“Donde habitan los silencios”
Un lugar para refugiarse del mundanal ruido, colocando entre renglones, los tan valiosos silencios, necesarios éstos para narrar historias...
… Él parecía extrañamente atraído
por aquella mujer. Enamorado a destiempo, pero enamorado al fin y al cabo…
... Así, a destiempo, se sentía enamorado de aquella mujer, pero enamorado al fin y al cabo...
Y aunque le fascinaría estar
despierto a su lado, lo que menos le atraía era el resultado de sus actos,
¡pocos lo entenderían!. Posiblemente, les criticarían. Algo comprensible ante la ceguera de una historia tan secretamente común y emocionante. Tal vez, dañarían a otros incapaces
de verles con sus mismos ojos. Deseosos de vivir aventuras truncada por
el repetido y poco afortunado destiempo, arriesgaron a tachar de sus lista de "pendientes" aquel sentimiento.
Ansiaban correr como adolescentes enamorados. Para él, esconderse en algún
callejón o portal a oscuras y dejar morir sus labios en los de ella, esa, era su más ferviente veneración..., para ella, perderse entre sus brazos era su mejor tentación.
Hoy, como adulto, sentía el deseo
de poseerla; un instinto que se adueñaba de su voluntad llevándoles con vehemencia al delirio de desear
congelar esas horas, ese tiempo, con una codiciada cita en un calendario visible solo para
ellos…
Prefería en la intimidad de sus
noches soñarla…, ¡imaginarla a su lado de esa manera confesada!; eso sí, pero presos
de una pasión que los volvían locos…
Ahora, nadie les mira, nadie
opina, a nadie ofenden… ¿Entiendes porque me gusta soñarte? Esos
sueños me dan libertad y no temo desnudarme para ti… ¿Y, sabes que es aquello que no
me gusta?
Despertarme y ver que tú no estás..., por cuestiones de tiempo…
Anaïs, mi hija. Nuestra vida está llena de miradas cómplices e incondicionalidad...
…. Cada año al llegar
estas fechas, le escribo un texto público a mi hija. A la vez, lo comparto con
todos ustedes. A los que me leen, me siguen y en consecuencia se pierden entre
mis renglones, quiero que briden junto conmigo, por ella… por Anaïs. Un ángel con sus luces y sombras que
vino a vivir su experiencia eligiéndome como progenitora. Entre los renglones de una pasión
qué, en ocasiones, me despierta en la noche y me lleva a plasmar el motivo que me
saca de los brazos de Morfeo, en este caso, me vuelvo a perder entre las
palabras que se quedan cortas cuando se trata de hablar sobre aquellas personas
que amo…
Hace veintiún años nació
mi hija. Pocos aún para ella, mientras que para mí, resulta una carrera de
fondo que amenaza con ser más breve de lo que desearías, un sentimiento nacido
de la osadía de querer ser “casi eterna en mi función de madre inmortal”, ¡que ironía!... Reconocer que el tiempo se alarga
para ella y en mi rol asumir la brevedad de los capítulos de una vida,
me lleva a la reflexión de la mano de la conclusión que habla de lo efímero de las alegrías, la invasión de las inoportunas tristezas que se cuelan por las rendijas de lo cotidiano y los escasos fragmentos de
generosidad que somos capaces de reconocer. Todo ello, me reconduce a tomar consciencia de los obsequio que me sorprenden cuando lo das todo por perdido y llegan por vías paralelas con créditos que
llevan una fecha en el calendario y, a la vez, muestra un letrero luminoso, al comienzo de cada amanecer advirtiéndome de no desviar mi atención sobre el valor de las cosa simples. No ignoremos el significado de los
momentos, son contados y como volutas de oportunidades se evaporan en el aire. Una perfecta máscaras de instantáneas que se guardan en la memoria al lado de
nuestra vanidad al creer que ese mismo tiempo, no nos alcanzará, sin embargo,
espero llegar a cumplir muchos años y seguir sintiendo la bendición de haber
sido su madre.
Ella ilumina una gran
parte de mi camino, pone bálsamo a mis tristezas, y sin proponérselo, saca a la
niña que llevo dentro para pasearla de su mano en nuestros escasos, comparado
con el deseo de multiplicarlos, paseos y tiempo compartido.
Su belleza habita en su
alma. Inevitablemente aflora en su mirada y en millones de gestos que parecen
invisibles, pero están, silenciosos como sus pasos cuando adivina que una nube
gris se ha posado sobre mi cabeza y entonces, se dirige al piano y toca aquella
pieza que me obliga a sonreír y a mover mis pies en dirección a los suyos… y,
es cuando nuestros hombros se buscan… Ser y permanecer, es una danza nacida del compromiso del amor absoluto...
Es de suponer que todas
la madres y padres nos sentimos orgullosos de nuestros hij@s, y no por ello,
dejamos de reconocer aquellos puntos en los que adolecen.Podría enumerar una larga lista de virtudes
de Anaïs y ala vez, comprobar como los
inevitables defectos que vienen en la mochila de cada uno, en su caso, se
desdibujan al ocupar mayor protagonismo en la balanza sus buenas acciones. Mi
vida a su lado, está llena de miradas cómplices y traviesas sonrisas…
Mi querida niña,
gracias por ser parte de mis alegrías, estar entre los nubarrones como un paraguas
que mitiga la fuerza de una pesada lluvia que cae y empapa hasta lugares recónditos del corazón y por permanecer en las trincheras de
una guerra que no es tuya, pero que forma parte del aprendizaje que te ha tocado…
Esther Mendoza.
" Contigo aprendí, su bolero favorito que desde niña canturreaba y, aún, me canta."
"En la espera, las horas se adueñan de la impaciencia, dando riendas suelta a mi imaginación al sentir tus labios, rozando mi nuca..."
Hay corazones heridos
que no quieren sentir las horas cuando observan
la soledad que les acecha. Esos corazones dan crédito a una angustia mezquina que toma posesión de su razón disuadiendo con destreza, una felicidad más que
merecida…
Los recuerdos
estancados ¡hay que exterminarlo como a las plagas!. Estos llevan por veredas escabrosas
dejando en el camino, la piel de las oportunidades…
Eternidad…
Eso es lo que sucede
cuando sus manos se separan después de un beso que acompaña un “hasta mañana mi vida…”
Los escalofríos
silenciosos, pierden puestos frente a la ilusión y el deseo. Una coyuntura qué,
algunas veces, surge de la nada; De esa
nada fruto de una
rendición…
…. Y en los momentos…
…. cuando tu coche para
frente a su verja, ¡¡ ella corre hacia ti!!
Colándose por la ventanilla del copiloto, ¡acortando los miedos!..., cambiando el
significado de la distancia qué, ya…, no sientes cuando la miras y le
dices: “ Te amo...” o la despides con un “ ¿¿Te he dicho hoy, que te quiero…??”a lo que responde; "...no, imperdonable..." guardando la mentira piadosa debajo de una espera que endulzará su boca...
…. Con los días…
…. Es temprano. La luz
de la mañana se cuela por las rendijas de la persiana. El estor coquetea con las primeras luces que hacen
carantoñas en el rostro… y, ella, se hace la remolona cubriendo con las sábanas
su cabeza tratando de huir de los primeros rayos del día…
…. Es cuando abres los
ojos, caes en la cuenta de qué el tiempo ha destruido el puente de la
espera, ¡ahí!… al otro lado de la cama, te recibe su sonrisa con dos
adormilados “ buenos días..”. El del
ahora, y aquel que no tuvísteis mientras ambos, con otras vidas, en lechos distintos dormíais…
Esa mujer cuida de tus
flores. Esas que llegaron tarde y nunca antes conociste… Te llama “su jardinero fiel…” porque has
esparcido en su alma la semilla intima
que reconoce el amor maduro, sereno y firme…el que nunca se va de puntillas sin
despedirse…
Esbozas una sonrisa y
aún somnoliento, acaricias el instante
de sentirla cerca…,
Notas su respiración
relajada.Se ha vuelto a dormir. Detienes la mirada en su espalda bien
definida al tiempo qué, la yema de tus
dedos, dibujan un te quiero en la geofrafía de su piel; blanca y suave como la seda… Te acercas
mientras duerme para abrazarla tatuando tu aliento en los
recovecos de una pasión...
…. Tus flores…
Ellas representan el
placer de la vida simple. Algo así como…; Preparar una mesa para dos…, una
lectura conjunta; relatos que la embelesa atrapándola entre la entonación y la
sorpresa que lleva la aventura de tú narración. Consciente de la intriga que
despierta la historia, levantas la mirada y sonríes para adentro. Su pequeña
silueta está hecha un ovillo en el sofá, ¡expectante! de saber qué ocurre en “el puente de los asesinos…”de Arturo Pérez Reverte.
Hoy tus flores se
visten de gala para lucirse en, una mirada esquiva que recorre su figura, también, para ese beso sonoro que los labios femeninos depositarán en tú nuca
cuando enfrascado en tu opera preferida te sorprenda la tibieza de su boca…, y, como no, en el deleite y frenesí que
produce deshacer una cama, la vuestra…,y por último, en la locura excelsa que encierra una suplica que esconde un “¡escápate
conmigo…!”
….Te levantas y
despacio, al compás de "la forza del destino" de Verdi, te acercas a ella sentándote en el poco espacio que dejan sus piernas en el sofá.Con ternura, apartas el cabello que cubre el lado derecho del rostro y clavando tus pupilas en las suyas le repites por enésima vez…,”lo hermosa que te parece…”
“…Donde la magia y el tiempo, se pierde en el bosque de la dulzura..."
Este otoño amenaza con
ser largo, donde la amiga primavera pareciera un sueño lejano en el tiempo. Se
acaba noviembre, el mes más mágico del año. Las hojas se tornan de colores dorados y ocres,
el verde da paso al sueño dormido de los bosques y los caminos están
custodiados por árboles que majestuosamente nos saludan al pasar, haciendo una
reverencia al amigo viento que los cimbrea.
Una alfombra invernal
de hojas secas, nos invita a pisarlas sintiendo la protección bajo nuestros pies
de esos pasos que te llevan a no se sabes
dónde…
Me abandono a la fantasía
y al silencio del lugar. Oigo el susurro de una música que interpreta los elfos
y danzarinas hadas, que bailan al compás
de mis pensamientos, donde la ilusión es una protagonista que se filtra en mis
sentidos sin dar tregua a cualquier pensamiento racional...
Mi cuerpo se arrastra
de un cansancio no visible. Mi espíritu tira de ese carro de desilusiones que
te llevan a buscar un rincón donde llorar y descansar después de caminar
caminos que no llevaron a ningún lugar…