martes, 3 de junio de 2014

" LA SABIDURIA DE MI SILENCIO.."

El silencio nos habla de aquellas cosas que somos incapaces de ponerles palabras..

La sabiduría de mi silencio…

A veces, yo también me oculto. Miro por la ventana y compruebo qué, aunque el sol ha salido, mi alma sigue gélida, ausente de sonidos que viene de fuera y aferrada al silencio en un lugar de difícil rescate; un refugio de sanación y reencuentros...

Un mutismo para evitar dañarte. Mi dolor o tristeza podría herirte al dejar salir palabras  de desaliento.

No hay límite de tiempo para derrumbar esta muralla que he construido a mí alrededor, tal vez, algún día le ponga alas a mi silencio y decida volar sin miedo a caer en el abismo del acierto y el error…

Entonces, asumiré que a veces sucede que en el camino se pierde aquello que creímos nuestros, o quizás, nos sorprenda su presencia sentado en un banco esperando nuestro regreso… Sin embargo,  aunque hoy yo no pueda, te invito a creer en algo más…

A vivir este momento…

A percibir las cosas desde otra realidad más profunda, a entender que nuestros peores enemigos somos nosotros, en definitiva, son nuestros pensamientos…

Esther Mendoza.
 
 
Los momentos emergen cuando eres capaz de aceptar que te mereces vivirlos...

 

 

jueves, 29 de mayo de 2014

EL PRIMER AÑITO DE SAMUEL...


Cuando los sueños despiertan, te das cuenta que nada es imposible…
 

Y así fue como el pequeño Samuel hizo realidad el sueño de unos papás.
Mi querido Samuel, hoy se cumple el primero de muchos años que te tocará vivir, por tal motivo, he querido expresarte lo que significas para mí.
Hay muchas clases de amor y entre ellas se encuentra la de “tía adoptiva”. Te aseguro que, lo de adoptiva sobra, el sentimiento es el mismo que tengo por aquellos que llevan mi sangre…
Junto a mamá y a papá, viví con ilusión tu llegada. Recuerdo que tras no muchas horas de espera, naciste. Te llevaron al nido y allí ¡te convertiste en el rey del lugar! No podía despegar mi cara del cristal, eras un bebé enorme y si no lo crees, pregúntaselo en unos años  a tu mamá…ella de ese día no se olvidará…
Debo decirte que durante éstos doce meses, he ido aumentando el álbum familiar con tus instantáneas, los videos han sido la prueba grafica del grandullón que estas hecho y motivo para que circulase entre mi grupo de amigas mostrándome de esa manera orgullosa de formar parte de tu historia. Tu sonrisa y anécdotas, han hecho que desapareciera de raíz en alguna ocasión mi tristeza; te aseguro que es más efectivo que un libro de auto ayuda.
Sé que eres y serás un chico especial. Tus ojos brillan de bondad, dulzura y generosidad, aprendes rápido y denotas una inteligencia sutil que cautiva. Tu fuerza y coraje se traducen en los incipientes gestos que apuntan manera de que vas a ser un hombre cabal, honrado y leal. ¿Qué cómo puedo saberlo..?, conozco a tus papis… y esa, es la mejor tarjeta de presentación que un chico como tú, pueda tener en la vida...
Ellos son tus guías y maestros. Su papel de orientadores no se desdibujará jamás. Convertidos en compañeros de un viaje que te llevará a la odisea de vivir tu propia historia, sabiamente te contarán sus experiencias con la finalidad de que guardes en un bolsillo llamado “por si acaso”, sus consejos. Te darán herramientas y tú aprenderás su uso con el libro de instrucciones que se recoge en la ventanilla de las oportunidades junto al manual del “ensayo y error” que va de la mano de la experiencia…
Andarás caminos que te lleven a realizarte como el hombre que estas destinado a ser. Defenderás tus ideales, construirás puentes que te acerquen a ellos, tendrás amigos que lucharán y se revelaran por las mismas causas que tú, tendrás amores, de esos que te erizan la piel y se graban en un alma joven para hacerle entender que lo mejor, siempre está por venir y que la aventura más apasionante es aquella que se disfruta mientras sucede…
Y esa aventura es la vida, la tuya mi querido Samuel…
Te quiere, la tía
Esther Mendoza.
        

MATICES...

Existen  hilos rojos invisibles que conectan con el alma de otro ser para recordarle que no está sola.

MATICES…
 
Quizás el tiempo no signifique nada, quizás, sean los instantes los que hablan del valor de una relación cargada de afectos y de momentos que embellecen con caricias los fotogramas de una vida…

 
Y tú, estabas ahí..., aparecías por las aristas de los capítulos que cuentan historias, la nuestra…, mi querido amigo…

 
Tal vez, y digo sólo tal vez, que pudiera ser que en algún momento nos cogiéramos de la mano para saltar  al vacío con el compromiso de encontrarnos aquí abajo…
 

Y sucedió qué, de niños, nos dimos cita  en la metáfora de un embarcadero con promesas de vivir aventuras que nos arrancaran sonrisas al evocar con los años, como fuimos descubiertos en aquellas travesuras…

 Nos volvimos cómplices. Solo con mirarnos leíamos aquello que no podía ser verbalizado, ni contado…
Siempre un bálsamo fueron tus palabras calmando tímidamente un dolor no confesado, entonces, en mis pupilas asomaba de puntillas la gratitud y al igual que hoy, tu sonrisa me sujetaba…

 
Recuerdo como un día, sin previo aviso,  nos perdimos de vista. Nos tocaba andar caminos como peregrinos que recorren pasillos sin bastones. Teníamos una misión, convertirnos  en las personas que estábamos destinadas a ser.
 
Nunca olvidé aquel amigo de la infancia convertido en mi sombra; un pepito grillo que supo decir con silencios lo que muchos aun narrando, no han sabido…

 Y, una mañana mientras caminaba acompañada de mis pensamientos, tropecé contigo… ¡De inmediato!, asaltó a mi memoria nuestro último encuentro; casi desdibujado por el tiempo...
 
 
Evoque una instantánea de aquella noche... La imagen de unos adolescentes que compartían la tradición de una comunidad de amigos y vecinos que celebraban por aquel entonces, la llegada de un nuevo año…
 
Ocurrió dos décadas después con instantes vestidos de matices…

 
Una coincidencia que prometió no andar más senderos llamados olvidos tras tantas estaciones de ausencias. Nos abrazamos y sin promesas, decidimos seguir lanzándonos al vacío de nuevas vivencias con titulares que hablaran ¡solo!, de reencuentros…
 
Quédate a mi lado amigo, acariciando las cicatrices que un día libre en mi guerra particular, esa.., que me ha convertido en  la mujer que de niño vaticinaste que algún día sería…

 
 Feliz cumpleaños mi querido Juan José Álvarez. Confío en que la vida te dé la oportunidad de apagar muchas velas de felicidad en todos y cada uno de tus días… te quiero.
 
Esther Mendoza.
 

martes, 13 de mayo de 2014

MAÑANA, SERÁ ESE DÍA...

"Un lugar donde se dan cita las tinieblas..."
  
 
… El bullicio de la calle le producía vértigo obligándole a huir del gentío. Tropezó con otra mirada y, al hacerlo, en la brevedad de unos segundos apareció en las pupilas del extraño viandante una historia que tímidamente se colocó de puntillas en sus pupilas. Al terminar de cruzar la vía, esos instantes  dejaron huellas en la memoria junto a un fugaz pensamiento al evocar a un cómplice de segundos compartidos…
Quería que la ciudad desapareciera poco a poco de su perspectiva, aquellos transeúntes anónimos asfixiaban su intención de una invisibilidad imposible. Su  soledad tenía rostros que disfrazaban tanto la verdad como la mentira. No siempre el ruido de la multitud le acompañaba, ni el silencio de una casa vacía cubría con su manto el frío que le aislaba de sí mismo, entonces, surgía la misma pregunta una y otra vez… ¿Dónde está ese lugar que no me haga sentir forastero en mi propia piel?
Sabía que la respuesta se encontraba en el viaje que le obligaba a subir y bajar sus propias colinas con el peso de sus pensamientos, con el óxido de una convicción, con bastones desgastados por andar senderos equivocados y, con aquellos actos de fe decretados por un ego que no quería abandonar su condición de protagonista…
Y mientras los caminos se cubrían con la niebla del desafío, deseaba que un rayo de luz atravesara la gruesa capa de la impavidez que le arrollaba.
Sentado en el borde de la esperanza ansiaba la desaparición de la incertidumbre; eso que él llamaba imprevistos  y le llevaba a arropar premisas que no se cumplirían jamás, salvo que asumiera un reto pospuesto…
 Entretanto, abrazaba la melancolía de un epígrafe dictado por la presunción. La vida es una irónica mezcla de injusticias y decepciones. Justificaciones que llevaban etiquetas de primera o segunda clase con falsas creencias. En definitiva, seguiría postergando una batalla que abanderaba una frase sin fecha en el calendario...

“Mañana, será ese día…”.  
Esther Mendoza.
 
 
 

 


martes, 6 de mayo de 2014

Y ME SENTÉ A OBSERVAR EL MUNDO...




Desde la altura de mis miedos, tu imagen se difumina en las esquinas de mi recuerdo...
 
[...]...Tal vez debí decirte que aunque ya no te amaba, me quedaba a tu lado porque temía a la soledad y al silencio de un hogar vacío, ausente de rostros y aromas que contaban historias, la tuya y la mía…

Pude haberte confesado todos esos sentimientos que durante años secretamente guardé pero, mi dependencia a la rutina abortó esa posibilidad. Era más fácil, en la clandestinidad de mis pensamientos, engordar mi lista de "¿Y, si….?" que tomar la decisión de ser la primera en abandonar un navío que prometí timonear a tu lado…
 
Un día desperté y no estabas… Dejaste una nota con un epígrafe que decía:

"El precio de ser fiel a una mentira, aniquila las oportunidades y asfixia nuestros particulares retazos de felicidad…"
 
A partir de entonces, le di brillo a mi coraza, llené mi casa con ruidos que venían de fuera y me senté a observar el mundo… [...]

Esther Mendoza.

domingo, 6 de abril de 2014

IMPERFECTA Y VULNERABLE...

… A veces, el techo de mi mundo es de hielo y desordenado
 
En contadas ocasiones aflora asaltándome sin piedad y sin tregua...

Invade todo lo hermoso que conoces de mí. Esa arista desteñida por las fisuras de dolor y el abandono de un viejo sentimiento, termina estrellada en la injusta incomprensión. Se adueña de todo lo bueno y vehemente que pueda ofrecerte; ese lado, poco encanto tiene.
Lleva consigo registros de desencuentros con situaciones que no han sido medidas y donde el temor, timonea el viaje para llevarme a la deriva dejando atrás lo racional, lo noble, en definitiva, aquello que tú ya conoces de mí. Un carisma del que es fácil prenderse, pero no obvia  ni apaga las luces y sombras del ser. Mientras tanto, mis manos se agarran a la cornisa de la misericordia.
Sujeta al ritmo cardiaco  que va perdiendo su pausada danza, mi mente busca herramientas alternativas que la salve de semejante naufragio. Imploro un respiro, un minuto para recuperar el equilibrio que una tormenta se ha llevado sin mi permiso.
Hay momentos que deberíamos exiliar a la isla del olvido. Ellos nos impulsan a lo ilógico de la impaciencia y la testarudez  adquiriendo un protagonismo desmesurado que atraen nubes que llevan  titulares grises. ...Y, sólo cuando me dejo llevar por la corriente demoledora del arrinconamiento emocional, compruebo cuánto me amas. Te acercas despacio, expectante a mi reacción. Con infinita ternura y maestría te enfrentas a la adversidad cubriéndome con tus brazos, besando mis errores y acariciando las heridas. Sofocas el enfrentamiento con propuestas que cierran etapas y abren  nuevos caminos…
… A veces, el techo de mi mundo es de hielo y desordenado. El me ahoga con la sal de mis lágrimas obligándome a ponerme de rodillas ante un ídolo que no deseo adorar, el miedo. Me sumerjo atraída por la rendición ocultando las figuras borrosas que un día cree para mí, en ese instante, las arrastro conmigo ocultándola detrás de la esperanza.
En el abismo de mi renuncia te aproximas sin titubear, arrancas una sonrisa al rictus amargo que se resiste a ser conquistado, sin embargo, éste cae vencido cuando muy cerca  y mientras secas la humedad de mis mejillas, me susurras a dos milímetros de mi nariz...,"también te quiero así, imperfecta y vulnerable…
Y la lluvia silenciosa que durante años me empapó, ya no está…
Esther Mendoza.
 
 


miércoles, 19 de marzo de 2014

TIEMPO DE OPORTUNIDADES...


 

 
 
Tiempo de oportunidades...

 


… Me incliné para rozar tus mejillas mientras dormías. Grabé en cada espacio destinado a mis recuerdos, el aroma dulce de tu piel limpia y suave como la de un ángel. Apenas te moviste. Abriste tus ojitos y fijamente me miraste haciendo más dura mi despedida. Segundos mas tardes, te dejaste  acunar  por querubines que acompañaban tu sueño.

 Algunas de mis asiduas y silenciosas lágrimas cayeron sobre tu rostro. Lágrimas que cuidadosamente seque con el roce de mis labios...

Te pido perdón por irme. Por cruzar un puente que me lleva  a un destino tan incierto como vaga es la esperanza de verte crecer junto a mí. No puedo estar a tu lado. La razón no es la ausencia de mi amor por ti, ese que corre por mis venas. Te confesaré que tal vez sea el poco que me tengo a mi mismo; fruto de un cansancio que se ha apoderado de la lucha incesante por el reconocimiento de unos  derechos que parecen ocupas en la bandeja de salida de aquellos que tienen “la última palabra”.

Igual que tú, me siento niño. ¡Necesito! que aflore y se cure este infante perdido que tengo dentro para ser el padre que tanto te mereces. En este pasillo de pruebas, busco la complicidad con el hombre guerrero que no empequeñece ante la adversidad ni frente a titulares rubricados cuya respuesta es un “espere…”

 Me llevo conmigo millones de gestos, sonidos, fragancias. Imágenes almacenadas en un rincón de mi memoria qué, a cuenta gotas, traslada a este cansado corazón por la espera la ilusión de compartir contigo aquellas cosas de "padre e hijos"…
Todo se demora ante una partida que no me permite elegir al contrincante, eso que llaman “circunstancias de la vida” lo ha hecho por mí.

 Sonrío al evocar tus hermosos ojos cuando me comía tus galletas y con expresión de enfado me traspasabas  tu desaprobación; ¡cómo  olvidarlo!... Era tu risa alegre e inocentes cuyas carcajadas iluminaban  los espacio oscuro de un hogar que nunca sentí mío; tu presencia frenaba mi partida.

 No siempre los adultos comprendemos nuestra función de padre. Somos primerizos en nuestro papel igual que tú en el de hijo...Me gustaría darte todas esas buenas recomendaciones que no sobran, aquellas que una vez me dieron y las guardé en el bolsillo de “no las necesito”.

Este tiempo alejado de ti ha sido mi peor tormento. Cometer errores es natural, marcharse de esta vida sin haberlos comprendido empobrecería el sentido de la existencia.

 Durante mis noches de insomnio, escribo notas que a modo de sugerencias algún día llegarán a tu persona.  Consejos que sentados en el porche de casa me hubiera gustado enseñarte.

 Nada es grande  sino es bueno y nada es verídico sino perdura.- pensaba mientras hacia un recorrido por los amarillentos capítulos de su empobrecida vida...-No busques el aplauso fácil, gánalo con la convicción de merecerlo porque tus proezas así te lo demuestran. Hijo mío, lo que uno no tiene no lo puede dar. No entiendas la libertad en hacer lo que quieres, en todo caso, en lo que tú espíritu y conciencia te dicte. Mi padre, tu abuelo, en una ocasión me dijo que no se es sabio por lo que se sabe, sino cuando uno se percata de su ignorancia y logra sobreponerse a la vanidad. Si tienes algo, ayuda, no te sientas superior por ello, pero tampoco menos si nada tienes.

 ... Te echo de menos cada segundo, en la soledad de mis caminos y en aquellos  silencios convertidos en refugio para rememorar el corto espacio de tiempo en el que me sentí  tu padre. Nunca dudes de mi amor por ti. Tal vez, no he hallado la forma de demostrártelo ni he encontrado esa senda que me lleve  a tu encuentro. Quizás, seas tú hijo el que me enseñe la ruta para regresar a tu lado…

 Siempre hay tiempo para el perdón...

 Esther Mendoza.