecho de sobrevivir…

 
Me siento vagabundo en la extraña relación que tengo con la felicidad. Mi mente está abarrotada de herramientas literarias de auto ayuda que recapitula constantemente sobre el poco control que tenemos de nuestra vida al tener que sujetarnos en bastones estereotipados que otros diseñan para nosotros...

 
Fantaseo con el absurdo de un imposible; aquel que el tiempo se encargó de borrar sin dejar ninguna huella que te trajera nuevamente a mí. Y divago en la locura de tenerte cerca, escuchar tu voz para luego decirte:

… Mi amor, que un día te cruzaste un instante en las vías de mi destino reconociéndome y acariciando cada centímetro de mi ternura, hoy, ya viejo te pregunto; ¿sientes aún el sabor salado de mis lágrimas cuando en la soledad de tus noches revives los vestigios de una tristeza?, ¿Sonríes al evocar el chocolate caliente preso en la comisura de tu boca y celosa la mía la hacía suya?..., ¿Podrías identificar mi silueta marcada por los años entre los viandantes de una ciudad lejana anclada en el tiempo y  a la vez recordar mi aroma o tal vez, el sonido de mis tristes pasos alejándome de ti como el día que te despedí?…

No quiero seguir imaginándome escenas que yo mismo aniquilé en la guillotina del miedo, ese miedo que bloquea las oportunidades tardías..
 
 
Me siento extranjero en mí ya anciana piel. Mis pensamientos viajan a orillas de una playa, a una emoción, a un rostro, a un impulso y a la brevedad de un   instante, el mismo que me permitió tomarla entre mis brazos y beber de su esencia de mujer…

Quisiera que el cálido sol un aquel atardecer, acariciara hoy mi recuerdo llevándome  a la concisión de un reencuentro, el mío con el suyo. Por alguna extraña razón, hoy esas imágenes toman formas evidenciando el vacío que nadie lleno mientras ella ha vagado en mi evocación cada día, cada hora, donde los años han querido burlar mi realidad confundiéndola con una utopía desde mi entonces corazón dormido…
 
Perdí la noción del tiempo, me quedé anclado en aquel día donde a orillas de un mar la conocí... Me cuesta abrir los párpados, pero por momentos lo consigo y es cuando en mi delirio veo su rostro cerca del mío y las sabias arrugas de su rostro, me cuentan que ella también me ha querido…

 Es curioso, todo esto sucede en un instante…

 
Esther Mendoza.

 

 "Hay instantes que marcan tu destino..."