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miércoles, 3 de febrero de 2016

LA VIDA, UN CUADERNO DE BITÁCORA...


Enciéndeme la luz para no ver mi propia oscuridad le dijo a la luna…

Nuestra vida podría llevar la condición de “cuaderno de bitácora”, en él, anotamos las rutas inesperadas que asaltan nuestro mapa particular sin tener en cuenta cuan nos puede importar los cambios innegociables... Esas mismas rutas, a veces, nos hacen mirar al cielo implorando aquellas cosas que nos acunen el alma como la calma de un mar, la esperanza del encuentro con un horizonte que acerque orillas, todo esto junto al deseo de una navegación placentera digna, eso sí,  de ser plasmada entre los renglones de una historia. Tal vez, con una odisea repentina, es difícil escaparse a esta posibilidad, las sacudidas intermitentes  terminan siendo familiares en nuestro rol humano. Es probable que nuestra historia termine convertida en el armario donde guardamos las vicisitudes de nuestras vivencias…

Hace ya un tiempo que contemplo los espacios en blanco alojados en mi mente, estos  martillean con pensamientos fosforescentes tratando de llamar mi interés sin éxito. Ellos imprimen cierta dosis de nostalgia aderezada con una extrema rebeldía, propia de una vida que se empeñan en mover los trazos de un mapa que el libre albedrio otorga sin recelo. Sin embargo, quisiera almacenar en esos espacios todo aquello que dicen que enseña, dar cobijo, como ocupas sedientos de afectos que quedan atrapados en otra piel, a las rememoraciones que alivian mi espíritu y endulzan con olvidadas sensaciones la creencia de aquello que dice;  lo mejor, aún queda por llegar…

Cuando era niña, el cielo era el lienzo en blanco donde dibujaba las escenas de una vida. Cada momento reservado a la experiencia futura, llevaba consigo aromas a jazmín que me traían las olas de una experiencia y dejaba de manifiesto la ilusión y el deseo de lanzarme al vacío extendiendo las alas de la imaginación con el ímpetu que te dan los primeros año sin abandonar la creencia, aunque solo sea  por una fracción de segundos, que nada es estático y por oscuros pasillos que recorramos, la luz nos atrapa si creemos poseerla…

Hoy, en ocasiones, cuando abro los ojos mis manos instintivamente me llevan a levantar unas sábanas para esconderme bajo ellas; existen nubarrones que asechan la vulnerabilidad de un instante, dictadores emocionales que asaltan tu tranquilidad con la falsa convicción de ser dueños y testigo de tu derrumbe. Pero siempre, tu esencia vence con la guerrera que impone la bandera de “aun no me has ganado”

…Y, he aprendido además, que para andar por los caminos de una vida, es imprescindible llevar un equipaje ligero a prueba de golpes que te hagan doblar las rodillas, con complementos que desarrollen la habilidad de secar de un manotazo lágrimas de impotencia cuando eres invisible a los que dictan leyes, imponen criterios, abanderan causas injustificadas, es decir, cuando la palabra “derechos” se sustituye por un “usted solo es un número, una letra y un ser anónimo a los ojos del poder…” 

En definitiva, mí aprobado como mortal depende de dos cosas, una: si aceptas ciertas normas, mueres… y la otra, aunque vive en el exilio lejos de las contemplaciones por ser la estrella, si te rebelas, ganas tu propia batalla.

Así que, mi querida Juana de Arcos, tú que habitas en todas las mujeres… ya sabes, aunque te quieran quemar en la hoguera, recuerda que, renunciar y claudicar, aniquila cualquier oportunidad de visibilidad y recompensa…

La acrobacia de la vida, no siempre se domina a la primera, ni a la segunda, pero con la práctica, lo logras…


Esther Mendoza.

sábado, 19 de julio de 2014

MIS SUEÑOS VIAJAN EN UNA MALETA...




Me acerqué al bullicio de una estación, compré un billete a cualquier parte y viaje con mi maleta repleta de sueños…

Te confieso que hay momentos en donde desearía correr y alzar el vuelo en un impulso atrevido sin preguntas ni respuestas, tan solo, salir al encuentro de un sueño que late, que vive y anhela tener su tiempo…

Temes que no regrese, más te digo que las huidas no tienen retorno… sin embargo, quisiera tachar de mi lista de "pendientes" asignaturas que no quiero dejar para otra vida, para otro momento mientras veo pasar el tiempo inexorablemente recordándome la brevedad de los instantes y lo efímero de las oportunidades…

Quien ama generosamente entenderá sus silencios y las escasas palabras que salen de su boca; solo quien duda creerá ver tenebrosos titulares en una mente revoltosa...

Los años me han enseñado que nuestra existencia resulta ser un corto paseo con caminos que llevan por senderos ávidos de ser abonados; todos y cada uno de ellos, ansían sueños que afloren en realidades. El tiempo da frutos llamados vivencias y son precisamente esos frutos los que merecen ser llevados a otra vida, si la hubiera...

Las experiencias son las únicas protagonistas de cada historia personal con capítulos subrayados por acontecimientos que llenan los recovecos del alma, al tiempo que, inundan el corazón, en ocasiones con múltiples tiritas, y en otras, tatúan con agradecimientos, a cuantos sumaron y restaron en un "ahora". En cualquier caso, bien merece la pena salir al encuentro de "nuestro milagro", ese, que hable de nuestra fe en él...

Esther Mendoza.


Cierra los ojos y entenderás la brevedad del todo y lo efímero de un deseo...


martes, 13 de mayo de 2014

MAÑANA, SERÁ ESE DÍA...

"Un lugar donde se dan cita las tinieblas..."
  
 
… El bullicio de la calle le producía vértigo obligándole a huir del gentío. Tropezó con otra mirada y, al hacerlo, en la brevedad de unos segundos apareció en las pupilas del extraño viandante una historia que tímidamente se colocó de puntillas en sus pupilas. Al terminar de cruzar la vía, esos instantes  dejaron huellas en la memoria junto a un fugaz pensamiento al evocar a un cómplice de segundos compartidos…
Quería que la ciudad desapareciera poco a poco de su perspectiva, aquellos transeúntes anónimos asfixiaban su intención de una invisibilidad imposible. Su  soledad tenía rostros que disfrazaban tanto la verdad como la mentira. No siempre el ruido de la multitud le acompañaba, ni el silencio de una casa vacía cubría con su manto el frío que le aislaba de sí mismo, entonces, surgía la misma pregunta una y otra vez… ¿Dónde está ese lugar que no me haga sentir forastero en mi propia piel?
Sabía que la respuesta se encontraba en el viaje que le obligaba a subir y bajar sus propias colinas con el peso de sus pensamientos, con el óxido de una convicción, con bastones desgastados por andar senderos equivocados y, con aquellos actos de fe decretados por un ego que no quería abandonar su condición de protagonista…
Y mientras los caminos se cubrían con la niebla del desafío, deseaba que un rayo de luz atravesara la gruesa capa de la impavidez que le arrollaba.
Sentado en el borde de la esperanza ansiaba la desaparición de la incertidumbre; eso que él llamaba imprevistos  y le llevaba a arropar premisas que no se cumplirían jamás, salvo que asumiera un reto pospuesto…
 Entretanto, abrazaba la melancolía de un epígrafe dictado por la presunción. La vida es una irónica mezcla de injusticias y decepciones. Justificaciones que llevaban etiquetas de primera o segunda clase con falsas creencias. En definitiva, seguiría postergando una batalla que abanderaba una frase sin fecha en el calendario...

“Mañana, será ese día…”.  
Esther Mendoza.
 
 
 

 


sábado, 20 de julio de 2013

"El NIÑO QUE SE ACUNABA SOLO..."



"Déjame acunar en la alegría y en la tristeza, pues al hacerlo, mi alma danza con la esperanza de exiliar los fantasmas ocupas que llama soledad, a aquello que es mera supervivencia afectiva...."


La tenue luz me lleva por el pasillo que recorre parte de mi historia. Los fragmentos desordenados van tomando forma a medida que les dicto un orden para no perderme por pasajes fantasmas que se creen ocupas de algunos capítulos. Y, aunque la vida tiene el don de eliminar cuanto le viene en gana, en lo pobre o en lo generoso, sin contar con mi aprobación, ¡todo ello suma! al abandono caduco de un honor instalado en mi noctámbula soledad….

Mejor, regreso a mi universo sensible, donde el silencio acaricia las palabras que quedan atrapadas en mi garganta, y, cuyos retratos de imágenes desdibujadas, aplacan mí melancolía…

Mis ojos recorren la habitación,  no estoy solo. No consigo abandonar esta  molesta sensación de residir en una vida ajena a mí, y, a la vez, ser parte intima que llena los huecos vacíos de un hogar…

Mi inocencia contempla las expresiones familiares que disfrazan emociones ajenas para mi; la de unos seres a los que me unen lazos indivisibles. Una elección natural que forma parte de mi paso por este plano. Voces allegadas, rostros que buscan mi proximidad en impolutos  comportamientos, gestos afines en refinadas sonrisas qué, acompañan tímidas caricias que se pierden entre mis rizos rebeldes. Por alguna razón que aún no entiendo, no me emociona, no me importa…

Por inercia cierro mis ojos, alejándome de una fusión que no encaja, sin embargo, ellos esperan que salga de mis labios una hilera de pensamientos hilvanados en palabras qué, desvele mis silencios. Una frase, una palabra que acorte la distancia que nos separa, esa distancia insalvable que nace  entre el mundo infante y el abismo de los adultos…

Rostros portadores de caretas llevadas inconscientemente. Anacrónicas en un modelo pulcro de emociones tangibles que adolece de misericordia. Adeptos a encorsetamientos afectivos filtrados por un veredicto adulto que sentencia una plegaria ajena al quebradizo humano.

Una inconquistable vulnerabilidad alza la espada de Damocles en pos de una máxima que ha asfixiado a sus niños interiores…

Observo el movimiento de mis piernas.  Un arrullo amigo que me mostró en la cotidianidad de los días, el suplicio incomprensible que expatria mi dosis de afectos… 
 
Desde un patio de butacas, advierto los movimientos de los transeúntes de una vida en común. Personas ajenas a estos pensamientos, comulgan con las  etiquetas impuestas qué, les obligan a danza en la clandestinidad de la voluntad..., a solas, en silencio, con un niño que aprendió a acunarse solo… 

Almas huérfanas  de mohínes y palabras que exilie el solitario arrullo que pide a gritos el rescate de su identidad infante…

Sé, que esperan de mi, palabras que acorten desemejanzas que destierre el frío manto que ha mutilado sus capacidades de entrega. 
embiste su memoria fotogramas dolorosos que se cuelan en la ausencia de unos brazos que nunca, le acunaron…, le arroparon…, susurrándole al oído, una nana que enviudó con su primer llanto…

Sus piernas mecen el resto de su cuerpo. Un cuerpo de pocos años que entorna los parpados para reencontrarse con el alma que le abriga y calma el tiritar de su corazón sediento de amor y protección…

Deja voces a los lejos entornando sus ojos. Imagina unos labios posándose en su frente, un abrazo tardío, y, unas maternas manos jugando con los mechones de su cabello…

En la distancia oye el canto de las sirenas que se despiden del marinero. Durante una vida, ha surcado las entrañas de los océanos buscando alivio en la sal que bañara sus cicatrices. Esboza una sonrisa al perderse entre los recovecos de su memoria al recordar con cierta melancolía, las fisuras de una vida carente de la complicidad propia de unos lazos inquebrantables. 

Batallas campales se cobraron durante años un feudo legítimo que perdió posiciones ante aquellas corazas de acero cuyas cerraduras, evitaba entrever sus propias tormentas…

Las finas arrugas que dibujan hoy su rostro de adulto, desdibuja el gélido rastro de una añoranza ante la llegada de una cálida brisa qué, inesperadamente, se cuela por los poros de su piel, por las rendijas de su alma de niño grande, que a manos llenas le ofrece un mapa de ruta que la lleva a posar un cálido beso en sus labios..

….Abre sus ojos. Cruza su mirada con ese rostro recién llegado y, al tiempo que toma su mano, hecha el ancla para conquistar a su destino, o quién sabe, si, a su burlona suerte…

El reflejo de un asiduo y amigo balanceo, reconforta al adulto y recuerda al niño qué,  nunca es tarde para ser, aquello que debió ser…

Ahora sus pupilas reposan en otras pupilas, su mundo es compartido, la soledad se perdió entre las esquinas de la ilusión dando paso a la dulce melodía de estar, y permanecer en el arrullo de otra piel…

Esther Mendoza.  






jueves, 11 de julio de 2013

"REFLEXIÓN DE UN AVE REBELDE..."

Dios nos ha dado alas para volar alto, tan alto como las Águilas y descubrir que sus pensamientos al igual que sus caminos, son más altos que los nuestros. ¡Atrévete a volar!…
Isaías


Poso sus pupilas en los barrotes invisibles que estaban a punto de volatizarse. Durante años, comulgó con un modelo de creencias que la incluía en una estirpe sin corajes…, adict@s a la resignación de permanecer en un subliminal cautiverio que asfixiaba cualquier oportunidad de fuga hacia la libertad que ¡todo espíritu! trae consigo, sin embargo, no podía juzgar al colectivo al que había guardado lealtad. Por imitación formó parte de un grupo que pervive encadenado a obsoletas normas y egos tiranos.

Esa mañana sus  ideologías se tambalearon en aras de un credo que ya no rezada. Todo aquello que adoctrino perdía forma, se desdibujaba en el horizonte impuesto como un altar para aquellos qué, abrazaban y entendían la resignación como un castigo, en vez, de un detonante que lanza al vacío con la esperanza de volar a los osados que luchan sus metas, en definitiva,  son los objetivos lo que  justifica nuestro paso por el mundo terrenal…

¡Por fin!, despertó de un sueño fraguado en el hastío que durante años se encargó de aniquilar su albedrío. …. en un instante, ¡apresó! el impulso que la llevó a alzar el vuelo. Tenía un compromiso con la felicidad…, su felicidad…

Diviso la tierra bajo sus alas, un pasaporte a la magia de sentir… ¡resurgir de sus propias cenizas! tomando las directrices de su única vida…

Se elevó con la convicción de que, ¡las ausencias ya no dolían!, ¡los apegos no hacían mellas! y…, la esperanza no confabulaba con la rendición…

Desde su cielo protegería a aquellos que no cortaron sus hermosas alas. Su reflexión reposaba en la sabiduría de un viejo olmo. “Las hojas se mueven con el viento, pero nunca desaparecen de la visión del árbol que las cuida…”

La autentica familia, como los amigos y los buenos amantes.., comparten estaciones sin firmar contratos con letra pequeña…


Esther Mendoza.




miércoles, 29 de mayo de 2013

" SAMUEL.."

"EL REGALO QUE ESPERÁBAMOS."


Un ángel en el cielo se preguntaba si debía, o no venir a la tierra. Le asustaba dicha aventura, pues, siendo tan pequeño y débil, ¿cómo se protegería?. Aún y con todo, siguió adelante; una voz interna le decía que alguien con mucha luz le esperaba desde hacía muchas estaciones…

Y, ¿cómo la distinguiré?, se preguntó; supuso que allí abajo, esas estrellas brillantes que los niñ@s llaman mamá, le marcaría una ruta, o ¿se convertiría en un puente entre mi paraíso y su mundo?
Mira qué aquí he aprendido mucho sobre el libre albedrío, a escuchar eso que ahí, en la tierra, llaman intuición. …
Mi confianza presagia buenos augurios para mi destino. ...No me equivocaré…

A medida que me alejo de mi morada,  el temor a lo desconocido se dibuja en mis pupilas. ¿Eso que llaman vulnerabilidad se adueñará de mi?...,

….¡ Vale!, de acuerdo, haré caso de mi guía…dice que me espera y será perfecta para mí, y, yo,…, perfecto para ella…¡será amor a primera vista!.
Seguiré a mi instinto. En mi firmamento los querubines somos mágicos y, nuestra inocencia, está bendecida por el acierto. …. Mejor cierro mis ojitos y en una respiración profunda me lanzo a los brazos de ese gran astro, mi madre…

Y…, después de nueve meses de ser el más dulce ocupa en su vientre,  ¡pasé el túnel!, eso sí..., no, cuando dijeron que debía venir, más bien, cuando lo decidió mi precoz testarudez…

En nuestra indisoluble relación, los latidos de su corazón me decían: “te espero con todo el amor que puedo albergar en mí ser, pequeño Samuel”. Mas, en un estado de olvido, le pregunté qué protagonismo tendría en mi vida, ¿quién era?…

¿Qué quién soy?, soy la persona que ha quedado presa de tu esencia y bella alma. ¡Te he soñado siempre!, quizás, en tu cielo pactamos este rol y aventura de ser tu mamá y tu mi pequeño; ¡se nos dará bien!.., tenemos mucho tiempo para conocernos… ¡Ambos somos primerizos!, tú como hijo, y, nosotros como papás. Haremos muchas concesiones que nos convertirán en una hermosa familia.

Seguramente bailaremos en los pasillos más de una canción en las madrugadas cuando te empeñes en no dormir, entonces, multiplicaré mi paciencia para acunarte en mi regazo.

El amor es eterno e intocable, por eso elegí a un padre a tu altura. Él me ha dado la llave que abrió este infinito amor que derramamos sobre ti, y, hoy, el Universo nos ha bendecido con tu presencia, “los tres seremos intocables y eternos”.

Soy el primer rostro que has visto al nacer, la primera que besó tus manos, quien te ofreció el primer arrullo, y la que te contará historias que te hagan dormir. Cuidaré de tus pasos, secaré tus lágrimas, recogeré tus trozos rotos y te enseñare con ellos a construir nuevos comienzos, grandes sueños, fortalezas de esperanzas y caminos sólidos que te recuerden el gran hombre que serás…

¿Qué quién soy?..., seré esa estrella que cantará y sonreirá siempre para ti…

Tu mamá…        


"Cuando el amor tiene un nombre, mi labios sonríen al pronunciarlo.."




domingo, 30 de diciembre de 2012

" QUIERO..."

“¡Sal al encuentro de tus sueños y abrázalos!…”



Quiero agradecerle al universo el que hoy, pueda materializar un pensamiento seguido de una emoción plasmándolo con palabras que dan forma a mis escritos.
Pensé en un texto que definiera todo aquello que representa los días y oportunidades que se cruzan a lo largo de la vida de una persona. Aquellos detalles, instantes, anhelos, ansias, lágrimas y sonrisas, ¡todo eso y más!, son parte del puzle de la historia de cada indivídu@.
Escribir forma parte de mi cotidianidad, de mis pasiones, de esa necesidad de transmitir en frases largas o cortas, situaciones y experiencias que suman en la vida de cada uno. Entre los renglones de mis naraciones me pierdo, y, en cada palabra deposito sentimientos que necesito para expresar deseos, algunas veces confesados y otras, secretamente guardados...
Asumo razonablemente lo que me ha tocado vivir, a pesar, de los obstáculos presentados. Cada uno de ellos supone una prueba más para un alma rebelde que se encuentra en el aula del aprendizaje. Y, aunque en algunas oportunidades me sublevo, no dejo de ser agradecida aún cuando no termino de comprender del todo lo que ocurre a mí alrededor.
El agradecimiento no es una moneda de cambio, es reconocer la generosidad ajena y, por qué no, la propia. No debemos perder la memoria histórica de aquellos que han interactuado en nuestra vida con el registro de la gratitud, pues de las acciones ajenas, se recibe mucha información de quienes somos realmente.
Hoy pienso en cuantas personas quisieron reescribir su página en blanco con la llegada del nuevo día y no han podido. Me siento afortunada al poder hacerlo, aunque soy consciente de la llegada del ocaso a mi vida….
Resulta difícil no quejarse cuando centramos nuestra atención en aquello que nos falta, ¡cuidado!, de no encontrar la felicidad en el equilibrio con aquello que poseemos, corremos el riesgo de convertirnos en tiranos emocionales que residen en los suburbios de la insatisfacción .
Valoremos  los regalos que nos son dados a diario en perlas de amor, cariño y amistad, y, recordemos la importancia de tenernos a nosotros mismos  ostentando la fortaleza necesaria para el apoyo de otros. La victoria se delata en los pasos al frente que damos cada día comprobando al mismo tiempo, como la duda pierde protagonismo cuando la decisión hace acto de presencia…
La vida no se recorre con las pautas de otros, ni los parámetros ajenos rigen el rumbo de las experiencias que te tocan vivir.., Tu voz interior es el guía que te da las coordenadas de tú viaje, por lo tanto, ¡síguelas!.
 Todas las vivencias son válidas si sabes interpretarlas y las tomas como el testigo del libre albedrío .
En realidad, la vida es hermosa cuando comprendes su autentico significado, entonces, dejas de estar atrapado en el miedo y la incertidumbre lanzándote al vacío con la esperanza de volar…

Esther Mendoza.

No aceptes lo inaceptable, “Tu paso por esta vida, es un regalo para disfrutarlo,  no para observarlo…”


        

sábado, 29 de septiembre de 2012

"MI ORILLA LE DICE A LA TUYA..."



No hay un orden establecido para colocar los sentimientos que nacen y mueren en un mismo sitio, ese lugar, es el corazón…



 
Mi orilla le dice a la tuya...
A veces, sueño que tú y yo dejamos de ser orillas para convertirnos en un manantial de formas concurridas que se abrazan, perdiéndose entre los acordes que conquistan la geografía de nuestros cuerpos...

... ¿No te he expresado amor mío qué cuando duermes, mi orilla busca la tuya con el sigilo de un deseo no confesado?.

A lo lejos, un sonido cómplice surge entre las teclas de un viejo piano. En la clandestinidad de la noche, ejecuta su obra interrogando a la sombra de la tenue luz, el incorregible deseo de ser testigo de una entregada pasión filtrada por las rendijas de dos viejas almas…

 ... ¡de repente!, tus lentos movimientos me despiertan...

Busco tu mirada sin delatarme y, sonrío con la connivencia que me permites...
Compruebo que tus pupilas buscan las mías con picardía, esperando que mí orilla, se acerque aún más a la tuya…
 
Mis labios albergan un secreto; custodiar los tuyos en una promesa silenciosa que vela en el fondo de un rio, ese, que corre por mis venas en una callada adoración que promete ser tuya, cuando al alba, quieras rozar nuevamente tu silueta con la mía…

Déjame decirte amado mío, que las hojas del calendario no marcan el tiempo, el no existe... No sembró en mí la semilla de la impaciencia, pues el segundero de mi reloj lo marca esta pasión nacida entre tu cuerpo y el mío…

Tu ausencia no será un motivo de desesperación u omisión de un recuerdo En algún lugar de un "no tiempo", volveremos a reencontrarnos…
 
Mientras tanto, mi orilla se acerca nuevamente a la tuya con la esperanza de permanecer en ella, sin premura, perdiéndose entre los recovecos de la rivera que una vez despertó el anhelo de formar parte de esa otra arista que me embrujó, como el canto de una sirena hechiza a un marinero sin puerto...

Mi pequeño filo fluye como un rio bravo, salvaje por momentos y, manso en otros, dejándose llevar por las corrientes de una veneración , qué, a veces, nos acercan, y, otras nos alejan, pero nunca, cambia la ruta…. y, cómo una brújula errante nos envuelve con vientos de nostalgia…

Así es como te ama mi orilla, con infinita calma que agradece tus tímidas olas cuando te aproximas a mi vera, para llevarte mi afecto desnudo de inquietudes y anhelos…

Permaneces en mi mente de una forma serena, cómo aquella tarde en que una playa nos convirtió en dos orillas. Instantes aplaudidos por las olas que rompían en nuestros cuerpos en la sublime entrega de un frenesí que perpetuó en aquel mar un código que no conoce despedida…

Mi orilla ama el tiempo y sus estaciones. Ellas alimentan el entusiasmo de un sentimiento que, en otoño, nos arropa con las hojas que navegan hasta nuestras lindes, mientras el invierno, nos sorprende acortando la distancia deslizando la ternura sobre el hielo, dando paso así, a la tímida primavera que despierta con fuego dormido para llevarnos de la mano al zalamero verano…

El caudal en el que navega este amor,  se dejan arrastrar por el impulso del rio llamado vida…

Ahora, no hay orillas; somos un torrente de divina abnegación conjugado en un perfecto binomio que se ha  rendido a la magia de un instante; combinación de un antagonismo que une como el oasis necesita del desierto, la luna de la noche, y, yo, preciso del escenario de tu cuerpo para dedicarme a mi mejor obra, la de amarte…

No hay distancia que nos separe, ni el olvido da nombre a las piedras que corren por su cauce. Los protagonistas de ésta historia, toman la forma de los bellos momentos que han construido la locura excelsa de un amor…

Esther Mendoza.

 


 
A veces, sucede que cuando las orillas se unen, lo imposible pierde su significado…





 





martes, 17 de abril de 2012

" HISTORIA DE UNA DESPEDIDA..."

"Para algunos, los sueños quedan atrapados en la niebla de una ilusion"





"Los fantasmas son los únicos que se alegran  de vernos en un escenario donde aún,  no se ha bajado el telón. Son esas fieles presencias que nos reciben frente a un pasado inconcluso..." 

... Después de algunos años y desvinculado de aquel pueblo que le vio crecer, se bajo en la vieja estación de tren donde de niño solía ir a jugar con su pandilla de amigos. 

Por un momento, soñó con la dulce e irracional esperanza que ella le estuviera esperando. Aún  sus labios conservaban el amargor de  aquella despedida en un domingo triste.

Mientras iba calle abajo, recordaba las últimas escenas a su lado. Acostumbraba a llegar tarde; siempre le incomodó su impuntualidad, pero para ella era algo usual y normal. Nunca supo donde encasillar ese pequeño matiz, si en el apartado de los defectos o muy por el contrario en su gran conjunto de cualidades desordenadas que lo enamoraron. La única vez que llegó puntual, fue en una ocasión que él le cogió el reloj y se lo adelantó algo mas de unos minutos, justo esos que la retrasaban siempre.

Evocó sus últimas imágenes juntos. Hoy tan lejanas y a la vez tan cercanas…
Sucedió un otoño... 

Allí estaba ella; su larga melena oscura de rizos rebeldes cubría parte de su rostro. Enfundada en un abrigo de paño, parecía una niña grande que apenas asomaba la nariz entre la solapa del chaquetón dos tallas más grande que la suya. Con pasos lentos pero seguros, se acercó a él y con aquella endiablada y maravillosa sonrisa desmoronó el enfado que su impuntualidad provocó.  
Se tiró a su cuello uniendo sus  labios, con ese beso largo que se echa de menos...
 
Se dirigieron a casa. Ya en el sofá y sin ningún vestigio de enfado, compartieron una película de terror; ella las odiaba, a él le fascinaban. Ese recuerdo, dibujó una melancólica mueca en sus labios permaneciendo por largo tiempo, mientras una serie de fotogramas paseaban por su mente.
Aquellas películas de miedo, la invitaba a perderse entre su pecho buscando la protección de su algo más de metro ochenta. Escondida bajo la manta del sofá, le pedia con voz ténue que le narrase aquellas escenas que no tenía valor para mirar.



... Siguió sonriendo al perderse entre esos retazos evocados, reviviendo asi, sensaciones que el mismo había aniquilado de un plumazo. 
Una nube gris, como las de esos inviernos que amenazan con arrasar las flores de tu jardín, se poso en sus recuerdos, induciendole a seguir aquel catálogo de imagenes que habian secuestrado su voluntad; mientras calle abajo, sus pies le llevaban a un escenario alguna vez compartido al lado de aquella mujer.

Su corazón se encongió al rememorar aquel instante en el  sofá; el descanso de aquella película le dió paso para acabar con lo mas hermoso que tenía; bajó su rostro y clavó sus ojos en los de ella. Ambas miradas se encontraron; la joven intuía que algo no iba bien. A veces, los malos presagios son como volutas grises que se contonean con sigilo, mezclándose con el aire hasta formar parte de el.

“Tenemos que hablar” esa fue la primera  de las dos únicas frases que salieron de sus labios. Un enunciado demoledor con el que comienzan todas las conversaciones que llevan a un final. 
Él le acarició el rostro, no habían lágrimas; parecía triste y aturdida, pero permanecíó en silencio.

Apenas con un hilo de voz, argumento sentirse perdido, necesitaba volar, sentirla en el silencio y la distancia. Sin dar más cuartel ni mirar para detrás, se levantó abandonando la pequeña y desolada estancia…

... Habían pasado quince años. Las canas pintaban su ya olvidado cabello oscuro. Su rostro más curtido por los años, marcó cada arruga delatando las emociones y el sufrimiento de una ausencia...

Nunca le dijo el motivo de su despedida. Ya era tarde, el tiempo se encargó de desdibujar las razones que años después perdía validez alguna. Cómo explicar que a pesar de esa decisión, siguió amándola…

A menudo, se preguntaba de que forma su amada habría vivido su  abandono. Posiblemente borrándolo  de su memoria y  poco a poco, enterrando su recuerdo ya sentenciando a la indiferencia.

Caía la tarde cuando llegó al viejo caserón heredado por sus padres; nido de amor de una pasión de juventud que pronto se vio truncada por los infortunios de una elección.

… Como en los viejos tiempos, se levantó al alba para pasear por el prado.  Unos segundos antes de retomar el regreso, su sangre se heló, quizás su mente urdía una broma de mal gusto al creer ver esa figura que tanto ansiaba...
Divisó dos jinetes en la niebla; no daba crédito a sus ojos; esa silueta sobre aquel caballo... ¡no podía ser ella!. Su corazón parecía querer salir del pecho cual caballo desbocado. Apretó los puños enfundados en los bolsillos de su chaqueta a cuadros, compañera fiel de aquellos garbeos de juventud….

Sus miradas algo confusas se cruzaron y en sus gargantas, quedó atrapado todo lo no dicho, lo nunca confesado.  La sombra de un sueño roto, bajó el telón de una frágil esperanza. 

Aquel encuentro, no inmortalizó un final feliz, donde chico corre a buscar a chica y se funden en un apasionado abrazo. Esta vez, la chica iba acompañada y cual dos extraños siguieron sus caminos.

El tiempo ganó la batalla al silencio de su partida.

“Sus entonces grandes corazones, que pequeños quedaron. Sus muchos propósitos que pocos fueron.  Cada uno con su nombre, cada uno con su pasado sin cruzar las aceras para saludarse…”

"Las guerras se libran en el corazón y sólo cuando se derrota a los fantasmas que habitan en el alma, el enemigo se convierte en cortina de humo..."

Esther Mendoza.


sábado, 14 de abril de 2012

"LA JAULA DE LAS MARIPOSAS..."

Los límites nacen en la razón y mueren en el corazón...



Su desconfianza le impedía salir de aquella jaula…
Tras un largo viaje de continuas decepciones, llegó a la conclusión de que el mundo debía ser mirado a través de aquellos barrotes. Los daños colaterales de sus experiencias, albergaron en contra de su voluntad a un ocupa permanente en su vida, el “temor”...


Observar el exterior resultaba más seguro desde el escaparate en que ella se hallaba, y, aunque la puerta siempre estuvo abierta, se protegió cerrándola en su mente.


A la caída del sol y en las noches claras, contemplaba obnubilada un cielo estrellado que la cautivaba; momento en que era abordada por la señora nostalgia rememorando cuando de niña, su abuela le decía que los límites nacían en la razón y morían en el corazón... ¡Cuánto echaba de menos a su sabia "tata"!


Su recelo a volar, bloqueaba cualquier iniciativa por acercarse a aquellas estrellas; sabía que algún día, ¡algún día lo lograría…!” sin embargo, el tiempo y la duda la convirtió en una soñadora de sueños…
 
Una noche en un acto impulsivo, se armó de valor y asfixió a un ego tirano que le recordaba sus falsas limitaciones; entonces,… ¡¡echó a volar!! abandonando así, el reducto que durante mucho tiempo le dio falso cobijo y protección…
 

¡Por fin!, se dijo. Quiso conquistar el firmamento y enamorar a cada una de sus estrellas. Nunca vio  resplandor tan hermoso de la tierra. Desde esa altura, toda tristeza y todo dolor, se esfumaba cual cortina de humo. Alzo el vuelo sintiendo como sus alas frágiles temblaban sin pavor y animosa siguió elevándose para alcanzar un sueño.
 

En ese viaje exhausto y milagroso, descubrió que sólo ella construyó sus barreras con la etiqueta de "imposible". Asumió que las lindes las ponemos nosotros convirtiéndonos en presa de la inseguridad.
 
 Agitaba sus delicadas alas en dirección a una meta posiblemente inaccesible para muchos qué, como ella en el pasado, abortaron su vuelo ante la conquista de un ideal. La emoción que sentía la convenció de que estaba en el camino correcto y entonces, supo que no miraría para detrás…


Durante unos segundos evocó cuando en su prisión compartía sus inquietudes con otras mariposas qué, al escucharla, la tacharon de loca por perseguir una quimera.

Le dieron consejos diseñados por mentes acomodadas en la rutina y cuyas metas, quedaron atrapadas en una bandeja de salida candidata a realidad. Roles junto a deseos, dormían en el sofá confortable donde veían pasar sus días... A eso, ella lo llamaba  "espejismo de relativa felicidad…. “
 
En sus días pasados, con impaciencia ansiaba la llegada de la noche; ese era el momento más anhelado para dejar volar su imaginación a lo desconocido.

Bajó nuevamente sus ojos a la tierra, en ese trayecto osado e intrépido, descubrió que aquellos que se conformaron  con amores hechos a medida y al alcance de la mano, morían temprano en la rutina y la frustración.  

Apostó por conquistar un inviable y, en el camino de la conquista, descubrió cosas hermosas, se trataba de aquellas que le ofreció la vida mientras libraba sus propias batallas. Comprendió que los amores imposibles muestran luces y sombras con caminos alternativos; ellos nos conducen a conocer otra de las múltiples caras del amor…



La mariposa comprendió y evitó caer en el cataclismo que caen la mayoría de los mortales. Apreció detalles que dormían en un rincón del alma humana, posiblemente un castigo injustamente infringido por la ceguera voluntaria de algunos. El valor de las cosas simples, resultó ser un hermoso tesoro en frágil caja de cartón… 


Esther Mendoza.