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martes, 13 de mayo de 2014

MAÑANA, SERÁ ESE DÍA...

"Un lugar donde se dan cita las tinieblas..."
  
 
… El bullicio de la calle le producía vértigo obligándole a huir del gentío. Tropezó con otra mirada y, al hacerlo, en la brevedad de unos segundos apareció en las pupilas del extraño viandante una historia que tímidamente se colocó de puntillas en sus pupilas. Al terminar de cruzar la vía, esos instantes  dejaron huellas en la memoria junto a un fugaz pensamiento al evocar a un cómplice de segundos compartidos…
Quería que la ciudad desapareciera poco a poco de su perspectiva, aquellos transeúntes anónimos asfixiaban su intención de una invisibilidad imposible. Su  soledad tenía rostros que disfrazaban tanto la verdad como la mentira. No siempre el ruido de la multitud le acompañaba, ni el silencio de una casa vacía cubría con su manto el frío que le aislaba de sí mismo, entonces, surgía la misma pregunta una y otra vez… ¿Dónde está ese lugar que no me haga sentir forastero en mi propia piel?
Sabía que la respuesta se encontraba en el viaje que le obligaba a subir y bajar sus propias colinas con el peso de sus pensamientos, con el óxido de una convicción, con bastones desgastados por andar senderos equivocados y, con aquellos actos de fe decretados por un ego que no quería abandonar su condición de protagonista…
Y mientras los caminos se cubrían con la niebla del desafío, deseaba que un rayo de luz atravesara la gruesa capa de la impavidez que le arrollaba.
Sentado en el borde de la esperanza ansiaba la desaparición de la incertidumbre; eso que él llamaba imprevistos  y le llevaba a arropar premisas que no se cumplirían jamás, salvo que asumiera un reto pospuesto…
 Entretanto, abrazaba la melancolía de un epígrafe dictado por la presunción. La vida es una irónica mezcla de injusticias y decepciones. Justificaciones que llevaban etiquetas de primera o segunda clase con falsas creencias. En definitiva, seguiría postergando una batalla que abanderaba una frase sin fecha en el calendario...

“Mañana, será ese día…”.  
Esther Mendoza.
 
 
 

 


jueves, 31 de enero de 2013

"EL REENCUENTRO..."


"SI DEJAS DE AMARTE, TE PERDERÁS EN LA IDENTIDAD DEL OTRO.."
Para tí, por haber sido capaz de regresar al nido perdido...



…Hoy no te recuerdo, sin embargo, te echo de menos…
Poseo el reflejo de un sentimiento que encierra una  lejana rememoración, aquella que mira a unos ojos extraños, ocupas ya en la memoria…
Mi mirada, se pierde en el horizonte dibujando el cielo con el sueño dormido de un domingo triste, mientras, la fina lluvia cae acariciando con la brisa ese "te quiero" atrapado en el pensamiento...
Estés donde  estés, te encontraré…
Cualquier día te cruzarás  y te reconoceré…
¡No llegas!; debo viajar a ese exilio involuntario en el continente del olvido…
Me adentro, siento frio. Mirar al alma daña cuando no te has querido...
…Te reconozco…, ¡sé ya tú nombre!, cuánto tiempo perdido creyéndote lejana cuando ¡nunca te habías ido!…
¿Por qué me abandonaste?; difícil ecuación cuando la respuesta no se haya fuera, sino en el corazón...
¿Qué valor tuvo tu ausencia para dejar sombras en mi historia?...
… Deambulé por las calles de mi evocación, para ver si me llevaban a ti.. viaje a los arrabales de los deseos inconfesables, rezando encontrarte allí …
Desde ese ayer lejano, ningún camino me llevó a ese destino …
Hace daño recorrer las arenas movedizas de la infelicidad tambaleándose bajo los pies..
Ese lugar es el destierro del amor,  en el que resulta fácil caer, cuando no nos reconocemos en la identidad que otros forjan para nosotr@s..
…Ahora entiendo,… ¡siempre estuviste aquí!
¡Vete amigo dolor!  fiel compañero  en el sendero del desafecto elegido. Ya encontré el camino que me lleva a un hogar que nunca debí abandonar, el del amor y libre albedrio…
Sé la causa de la amnesia que me impidió regresar al nido qué, me mimó, cuando era niña...
Ahora me reconozco, ya no soy una extraña en mi piel…
Abrazo en este reencuentro a mi niña extraviada, aquella, que un día delegué en manos de alguien que no  me amaba... 

Esther Mendoza.