domingo, 27 de octubre de 2013

AMOR INMUTABLE...

Un amor inmutable no se deja arrastrar por las tempestades, no las conoce...



Nuestros pensamientos siempre van acompañados de emociones que esperan  materializarse en la brevedad que acompaña al deseo.

Un amor inmutable no conoce de fisuras por las que se puedan colar despropósitos y actitudes que cambien su valor. No se desmorona con amenazantes nubarrones,  ni por las lluvias finas que apenas empapan. No se descarna en sutileza ni en roses cotidianos fruto de la duda y los miedos humano. Por el contrario, su capacidad de amar no tiene límite. Abandera la generosidad, confabula con la confianza y firma pactos con la paciencia para qué, el perdón, no suspenda en una empatía con el orgullo.

El amor inmutable, es lo supremo de los sentimientos. En definitiva, se convierte en un fuerte infranqueable contra los embiste y desencuentros del destino, la imperfección del otro, la escasa fortuna, y un sinfín de desatinos y burlas del azar.

El amor inmutable se sostiene en un baluarte con una estructura de confianza de una sola pieza, resistente a los impulsos y terroristas emocionales.  

No hay goteras, ni peligra un derrumbe. Los créditos del amor suman por igual. No culpa a la providencia del resultado de sus errores. 

Aprende cogido de la mano del otro…


Un amor inmutable es irrompible…


Esther Mendoza.



 Solo el alma lo puede sentir y la nostalgia traducir..



lunes, 21 de octubre de 2013

EL AMULETO...

El único amuleto infalible se encuentra en nuestro corazón cuando va acompañado de la razón. E.M

Cuando el ser humano se encuentra en una encrucijada sin opciones que naveguen en el único océano conocido, busca salidas que le ayuden a dilucidar aquel punto de estabilidad perdido llamado razonable felicidad…

Sin embargo, cuando las tormentas externas con pronósticos devastadores escondidos tras un paradigma de promesas que no llegaron azotan indistintamente la fachada de nuestro equilibrio, terminamos encallados, abatidos por olas cargadas de augurios en los que creímos y nunca fueron rubricados. Y, como náufragos  imbuidos por un eco que nos arrastra a la deriva de un caos que pareciera no tener piedad, sentimos la avalancha de los miedos paralizando la poca cordura albergada tras un Tsunami de despropósitos que arrasa con la recompensa y los sueños de una vida.

Cuando abres los ojos después de la tempestad, el tiempo ha tomado cuanto a su alcance fue encontrando despojando de los más preciados tesoros materiales y sentimentales que un ser puede poseer. El cuerpo es arrastrado metafóricamente a orillas de una playa cualquiera donde sus lugareños hablan de un plan b. Actitud obligada a tomar en consideración como si de una verdad absoluta se tratara que no admite replica convirtiendo el exilio en un paraíso llamado paciencia, cuya máxima es un mantra que lleva la palabra “reinventarse”..

Para aquellos que no tenemos pajolera idea cómo hacerlo cuando todas las alternativas se han borrado del mapa de la coyuntura, recurrimos a pequeños amuletos en pos de una fe qué, a veces, sentimos que nos abandona al delirio de unos cuantos ladrones que tienen el poder y la potestad de robarte la ilusión.

Entonces, un pequeño objeto físico, palpable, en el que se sustentan  desesperadas suplicas por recuperar un velero perdido, lleva al filo del milagro el final de una película en la que no se quiere participar.

Afanes acompañados de anhelos al borde del precipicio. La exterminación de cualquier nueva oportunidad exige el uso de un amuleto que recuerde que los imposibles, hay que enfrentarlos aunque en el horizonte no se dibuje la respuesta al arrojo.

El talismán adquirido bajo el embrujo de la esperanza, llevará a cabo la viabilidad de historias no fraguadas que esperan tener su lugar y tiempo. Capítulos no aptos en la niebla de los hubieras. No conocen el despropósito de un imposible, de una duda. Quieren su espacio y su protagonismo. Deleite bordado en el alma de aquel que arriesga, cree y confía sin esperar respuesta de la desidia humana.

Tal vez, en ese punto de desesperanza y agotamiento los hilos del destino muevan piezas pujando por las ocasiones tardías. Figuras humanas en movimiento convertidas en amigos, conocidos, compañeros, amantes, parejas y un no tan largo etcétera  que  se aferran a los regalos de la vida simple con un yo me lo merezco…

…. Pero..., ¿qué ocurre cuando los deseos se cumplen y dudamos de su merecimiento?
Es probable que se esfume como el humo del último cigarrillo del día…

Nunca se quedará aquello que no duerme en el calor de la gratitud; un reconocimiento llamado oportunidad o  milagro…

En todo caso, siempre podemos responsabilizar del destino final, al amuleto…

Esther Mendoza.




domingo, 13 de octubre de 2013

"Tu media sonrisa..."

Hay presencias que están destinadas a quedarse en el alma..


… Un día dónde mis pisadas me llevaban a ningún lugar, mis pensamientos se elevaron al cielo en espera de una contestación. Quería regalar flores a un jardinero fiel. Esas “flores”, simbolizaban la respuesta a millones de gestos que no siempre recibimos. Un día cualquiera en un acto de generosidad, el universo me regaló esa parcela. Una alineación planetaria me puso frete a él. Le reconocí porque supo mirar donde otros, ni siquiera fijaron la pupila de la curiosidad.

Su media sonrisa se arrojo sobre mi mirada. Un estallido de sensaciones se precipitó sobre mi comedido equilibrio, haciendo que mis párpados, se cerrasen por unos segundos volviendo a observar aquella seductora, descarada y bella sonrisa. Pensé: ¡Es necesario encomendar con cierta urgencia mi alma a la cordura! para protegerla de una emoción que conquistaba cada poro de mi piel…

… Si nos detuviésemos a contemplar donde otros no miran, muchas veces repararíamos en fragmentos que hablan de un alma, de un ser qué, como muchos o, como todos, se protege de aquellos usurpadores expertos en arañar la fragilidad de una confianza, de un sentimiento. Retazos que asoman poniendo nombre a un escudo qué, jamás, ha sido demolido por un mensajero capaz de amar la esencia de quien lo porta.

Me detengo en cada detalle que su persona me ofrece. Y, compruebo, el valor que tiene el tiempo. Instantes retratados en fotogramas que almacenamos en nuestra memoria, complementando los largos capítulos de una vida…

… Tu media sonrisa llena mis espacios y disuade las sombras que se filtran por la ventana de lo cotidiano…
Te escribiría una Ilíada. Sé que tengo todo el tiempo del mundo…que, no es otro qué,  aquel, que escala las oportunidades que ponemos a su alcance…

Esther Mendoza



miércoles, 25 de septiembre de 2013

"CARTAS AMARILLAS, FRAGMENTOS DEL TIEMPO..."

"Huellas de una historia..."

Al mirarse al espejo no se reconoció. Atrás quedaba  aquella hermosa mujer que obligaba a cuantos se cruzaban con su mirada impenetrable, a bajar sus párpados con cierto reparo. Hoy, era la burda copia de un retrato en los que muchos se deleitaron.

De fondo la melodía de Glen Miller en su “Moonlight Serenade”, aliviaba la nostalgia que arañaba a su corazón al recordarle, lo efímero de la belleza, lo breve del tiempo, lo antojadizo del amor cuando los años rasgan la esperanza, y, con jirones de desencanto, diseña su mejor vestido para la gala de la decepción…

Se dió cuenta que secaba sus lágrimas con su pañuelo; aquel pañuelo... Una reliquia que custodió en su pecho por más de cincuenta años, cuyas iniciales bordadas, ya desdibujadas por la pasión guardada entre sus senos, se convirtió durante esos años en el hilo conductor entre la cordura y la capitulación de una historia que no pudo ser. Su ahogado llanto quedó mudo en la estación de las oportunidades; esas que nunca llegaron. Ocasión presa entre los barrotes de una ausencia, de una espera gélida que cubría con su manto, cualquier resquicio de expectativa…

Cuando sus tormentas se lo permitieron, dándole una tregua al dolor encasquillado en los recovecos de su alma, se levantó lentamente apoyada en su bastón; fiel compañero qué, junto a su sombra, no la abandonaba salvo, en la soledad compartida con Morfeo.

 Con pasos cortos, titubeantes y temerosos de perder el equilibrio, se dirigió a aquél cajón que estaba relegado al olvido. Recuerdos condenados al desalojo de una espera que durante años, peregrinó en generaciones amarillentas destinadas al exilio de la memoria. El contenido de aquella gaveta, recibió tal vez, un castigo injustamente infringido.

Su temblorosa mano derecha, buscó junto a unas medallas que cogaban de su cuello, aquella llave que prendía por más de medio siglo. Fragmentos de tiempo encarcelados, huellas de una historia, la suya… 
Señales del mapa de vivencias anónimas dónde los anhelos, fueron abortados por la omisión de una promesa…

...Y, como si de una reliquia se tratara, tomó entre sus arrugadas manos las hojas sepias salvaguardadas por un lazo rojo. Con exquisita delicadeza, deshizo la cinta de seda para perderse entre los renglones de aquellas cartas. Capítulos sin reposición de una vida…

….Querida alma perdida:

Mi memoria es traicionera, y, no me deja recordar la última vez que tú y yo, mantuvimos una conversación.

Era verano. La luz del sol bailaba frente a las hiedras y el sonido de las abejas me inquietaba. Decidí traspasar aquella verja. Mis piernas temblorosas no disuadieron a mi voluntad de acercarme a él. Sin darme cuenta, había sorteado los sarmientos de una antigua viña. 
Mi obsesión por los detalles, me llevó a fijarme en la danza acompasada de dos amantes.Dos pequeños invertebrados regocijados del momento vivido. Un encuentro dónde los deseos tomaban forma: manifestación sublime del ciclo de la vida. Sonreí, y, secretamente, envidie el fervor de aquellos caracoles....

Alcé mis ojos al horizonte. Allí, le encontré...
¡La sangre fluía arrítmicamente!, bajando de forma imparable, llenando los rincones más íntimos y pudorosos de mi joven anatomía. De mi interior, se desgranan susurros cálidos deseando chocar contra su piel…Qué hermoso era su rostro, que bella sonrisa asomaba en aquella boca que desee mía en el primer segundo de cruzarme con ella...  

Es difícil relatar cómo empezó, cómo sucedió aquel encuentro inesperado. Cuando quise darme cuenta, hablábamos, y buscábamos la tibieza de un roce inocente y genuino. Sentí su mano deslizarse por uno de mis tirantes caídos sobre mi hombro izquierdo...
Nos fundimos en instantes de ternura que, la brevedad del tiempo, consagró en pasión... 

Un frenesí que, en las horas muertas de mis recuerdos, asalta cual soldados medievales empuñando fotogramas que despiertan sentimientos que creí propiedad de otros...
Intuyo, que forma parte de mi historia, así, me lo muestra las escasas visitas de mi lucidez…

... Me paro.No consigo recordar la razón que me ha llevado hasta aquí….


La mujer cerró los ojos abarcando con movimientos imperceptible su espacio sagrado, al tiempo qué, protegía contra su pecho, el fruto de un sueño que quebrantó la realidad que nunca quiso recoger. Aquellas cartas contenían mensajes que se empotraban en su ser; con angustia, dolor y sinsabores.

El tiempo la vapuleó. Apretó sus manos en espera de encontrar un calor perdido…, ese, que nunca llegó..

No tuvo valor para seguir perdiéndose entre las líneas veleidosas de su historia, qué, fugazmente, le llegaba con claridad para dejarla luego caer en la oscuridad del abismo y desconcierto. Nuevamente, ató el lazo rojo devolviendo al destierro, pedazos de su vida…

Apenas hay claridad…

Otro día más, su memoria se pierde entre dos corrientes…

Otra noche cae sin apenas sentir…


Esther Mendoza.


"Mi mente frenó. Mi corazón recordó aquella vieja melodía que me llevaba nuevamente a ti..."

lunes, 23 de septiembre de 2013

"EL FRÍO DE UNA VERDAD..."



"TIENES ALAS PARA VOLAR, ¡ÚSALAS!.."
… Tras aguardar unos minutos con un incierto y extraño silencio, su mirada no se apartaba del movimiento casi ajeno de la copa en su mano. Su semblante habitualmente sereno, se tornó tenso. La contracción de su mandíbula, y, lo apretado de sus labios, le delataron en el momento en el que su voz se hizo oír con un. “tenemos que hablar”


Sustituir la expresión de“amor mío” por su nombre de pila, sonó demoledor, poniendo de pronto nombre a una pesadilla espesa que la invadía desde que penetró en la habitación. Sin embargo, no pudo evitar tatuar aquel rostro distante en sus pupilas.

Los segundos se alargaban abanderando el temor. El “tenemos que hablar”, anticipaba la crónica de un año  marcado a base de  titulares grises, ¡La hecatombe! que no da tregua a pensar con agilidad y cuyas líneas siguientes, sentenciaban con verse sentada en el despacho de un “ilustre” abogado firmando un divorcio “forzoso” qué, él, llamaría de mutuo acuerdo y ella, “fría traición...” añadiendo una gran dosis de cinismo fruto de su falta de escrúpulos qué, con maestría, la colocaba en la larga lista de mujeres abandonadas por hombres emocionalmente autistas. 

... La miró como si la viera por primera vez; expectante y seguro de arrebatarle su voluntad…

Su endiablada y atractiva planta varonil, se paseó por la estancia dejando caer su cuerpo sobre el sofá color turquesa qué a ella, tanto le gustaba. Un capricho adquirido  en el último viaje que ambos hicieron a Turquía apenas unos meses atrás.

Con una aparente impavidez que la exasperaba y a la vez acrecentaba su ansiedad, se repetía así misma, ¡mantén la calma!, ¡mantén la calma! a modo de mantra hasta recuperar el control de una desafortunada situación que apuntaba maneras de no ser muy halagüeña.

En esta ocasión, se sentía imbuida en una encrucijada dialéctica emocional que presagiaba, cual escena de “psicosis 2”, un cuchillo gélido en su espalda, llamado perfidia ….

Ante aquel aplastante pronóstico terrorífico nacido de las palabras de su marido, su  cuerpo la alertó tensando su espalda. Mientras, un ego tirano sonreía maliciosamente al sentirse vencedor de una partida sentimental rematando con un jaque mate, en un tablero que representó hasta ese instante, su fina estampa familiar…

Aquel irreconocible rostro impasible y firme de una toma de decisión, escenificaba en medio de su salón un abandono…

Sin haber estudiado el papel, salió a escena e improvisó. Descubrió entonces, que su capacidad de asombro, no tenía límites…

…. Y, muy a su pesar, se percato  de qué, esos instantes, pertenecen a esas horas del día en dónde la mente gana la batalla al corazón…

Esther Mendoza.

“….. Los espejos rotos de una vida… no deben impedir reconocerte en el extremo de una decepción…”





miércoles, 18 de septiembre de 2013

"HASTA QUE VUELVAS..."

"En la espera, las horas se adueñan  de la impaciencia, dando riendas suelta a mi imaginación al sentir tus labios, rozando  mi nuca..."

Hay corazones heridos que no quieren sentir las horas cuando observan  la soledad que les acecha. Esos corazones dan crédito a una angustia mezquina que toma posesión de su razón disuadiendo con destreza, una felicidad más que merecida…  

Los recuerdos estancados ¡hay que exterminarlo como a las plagas!. Estos llevan por veredas escabrosas dejando en el camino, la piel de las oportunidades…

Eternidad…

Eso es lo que sucede cuando sus manos se separan después de un beso que acompaña un “hasta mañana mi vida…
Los escalofríos silenciosos, pierden puestos frente a la ilusión y el deseo. Una coyuntura qué, algunas veces, surge de la nada; De esa nada  fruto de una rendición…

…. Y en los momentos…

…. cuando tu coche para frente a su verja, ¡¡ ella corre hacia ti!!  Colándose por la ventanilla del copiloto, ¡acortando los miedos!..., cambiando el significado de la distancia qué,  ya…,  no sientes cuando la miras y le dices:  “ Te amo...” o la despides con un “ ¿¿Te he dicho hoy, que te quiero…??”a lo que responde; "...no, imperdonable..." guardando la mentira piadosa debajo de una espera que endulzará su boca...

…. Con los días…

…. Es temprano. La luz de la mañana se cuela por las rendijas de la persiana. El estor coquetea  con las primeras luces que hacen carantoñas en el rostro… y, ella, se hace la remolona cubriendo con las sábanas su cabeza tratando de huir de los primeros rayos del día…

…. Es cuando abres los ojos, caes en la cuenta de qué el tiempo ha destruido el puente de la espera, ¡ahí!… al otro lado de la cama, te recibe su sonrisa con dos adormilados “ buenos días..”. El del ahora, y aquel que no tuvísteis  mientras ambos, con otras vidas, en lechos distintos dormíais…

Esa mujer cuida de tus flores. Esas que llegaron tarde y nunca antes conociste…  Te llama “su jardinero fiel…” porque has esparcido en su alma la semilla  intima que reconoce el amor maduro, sereno y firme…el que nunca se va de puntillas sin despedirse…

Esbozas una sonrisa y aún somnoliento,  acaricias el instante de sentirla cerca…,
Notas su respiración relajada.Se ha vuelto a dormir. Detienes la mirada en su espalda bien definida al tiempo qué, la yema de tus dedos, dibujan un te quiero en la geofrafía de su piel; blanca y suave como la seda…
Te acercas mientras duerme para abrazarla tatuando tu aliento en los recovecos de una pasión...

…. Tus flores…

Ellas representan el placer de la vida simple. Algo así como…; Preparar una mesa para dos…, una lectura conjunta; relatos que la embelesa atrapándola entre la entonación y la sorpresa que lleva la aventura de tú narración. Consciente de la intriga que despierta la historia, levantas la mirada y sonríes para adentro. Su pequeña silueta está hecha un ovillo en el sofá, ¡expectante!  de saber qué ocurre  en “el puente de los asesinos…”de Arturo Pérez Reverte.

Hoy tus flores se visten de gala para lucirse en, una mirada esquiva que recorre su figura, también, para ese beso sonoro que los labios femeninos depositarán en tú nuca cuando enfrascado en tu opera preferida te sorprenda la tibieza de su boca…, y, como no, en el deleite y frenesí que produce deshacer una cama, la vuestra…,y por último, en la locura excelsa que encierra una suplica que esconde un “¡escápate conmigo…!”

….Te levantas y despacio, al compás de "la forza del destino" de Verdi, te acercas a ella sentándote en el poco espacio que dejan sus piernas en el sofá.Con ternura, apartas el cabello que cubre el lado derecho del rostro y clavando tus pupilas en las suyas le repites por enésima vez…,”lo hermosa que te parece…”

Esther Mendoza.



martes, 10 de septiembre de 2013

"REFLEXIONES DE UNA CUMPLEAÑERA..."

"La vanidad de la madurez, me permite condecorar el resultado de mi viaje a lo largo de los años…"
 

Hasta hace unos días, en las horas que me acompaña  mi cotidianidad, me entristecía la idea de la proximidad de mi cumpleaños. Me fije en la cara oscura de la luna creyendo que los años restan. Sí, restan esas oportunidades tardías y excasas que posponen más de una conversación larga qué, las estaciones, arrastran con un mañana lo haré

Es entonces cuando caes en la cuenta que has obviado muchas paradas inexorablemente con la llegada de esos aniversarios, con cuestiones que pierden importancia con el tiempo…

Sin embargo, mi rostro cambió cuando mi reloj marcó las 00:00 horas del día 10 de septiembre. Mi hija me canto el cumpleaños feliz entregándome una postal con un mensaje. Se trata de esos que escuchas a menudo, pero, precisamente esa noche, lo interpreté de manera distinta. 

La felicitación escrita acarició mi alma  al tiempo qué, ponía alas a mi corazón permitiendo a las lagrimas, rodar por mis mejillas con descaro recordándome lo afortunada que era al tenerla a mi lado.

Esta emoción, no dejo en el olvido a personas que forman parte del mapa de mi historia, incluyendo, a aquellas anónimas y virtuales que han dedicado un tiempo de su tiempo, en una frase de felicitación cargada de buenos deseos e intenciones.

Éste nuevo cumpleaños suma expectativas, más promesas, aprendizajes que renovaran conceptos y, creencias que perderán actualidad para ocupar el anacrónísmo de una vida. Confío que aporte desafíos, experiencias donde los encuentros ganen valor y desdibujen definitivamente a los desencuentros….
Tal vez suene descabellado y sea una utopía difícil de atrapar entre la quimera de una autovía que siempre va en dos direcciones…

… ¡Llegó el momento de pedir  un deseo!… vaya…. Inevitablemente forma parte de la tradición de aquellos que danzamos en conmemoraciones y onomásticas. Sin menoscabar el  poder reescribir las páginas en blanco que nos ofrecen los amaneceres, existen días donde asusta salir a desandar las calles que, tan bien, conocen las suelas de nuestro zapatos…

Debo confesar que la desilusión, hasta hace poco, llegó a ser un molesto ocupa en mi alma colándose por las rendijas de la desesperanza, donde la preocupación, usurpo un trono asfixiando la voluntad y el buen ánimo….

Pero el Universo en ocasiones da tregua, poniendo escaleras al cielo con el firme propósito de un alineamiento planetario que confabule con retazos de felicidad que alivien los áridos recovecos de una existencia…

Tengo una extensa lista de peticiones. Después de releerlas, me he dado cuenta que carece de merecimiento para darle el privilegio de apagar conmigo, las velas que me recuerdan que aún, queda tiempo…

Cierro los ojos para recorrer en la clandestinidad de mi mente, aquellos semblantes que conformaron parte de algunos capítulos de mi rol como mortal. Rostros que hoy, no pueden estar a mi lado frente a una tarta; símbolo del efímero tesoro del tiempo y memoria qué, en algún momento, se desvanecerán con la bajada de un agridulce telón que nos recordará el final de una función.

El deseo más valioso que ha ganado posiciones después de las reflexiones de una cumpleañera, es por unanimidad, que entre todos, formemos una cadena de favores… ¡Sí!..., así es…, una cadena de favores…

…. Pongamos manos a la obra por aquellos que no saben, o no pueden apagar sus velas… La metáfora traduzcámosla en esperanza. Me refiero, a esa que se pierden por el camino cuando nos roban lo único que puede hacer que nos levantemos cada mañana, ... la ilusión…
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Si tuviera que pediros algo, eso exactamente es lo que os pediría. Entre todos haced  favores por otras personas, y, a su vez, la condición sinecuanum  es que ellos repitan la misma acción… entonces, dentro de un año, el próximo 10 de septiembre, este deseo se habrá cumplido y el de muchos otros también …

Cada día, apaguemos la vela de la tristeza, la apatía y la desesperanza. El ¿ cómo..?, dependerá de vuestra comprensión.

Añadir, que los vagones que han llegado a mi vida, son vivencias que se han llevado algo de mi, pero también, me han dejado parte de ellas...

A los que me han amado más, y, a los que no han sabido hacerlo, a  todos, gracias por las enseñanzas que me han  convertido en la mujer que soy hoy…

La vanidad de la madurez, me permite condecorar el resultado de mi viaje, con el reconocimiento que me dan los años...   

...Y, para finalizar, gracias a tod@s aquellos que habéis sumado en mi crecimiento personal con vuestra presencia.

Esther Mendoza.