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martes, 3 de junio de 2014

" LA SABIDURIA DE MI SILENCIO.."

El silencio nos habla de aquellas cosas que somos incapaces de ponerles palabras..

La sabiduría de mi silencio…

A veces, yo también me oculto. Miro por la ventana y compruebo qué, aunque el sol ha salido, mi alma sigue gélida, ausente de sonidos que viene de fuera y aferrada al silencio en un lugar de difícil rescate; un refugio de sanación y reencuentros...

Un mutismo para evitar dañarte. Mi dolor o tristeza podría herirte al dejar salir palabras  de desaliento.

No hay límite de tiempo para derrumbar esta muralla que he construido a mí alrededor, tal vez, algún día le ponga alas a mi silencio y decida volar sin miedo a caer en el abismo del acierto y el error…

Entonces, asumiré que a veces sucede que en el camino se pierde aquello que creímos nuestros, o quizás, nos sorprenda su presencia sentado en un banco esperando nuestro regreso… Sin embargo,  aunque hoy yo no pueda, te invito a creer en algo más…

A vivir este momento…

A percibir las cosas desde otra realidad más profunda, a entender que nuestros peores enemigos somos nosotros, en definitiva, son nuestros pensamientos…

Esther Mendoza.
 
 
Los momentos emergen cuando eres capaz de aceptar que te mereces vivirlos...

 

 

domingo, 19 de enero de 2014

AQUELLAS COSAS QUE IMPORTAN...

Las cosas importantes no tienen formas, se transforma en un puente de generosidad ilimitada
Esther Mendoza.

 
Las cosas importantes no son cosas. Son aquellas que se filtran en lo cotidiano, en tu historia, consiguiendo un objetivo; sorprenderte mientras vives…

Ellas llegan por millones de vías. Una voz al otro lado del teléfono qué, pide la aniquilación de los silencios que separan y llevan al olvido. Unos brazos que se extiende auxiliando a un alma cuando en un grito sordo, pide ayuda con un ¡abrázame!... Un amor que premia al otro con su presencia cuando no se le ha llamado..., y, dentro de las otras cosas importantes, está el protagonismo del amigo que no juzga, más bien, arropa a la tristeza y brinda al desencuentro una nueva oportunidad..

La vida, es ese reloj de arena que nos recuerda la importancia de los instantes de nuestra historia…son fragmentos de capítulos que nos hablan de la brevedad del tiempo y de aquellas cosas que realmente tienen que suceder…

Las cosas importantes, nos llegan a modo de susurro obligándonos a  permanecer estáticos, en sigilo, a veces, en medio de una tormenta de arena que golpea cada centímetro de nuestra piel colándose por los poros, alojándose en el torbellino de una mente en ebullición sin tregua qué, ¡insiste!..., en convencernos de aquello que no aceptamos, de aquello que ¡jamás!..., de forma voluntaria seremos…
Por que las cosas importantes, están presentes en aromas que nos recuerdan que somos amados y abrazados por un jardiner@ fiel... que cuida con ternura, los pétalos del dolor y limpia las espinas de la decepción para luego, recordarnos el privilegio de nuestra condición de mortal, pues ella, nos ha llevado a la aventura mas difícil; vencer los espejismos que impiden librar nuestras propias batallas.

Las cosas importantes, sólo tienen un modo y un destino, llegar a nosotros en forma de volutas de felicidad ganando, y desbancando, a aquellas otras que tratan de usurpar su lugar con fantasmagóricos presagios. Digamos, que son presentes casi imperceptibles. Se encuentran cerca de ti rozando tu mejilla cuando caes en la vigilia…
Realmente, las cosas importantes no son cosas, es la brisa que entra por las rendijas de una vida…

… Somos tú, y yo…
Esther Mendoza.


"Las cosas que realmente importan, llegan de puntillas y se alojan en el alma arrancándote una sonrisa.."

 

lunes, 2 de septiembre de 2013

"FRAGMENTOS DE UNA PASIÓN…"

"...Una vez que te entregas a el,... estas condenado a seguirlo.., eso es el tango...."

Esbozó una sonrisa al venirle a la mente parte de un diálogo literario del siglo 19 en Tess d’ Urderville. (Thomas Hurdy) donde decía:

 ¿Por qué no me dijiste que los hombres son peligrosos?, ¿Por qué no me lo advertiste?

Las mujeres saben de lo que tienen que protegerse, al leer novelas que le cuentan cómo hacerlo…

Fragmentos de una pasión...

(…)   Poco a poco, se unió a aquel amasijo humano copartícipe de una multitud atraída por la embriagadora escena nocturna. El olor de los jazmines, cipreses, fragancias de la noche, se mezclaban con su nerviosismo aumentando su curiosidad. Se sentía libre, ¡autónoma!, decidida a descubrir registros de su persona lejos de las miradas de aquellos que creían conocerla mejor que ella misma.

¡Ni en sus más absurdas fantasías!, se había imaginado bailando un tango en su condición de novata. Para cuando quiso reaccionar, fue demasiado tarde. Aquel extraño ya se había pegado a ella.., muy despacio…, seguro del arte que dominaba. ¡La sangre le bombeaba con tanta fuerza! que temía desmayarse... No podía  apartar su mirada, ...y, en treinta segundos, se entregó a una danza que les unió traspasando la delgada línea del pudor que su naturaleza de mujer conocía... 

... La estrechó entre sus brazo en el más puro estilo arrabal. Deslizándola por la pista, y, ajeno al papel que asumiría ante ella, aniquiló a golpe de sensaciones su rol de mujer recatada. 
... Entonces, se preguntó así misma: ¿Qué función ocupaban ahora sus absurdos estereotipos que de niña le inculcaron?...

El perfume varonil, era una mezcla de aromas increíblemente sensuales capaz de elevar su imaginación, al cubo de la coherencia, cayendo esta en picado al perder posiciones ante su recién estrena licencia para sentir...

Subyugada por el momento, sus pupilas no se desviaban de ese punto de encuentro, con las de su compañero de baile, sumando a la inesperada escena, una leve mueca. Burda imitación de una sonrisa responsable y coautora, de una muda presentación donde dos personas parecían haber anclado después de un largo viaje…

El roce de sus mejillas respondió vehementemente en la atracción de aquellos cuerpos, sin medida, ni sensatez alguna..,

Observador de una pasión encorsetada que pedía a gritos que la liberasen, su voluntad quedó prendada de las curvas que delimitaban la admiración y el fervor por aquella intrusa, qué, sin saberlo, se colo por las fisuras de su hermético equilibrio...

Cada centímetro de su anatomía fémina ¡suplicaba! parar el tiempo con una petición a cadena perpétua para las manecillas del reloj qué, les recordaba, el final de una inesperada entrega en aquel tango de Gardel en “el día que me quieras.”…. 

Presa de una emoción hasta ahora desconocida, se sintió acogida en el hogar más hermoso que hubiera podido poseer..."él..."

… Siempre interpretó el destino como esa “película” que les sucedía a los demás. Las posibles señales que la vida le mostró, las entendió como espejismos de un corazón sediento de sentimientos, aptos exclusivamente para el escaparate en el que perpetuamente se hallaba…

Los encuentros fugaces estaban diseñados para otros mortales, al menos, eso es lo que aprendió en sus más de tres décadas. Los amarillentos fotogramas utópicos que secretamente albergaba, los visualizaba desde un silencioso y apartado patio de butacas.

(…),…Algo le decía que debía subirse a aquel vagón que paraba ante ella, sin etiquetas, aunque los daños colaterales durasen toda una vida, o, el tiempo, que dura una caja de pañuelos debiendo finiquitar el sufrimiento con el último de ellos…

En todo caso, siempre queda la posibilidad de un final Hollywoodense.- se dijo en un segundo de permisiva ironía.-

¿Dónde estuvo todo este tiempo?.-- pensó en un segundo de claridad cuando estaba perdida entre su pecho, cerca de sus labios…una tentación a la que no estaba dispuesta a renunciar…


Esther Mendoza.