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martes, 10 de junio de 2014

LOS HILOS QUE UNEN…

Y te sentí detrás de mí, acariciando con tu respiración mi nuca…
 
Algunas veces, busco aquella misma razón que un día me elevó como si de un globo se tratara tratando de conquistar un cielo que presumía de nubes de algodón. Sí, así fue como me sentí cuando me regalaste tu presencia…
 
Y te sentí detrás de mí, acariciando con tu respiración mi nuca…
 
Recuerdo como mi alma se vistió de gala para darte la bienvenida acariciando con gestos silenciosos los recovecos de la tuya… El sutil movimiento de mi cuerpo, se convirtió en brisa para rozar el tuyo con anhelos de conquista. Tu hilo y mi hilo, lentamente danzaron con el aire tratando de conquistar un rincón más discreto, lejos de miradas ajenas al tiempo que, con la misma lentitud que la caída de una pluma roza el suelo, grabamos en nuestras memorias los instantes de una vida, a veces, eternos…
 
De repente, tus manos se fundieron con las mías… y…, para cuando quise darme cuenta, tus labios y los míos ya eran íntimos, algo más que amigos...   Entonces, desee vivir la aventura de perderme eternamente en tu piel…
Esther Mendoza.
 
Las palabras se cuelan por los vértices de los deseos enmudeciendo...
 
 


lunes, 9 de junio de 2014

"LA ELEGANTE ESCALERA DE LOS PENSAMIENTOS...


" En ocasiones los pensamientos se convierten en tristes holocaustos de la realidad, ¡cámbialos!”
... Así son nuestros pensamientos, como una elegante escalera de mármol. Las subimos con el ímpetu y la pasión que despierta un momento, un sentimiento activado por una caricia, un recuerdo o un deseo… Ellos no nos dejan sentir el frio de su inmaculado suelo y cuando toca bajar, el vértigo de su barandilla impide el roce de sus antes seguros peldaños…
“Los pensamientos se convierten en tristes holocaustos de la realidad, ¡cámbialos!”
El tiempo y la reflexion, tienen esa extraña manera de rediseñar aquello en lo que creíamos…Un carcelero que pone tonos indefinidos a nuestras expectativas esgrimiendo la certeza para confundirnos. Sin embargo, para otros podría resultar ser como un “tiovivo” que lleva a emociones donde algunas veces se está arriba y otras un poco más abajo. No hay que lamentar nada de lo que nos toca vivir, todo ello forma parte del vértice de una elección…
Las decisiones son esos caminos que determinan donde podemos encontrar las respuestas inconclusas de nuestra particular historia. Y, a aquello o  aquellos que tratan de alejarnos de quienes realmente somos, se apartarán de nuestro enfoque, no sin antes, por nuestra parte,  agradecer su presencia en un tramo de  nuestra ruta.  No ha sido en vano el trocito de parcela compartida, toda experiencia deja un aprendizaje, por lo tanto, nada sobra ni nada falta.
Una trama divina nos lleva a cumplir un objetivo, seguir nuestra intuición, ella  ¡jamás! no llevara por carreteras secundarias….
Esther Mendoza.
 
No dejes el corazón a un lado, es el mejor timón de tu vida…
 
 


martes, 13 de mayo de 2014

MAÑANA, SERÁ ESE DÍA...

"Un lugar donde se dan cita las tinieblas..."
  
 
… El bullicio de la calle le producía vértigo obligándole a huir del gentío. Tropezó con otra mirada y, al hacerlo, en la brevedad de unos segundos apareció en las pupilas del extraño viandante una historia que tímidamente se colocó de puntillas en sus pupilas. Al terminar de cruzar la vía, esos instantes  dejaron huellas en la memoria junto a un fugaz pensamiento al evocar a un cómplice de segundos compartidos…
Quería que la ciudad desapareciera poco a poco de su perspectiva, aquellos transeúntes anónimos asfixiaban su intención de una invisibilidad imposible. Su  soledad tenía rostros que disfrazaban tanto la verdad como la mentira. No siempre el ruido de la multitud le acompañaba, ni el silencio de una casa vacía cubría con su manto el frío que le aislaba de sí mismo, entonces, surgía la misma pregunta una y otra vez… ¿Dónde está ese lugar que no me haga sentir forastero en mi propia piel?
Sabía que la respuesta se encontraba en el viaje que le obligaba a subir y bajar sus propias colinas con el peso de sus pensamientos, con el óxido de una convicción, con bastones desgastados por andar senderos equivocados y, con aquellos actos de fe decretados por un ego que no quería abandonar su condición de protagonista…
Y mientras los caminos se cubrían con la niebla del desafío, deseaba que un rayo de luz atravesara la gruesa capa de la impavidez que le arrollaba.
Sentado en el borde de la esperanza ansiaba la desaparición de la incertidumbre; eso que él llamaba imprevistos  y le llevaba a arropar premisas que no se cumplirían jamás, salvo que asumiera un reto pospuesto…
 Entretanto, abrazaba la melancolía de un epígrafe dictado por la presunción. La vida es una irónica mezcla de injusticias y decepciones. Justificaciones que llevaban etiquetas de primera o segunda clase con falsas creencias. En definitiva, seguiría postergando una batalla que abanderaba una frase sin fecha en el calendario...

“Mañana, será ese día…”.  
Esther Mendoza.