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lunes, 23 de junio de 2014

¿Y si..., soñamos con los ojos abiertos...?


… Él parecía extrañamente atraído por aquella mujer. Enamorado a destiempo, pero enamorado al fin y al cabo…

... Así, a destiempo, se sentía enamorado de aquella mujer, pero enamorado al fin y al cabo...
 
Y aunque le fascinaría estar despierto a su lado, lo que menos le atraía era el resultado de sus actos, ¡pocos lo entenderían!. Posiblemente, les criticarían.  Algo comprensible ante la ceguera de una historia tan secretamente común y emocionante. Tal vez, dañarían a otros incapaces de verles con sus mismos ojos. Deseosos de vivir aventuras truncada por el repetido y poco afortunado  destiempo, arriesgaron a tachar de sus lista de "pendientes" aquel sentimiento.

Ansiaban correr como adolescentes enamorados. Para él, esconderse en algún callejón o portal a oscuras y dejar morir sus labios en los de ella, esa, era su más ferviente veneración..., para ella, perderse entre sus brazos era su mejor tentación.
Hoy, como adulto, sentía el deseo de poseerla; un instinto que se adueñaba de su voluntad llevándoles con vehemencia al delirio de desear congelar esas horas, ese tiempo, con una codiciada cita en un calendario visible solo para ellos…
Prefería en la intimidad de sus noches soñarla…, ¡imaginarla a su lado de esa manera confesada!; eso sí, pero presos de una pasión que los volvían locos…
Ahora, nadie les mira, nadie opina, a nadie ofenden… ¿Entiendes porque me gusta soñarte? Esos sueños me dan libertad y no temo desnudarme para ti… ¿Y, sabes que es aquello que no me gusta?
Despertarme y ver que tú no estás..., por cuestiones de tiempo…
Esther Mendoza.
  
¿Entiendes ahora, porque me gusta soñarte...?
 

domingo, 9 de febrero de 2014

Felicidades Anaïs...

Anaïs, mi hija. Nuestra vida está llena de miradas cómplices e incondicionalidad...


…. Cada año al llegar estas fechas, le escribo un texto público a mi hija. A la vez, lo comparto con todos ustedes. A los que me leen, me siguen y en consecuencia se pierden entre mis renglones, quiero que briden junto conmigo, por ella… por Anaïs. Un ángel con sus luces y sombras que vino a vivir su experiencia eligiéndome como progenitora.

Entre los renglones de una pasión qué, en ocasiones, me despierta en la noche y me lleva a plasmar el motivo que me saca de los brazos de Morfeo, en este caso, me vuelvo a perder entre las palabras que se quedan cortas cuando se trata de hablar sobre aquellas personas que amo…
 
Hace veintiún años nació mi hija. Pocos aún para ella, mientras que para mí, resulta una carrera de fondo que amenaza con ser más breve de lo que desearías, un sentimiento nacido de la osadía de querer ser “casi eterna en mi función de madre inmortal”, ¡que ironía!...

Reconocer que el tiempo se alarga para ella y en mi rol asumir la brevedad de los capítulos de una vida, me lleva a la reflexión de la mano de la conclusión que habla de lo efímero de las alegrías, la invasión de las inoportunas tristezas que se cuelan por las rendijas de lo cotidiano y los escasos fragmentos de generosidad que somos capaces de reconocer. Todo ello, me reconduce a tomar consciencia de los obsequio que me sorprenden cuando lo das todo por perdido y llegan por vías paralelas con créditos que llevan una fecha en el calendario y, a la vez, muestra un letrero luminoso, al comienzo de cada amanecer advirtiéndome  de no desviar mi atención sobre el valor de las cosa simples.

No ignoremos el significado de los momentos, son contados y como volutas de oportunidades se evaporan en el aire. Una perfecta máscaras de instantáneas que se guardan en la memoria al lado de nuestra vanidad al creer que ese mismo tiempo, no nos alcanzará, sin embargo, espero llegar a cumplir muchos años y seguir sintiendo la bendición de haber sido su madre.
 
Ella ilumina una gran parte de mi camino, pone bálsamo a mis tristezas, y sin proponérselo, saca a la niña que llevo dentro para pasearla de su mano en nuestros escasos, comparado con el deseo de multiplicarlos, paseos y tiempo compartido.
 
Su belleza habita en su alma. Inevitablemente aflora en su mirada y en millones de gestos que parecen invisibles, pero están, silenciosos como sus pasos cuando adivina que una nube gris se ha posado sobre mi cabeza y entonces, se dirige al piano y toca aquella pieza que me obliga a sonreír y a mover mis pies en dirección a los suyos… y, es cuando nuestros hombros se buscan…

Ser y permanecer, es una danza nacida del compromiso del amor absoluto...
Es de suponer que todas la madres y padres nos sentimos orgullosos de nuestros hij@s, y no por ello, dejamos de reconocer aquellos puntos en los que adolecen.  Podría enumerar una larga lista de virtudes de Anaïs y a  la vez, comprobar como los inevitables defectos que vienen en la mochila de cada uno, en su caso, se desdibujan al ocupar mayor protagonismo en la balanza sus buenas acciones.

Mi vida a su lado, está llena de miradas cómplices y traviesas sonrisas…
Mi querida niña, gracias por ser parte de mis alegrías, estar entre los nubarrones como un paraguas que mitiga la fuerza de una pesada lluvia que cae y empapa hasta lugares recónditos del corazón y por permanecer en las trincheras de una guerra que no es tuya, pero que forma parte del aprendizaje que te ha tocado…
Esther Mendoza.
" Contigo aprendí, su bolero favorito que desde niña canturreaba y, aún, me canta."


miércoles, 18 de septiembre de 2013

"HASTA QUE VUELVAS..."

"En la espera, las horas se adueñan  de la impaciencia, dando riendas suelta a mi imaginación al sentir tus labios, rozando  mi nuca..."

Hay corazones heridos que no quieren sentir las horas cuando observan  la soledad que les acecha. Esos corazones dan crédito a una angustia mezquina que toma posesión de su razón disuadiendo con destreza, una felicidad más que merecida…  

Los recuerdos estancados ¡hay que exterminarlo como a las plagas!. Estos llevan por veredas escabrosas dejando en el camino, la piel de las oportunidades…

Eternidad…

Eso es lo que sucede cuando sus manos se separan después de un beso que acompaña un “hasta mañana mi vida…
Los escalofríos silenciosos, pierden puestos frente a la ilusión y el deseo. Una coyuntura qué, algunas veces, surge de la nada; De esa nada  fruto de una rendición…

…. Y en los momentos…

…. cuando tu coche para frente a su verja, ¡¡ ella corre hacia ti!!  Colándose por la ventanilla del copiloto, ¡acortando los miedos!..., cambiando el significado de la distancia qué,  ya…,  no sientes cuando la miras y le dices:  “ Te amo...” o la despides con un “ ¿¿Te he dicho hoy, que te quiero…??”a lo que responde; "...no, imperdonable..." guardando la mentira piadosa debajo de una espera que endulzará su boca...

…. Con los días…

…. Es temprano. La luz de la mañana se cuela por las rendijas de la persiana. El estor coquetea  con las primeras luces que hacen carantoñas en el rostro… y, ella, se hace la remolona cubriendo con las sábanas su cabeza tratando de huir de los primeros rayos del día…

…. Es cuando abres los ojos, caes en la cuenta de qué el tiempo ha destruido el puente de la espera, ¡ahí!… al otro lado de la cama, te recibe su sonrisa con dos adormilados “ buenos días..”. El del ahora, y aquel que no tuvísteis  mientras ambos, con otras vidas, en lechos distintos dormíais…

Esa mujer cuida de tus flores. Esas que llegaron tarde y nunca antes conociste…  Te llama “su jardinero fiel…” porque has esparcido en su alma la semilla  intima que reconoce el amor maduro, sereno y firme…el que nunca se va de puntillas sin despedirse…

Esbozas una sonrisa y aún somnoliento,  acaricias el instante de sentirla cerca…,
Notas su respiración relajada.Se ha vuelto a dormir. Detienes la mirada en su espalda bien definida al tiempo qué, la yema de tus dedos, dibujan un te quiero en la geofrafía de su piel; blanca y suave como la seda…
Te acercas mientras duerme para abrazarla tatuando tu aliento en los recovecos de una pasión...

…. Tus flores…

Ellas representan el placer de la vida simple. Algo así como…; Preparar una mesa para dos…, una lectura conjunta; relatos que la embelesa atrapándola entre la entonación y la sorpresa que lleva la aventura de tú narración. Consciente de la intriga que despierta la historia, levantas la mirada y sonríes para adentro. Su pequeña silueta está hecha un ovillo en el sofá, ¡expectante!  de saber qué ocurre  en “el puente de los asesinos…”de Arturo Pérez Reverte.

Hoy tus flores se visten de gala para lucirse en, una mirada esquiva que recorre su figura, también, para ese beso sonoro que los labios femeninos depositarán en tú nuca cuando enfrascado en tu opera preferida te sorprenda la tibieza de su boca…, y, como no, en el deleite y frenesí que produce deshacer una cama, la vuestra…,y por último, en la locura excelsa que encierra una suplica que esconde un “¡escápate conmigo…!”

….Te levantas y despacio, al compás de "la forza del destino" de Verdi, te acercas a ella sentándote en el poco espacio que dejan sus piernas en el sofá.Con ternura, apartas el cabello que cubre el lado derecho del rostro y clavando tus pupilas en las suyas le repites por enésima vez…,”lo hermosa que te parece…”

Esther Mendoza.



lunes, 29 de noviembre de 2010

" NOVIEMBRE DULCE ... "

…Donde la magia y el tiempo, se pierde en el bosque de la dulzura..."
 
Este otoño amenaza con ser largo, donde la amiga primavera pareciera un sueño lejano en el tiempo. Se acaba noviembre, el mes más mágico del año.  Las hojas se tornan de colores dorados y ocres, el verde da paso al sueño dormido de los bosques y los caminos están custodiados por árboles que majestuosamente nos saludan al pasar, haciendo una reverencia al amigo viento que los cimbrea.
Una alfombra invernal de hojas secas, nos invita a pisarlas sintiendo la protección bajo nuestros pies de esos pasos que te llevan a no se sabes dónde…
Me abandono a la fantasía y al silencio del lugar. Oigo el susurro de una música que interpreta los elfos y danzarinas hadas,  que bailan al compás de mis pensamientos, donde la ilusión es una protagonista que se filtra en mis sentidos sin dar tregua a cualquier pensamiento racional...
Mi cuerpo se arrastra de un cansancio no visible. Mi espíritu tira de ese carro de desilusiones que te llevan a buscar un rincón donde llorar y descansar después de caminar caminos que no llevaron a ningún lugar…
Esther Mendoza.