“Donde habitan los silencios”
Un lugar para refugiarse del mundanal ruido, colocando entre renglones, los tan valiosos silencios, necesarios éstos para narrar historias...
Un ángel en el cielo se preguntaba si debía, o no venir
a la tierra. Le asustaba dicha aventura, pues, siendo tan pequeño y débil,
¿cómo se protegería?. Aún y con todo, siguió adelante; una voz interna le decía
que alguien con mucha luz le esperaba desde hacía muchas estaciones…
Y, ¿cómo la distinguiré?, se preguntó; supuso que allí
abajo, esas estrellas brillantes que los niñ@s llaman mamá, le marcaría una
ruta, o ¿se convertiría en un puente entre mi paraíso y su mundo?
Mira qué aquí he aprendido mucho sobre el libre albedrío, a
escuchar eso que ahí, en la tierra, llaman intuición. …
Mi confianza presagia buenos augurios para mi destino. ...No me equivocaré…
A medida que me alejo de mi morada, el temor a
lo desconocido se dibuja en mis pupilas. ¿Eso que llaman vulnerabilidad se
adueñará de mi?...,
….¡ Vale!, de acuerdo, haré caso de mi guía…dice que me espera
y será perfecta para mí, y, yo,…, perfecto para ella…¡será amor a primera vista!.
Seguiré a mi instinto. En mi firmamento los querubines
somos mágicos y, nuestra inocencia, está bendecida por el acierto. …. Mejor
cierro mis ojitos y en una respiración profunda me lanzo a los brazos de ese
gran astro, mi madre…
Y…, después de nueve meses de ser el más dulce ocupa
en su vientre, ¡pasé el túnel!, eso sí..., no, cuando dijeron que debía
venir, más bien, cuando lo decidió mi precoz testarudez…
En nuestra indisoluble relación, los latidos de su
corazón me decían:“te espero
con todo el amor que puedo albergar en mí ser, pequeño Samuel”. Mas, en un
estado de olvido, le pregunté qué protagonismo tendría en mi vida, ¿quién era?…
¿Qué quién soy?, soy la persona que ha quedado presa
de tu esencia y bella alma. ¡Te he soñado siempre!, quizás, en tu cielo
pactamos este rol y aventura de ser tu mamá y tu mi pequeño; ¡se nos dará
bien!.., tenemos mucho tiempo para conocernos… ¡Ambos somos primerizos!, tú
como hijo, y, nosotros como papás. Haremos muchas concesiones que nos
convertirán en una hermosa familia.
Seguramente bailaremos en los pasillos más de una
canción en las madrugadas cuando te empeñes en no dormir, entonces,
multiplicaré mi paciencia para acunarte en mi regazo.
El amor es eterno e intocable, por eso elegí a un
padre a tu altura. Él me ha dado la llave que abrió este infinito amor que
derramamos sobre ti, y, hoy, el Universo nos ha bendecido con tu presencia, “los
tres seremos intocables y eternos”.
Soy el primer rostro que has visto al nacer, la
primera que besó tus manos, quien te ofreció el primer arrullo, y la que te
contará historias que te hagan dormir. Cuidaré de tus pasos, secaré tus
lágrimas, recogeré tus trozos rotos y te enseñare con ellos a construir nuevos
comienzos, grandes sueños, fortalezas de esperanzas y caminos sólidos que te
recuerden el gran hombre que serás…
¿Qué quién soy?..., seré esa estrella que cantará y
sonreirá siempre para ti…
Tu mamá…
"Cuando el amor tiene un nombre, mi labios sonríen al pronunciarlo.."
A veces podemos pasarnos años sin
vivir en absoluto y de pronto nuestra vida se concentra en un sólo instante.-
Oscar Wilde
Las aristas de un amor...
… Llevo algo más de
media hora esperándote; ya no me enfada esta soledad amiga y compañera de los últimos tiempos. La lentitud de las
manecillas del reloj, me recuerda que la puntualidad nunca fue tu fuerte, mientras tanto, la taza
de café que tengo entre mis manos, me trae recuerdos dulces con aromas de seducción
y callados deseos que desprende fragancias de tierras lejanas.
Observo a través del
vaho de la ventana tu silueta. Atrapas la atención de cuantos viandantes se
cruzan contigo. Es tu lento y elegante andar lo que atrae sus miradas
estampándose contra tu grácil cuerpo..., Miras a ambos lados de la calle para
cruzarla y llegar a esta cita que ha sobrepasado los límites de una tardía
cortesía.
A mi mente recurren
como un caballo desbocado esa hilera de pensamientos que me llevan a ti, ¡a ese
instante!, en que identifiqué el final de nuestra historia… Los trazos y
caminos que nos unieron, se han desdibujado en tus silencios, en las esquivas
palabras que se esconden en los recovecos de un sofá, en tu infranqueable mutismo
impediéndome llegar a ti, haciéndome sentir que este amor, nos obligó a estar
de espaldas todo este tiempo. Una voz me susurra al oído que grite al corazón,
¡que el miedo a sufrir es inherente en el ser humano!…, ¡que el temor forma
parte del mismo sentimiento!..., necesitándolepara recobrar un protagonismo que, aunque nos
atemoriza, a la vez nos da alas para volar……..
Llegas..., te inclinas... y besas mi frente. Tu risa forzada y nerviosa
delata un estado de incertidumbre y confusión. Esbozo una sonrisa dando pie a mi breve y
clara disertación sobre el distinto valor que le hemos damos al amor... al
nuestro…, entonces, un brillo asoma eufórico en mis ojos empujándome a la
confesión de un sentir nuevo que llena todos los espacios de un desierto
hasta ahora, árido y ausente de afectos… Tú ,
y yo, nos convertimos en dos náufragos cuyas velas se quemaron con sus
navíos, donde sus cenizas flotan en la decepción mostrando los pedazos alojados en
los pliegues de una desilusión que supe curar con lágrimas…
…Acaricias mi mano
mostrando tu impaciencia queda de aquello que espera salir de mi garganta…
…Y, digo…
…..Cuando se ama, todo ocurre en nuestro interior, no siempre compartimos las
opiniones de los demás, porque los demás, no son nosotros…, una verbena de
sensaciones y emociones recorren hoy mi ser, adueñándose de mi voluntad,
recordándome que el amor, es amar la imperfección del otro, ¡que mi amor!, no
entiende de “esto no me gusta, y aquello si”,… todo está en equilibrio, ella me suma, me complementa, sin obligarme a deshojar
cual pétalo de margarita los fragmentos de una vida…¡esa misma!que agotamos buscando ciegamente quien sabe qué..., atesorando sueños, comprando
el mejor disfraz que engañe al amor, y, desvelándonos en la clandestina intimidad como cazadores sedientos de ternura…
Amar
es arriesgar...,¡ arriesgar es vivir!, ¡vivir es sentir!, sentir es el impulso
que nos lleva a buscarnos y a encontrarnos...! es observar todas las aristas del
otro...y, ¡todas!, son posibles conquistarlas y adorarlas …Detrás de un muro gélido, se
esconde ¡siempre! un corazón que abrasa, que espera pacientemente un cuerpo en
el que fundirse…
El
amor es una seda que envuelve el corazón, que nos dirige las pisadas a lejanas
orillas, dónde las olas acaricien nuestros pies y, la arena muda, sea testigo de
una entrega en la soledad de una playa, doblegando los sentidos ya presos de un
deseo compartido
La soledad, el mar y ella, es la combinación perfecta para
desnudar mis sentimientos cargados de espera, una brevedad que acorta las
distancias al tiempo qué, el viento susurra en mis
oídos con inquietud y desvelo, sus miedos, esos que caen por el abismo de la
certeza de que ella y yo, nos encontraremos...
-… ¿La amas?...- con inquietud y extraña sorpresa me
preguntas rompiendo esa fría seguridad que siempre abanderaste, única responsable
del lugar en que me colocaste todo este tiempo.-
-…sí,
la amo…, ella llena los huecos vacios que dejaste, inundando de luz la
oscuridad que allí habitaba. No hay altares, sólo un inmenso amor... Hoy, creo en el azar y en esos encuentros
fugaces que a veces “tu sino” te regala tildándola de coincidencias… .-- Lentamente
te levantaste, te acercaste a mí depositando un último beso en mi mejilla, y,
sin mirar para detrás, abandonaste aquella fría cafetería, cabizbaja, dejando
un halo de derrota a tu espalda y de agridulce liberación en la mía…
“La magia del amor
desaparece cuando la disfrazamos con otro sentimiento…”
¿Me quieres amor, me
quieres?
¡Sí!, para toda la
vida...
Era yo quien
preguntaba, detrás de una duda, escondiendo mis heridas mientras tú asentías…
Y, seguí preguntándote; ¿me quieres amor, me quieres? …
Así, día tras día y tú siempre
respondías; ¡sí!, para toda la vida…
En las madrugadas, la
espina se hizo amiga, y, al alba, el sol aliviaba la sospecha de una farsa…
Sin saber cómo y por
qué, un día mi voz calló y quedó dormida…
Mi alma cansada recibió
la fina lluvia de la monotonía, aniquilando así, el amor que por ti sentía, entonces, no
demandé más aquello que tanto me dolía…
Ya, en el ocaso que arrastran los años, cuando nuestros cuerpos se han convertido en crueles desconocidos y el leve roce de un
beso se ha perdido en la niebla del deseo, me miras de reojo, por debajo de tus anteojos, tras un carraspeo esperas de mí, aquella pregunta que siempre te hacia en las madrugadas y en la distancia... “amor, si me querías”…
¿Me quieres amor, me
quieres…?
Hoy me preguntas con voz
afligida, y, escondiendo la verdad debajo de la mentira, te respondo como tú a mí
me decías…
"A veces, la vida nos
sirve cartas que no nos gustan, ¡tíralas sobre el tapete de tu presente! y, apuesta por ti…
Sí, le he querido…
…. ¡A ciegas!, cruzando
entre el miedo y la pena; temblando como un barco a la deriva...
¡Sí!, le he querido… cuando
estaba y se alejaba, cuando reía o entristecía...
¡Respira!, me decía cuando
rondaba su cuerpo de puntillas, y, sin hablar, esperaba me
diera pautas para llegar a su encuentro…
Le quise, aún, cuando no entendía el porqué no me veía…
Si quererle era estar
ausente en su vida, lo estuve; cual eclipse de luna espera sediento la luz del día…
Respiré y aguanté. Quizás,
no fue entre todos el más perfecto, pero me dio el amor más profundo y breve…
Otros me amaron, pero a
ninguno quise como a él…
Tal vez, porque estando cerca le amé en la lejanía de sus
afectos cerrando los ojos al dolor…
A veces, se aproximaba tímidamente y, como una estrella en el
firmamento iluminaba las aristas de mi soledad.
Viví su amor como una
historia ajena, como una playa lejana en la que a solas, deslizaba mis pies por
su orilla buscando las caricias que en él no encontré; una humedad de sal sobre
la arena...
Le tuve entre mis
brazos, pero nunca le sentí mío; algo así como el perfume que se aleja en el
viento y, el viento, se enreda con el tiempo…
Fue lo cercano y lo
remoto, cubriendo un vacio cual vela de navío llena con el viento, y, como la
luz en un espejo roto, se fracciona sin remedio…
Otros me amaron más,
llenando ese vacío; aquél que un día frio su partida alojo en mí, como algo mío…
En la estación de mi
vida, recogí mis velas caídas y exhalé el último resquico de dolor que me dejó
su amor…
Y, en la distancia y con
el tiempo, supe que su vida esta huérfana de afectos profundos, que su dolor es
más grande y grita sin hacer ruidos, su corazón se seco, ¡tanto!, cómo laespiga qué espera ser arrancada de la árida
tierra que un día la alimentó…
…. Sin embargo, no fue
el más bello, ni el más bueno, pero sí el que más amé…
“Aun me quedan fuerzas para
abrazarte, para escucharte y acompañarte…”
Sé lo importante que soy para ti,
cada día me lo recuerdas. Cuando necesitas mi apoyo, buscas mi hombro, y, tras
un suspiro largo, compartes tus preocupaciones y alegrías. Me convertí en tu
cómplice de sueños. Participo de tu revoloteo cual cometa en dirección a ellos
y, aquí abajo, sujeto la cuerda sugiriéndote que por mucho que alces el vuelo,
nunca olvides las razones que lo propiciaron…
Hay un lazo que nos unirá siempre;
ese invisible que nos ata sin dependencia, desde la libertad que nace del amor
incondicional entre madre e hija.
“Y me das toda la ternura con tu
presencia…”
Mi querida hija, hoy ojeaba el álbum
de fotos del día de tu nacimiento. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer, y,
aunque han pasado ya veinte años, no son lejanos los sentimientos que afloran
al rememorar ese momento… ¡un tiempo que se me ha pasado en un abrir y cerrar
de ojos!, sin embargo, cuanto encierran estos años, pocos en el calendario de
tu vida y muchos, y, gratificantes, en el mío como madre.
Realizaste en más grande anhelo de
mis entrañas; ser mamá, y, crecer a tu lado con las vicisitudes que conlleva
ambos roles. He tratado de inculcarte valores que te dignifiquen, ¡no aquellos
que los demás esperan de ti, sino tú autenticidad mostrada al mundo, tal cual
eres, con coraje, valentía e integridad...
Doy gracias por los pasos que
continuamos dando juntas, por las risas que compartimos, por el cambio de rol
en algunas ocasiones cuando te empeñas en sobreprotegerme como si de una niña
se tratara. Tengo que agradecerte tu bella y luminosa sonrisa cuando me falta
para mi, sumándole a tus innumerables gestos, el pintarme un arco iris en el
rostros con ilusiones cuando llegan esas mañanas difíciles en que cuesta
moverse y poner en práctica la fe…
Sé que tienes derecho a caer y a
levantarte tantas veces apueste por la conquista de un sueño, y, ahí, estaré
con los brazos extendidos recordándote que las caídas te hacen más fuerte y más
valiosa si eres capaz de remontarlas con nobleza y fortaleza; todo ello te
llevará a perfeccionar a la gran mujer que ya eres… …
Aun sigo aquí, cerca de ti, pensando
en las formulas correctas para aportar vivencias a tu historia y granitos a tu
felicidad.
Hoy paseábamos por la calle fría y
triste. Las noticias venían cargadas con nubarrones de desesperanzas, pero,
traté de arrancarte esa carcajada ruidosa y juvenil que siempre tienes para mí.
Todos los cambios asustan. Son viajes
cuyo equipaje debe ser ligero; hay que tener hueco para llenarla de voluntad,
confianza y aprendizaje; Sintiéndola como las pruebas de aquello que nos ocurre
en la vida como consecuencia de nuestra participación en ella.
Esfuérzate por no perder tu esencia,
potencia tu dulzura ofreciéndola a borbotones cual don te ha sido asignado; con
ella, curarás las almas enfermas de rencor y desamor… y, cuando una espina te
lastime, piensa cuanto sufre lo hermoso creyendo que no lo es. En ocasiones
algunos seres se comportan como espinas, y no son capaces de ver lo grande que
alberga en su corazón por muy recóndito que se halle…
Dicen que las almas eligen desde el
cielo a sus padres, gracias por elegirme como madre. Eres una gran maestra en
mi vida y una bendición.
“Se noble, justa y equitativa. No
juzgues, solo observa la coherencia humana entre sus palabras y acciones sin
que te dañe… ”
"SI DEJAS DE AMARTE, TE PERDERÁS EN LA IDENTIDAD DEL OTRO.."
Para tí, por haber sido capaz de regresar al nido perdido...
…Hoy no te recuerdo, sin embargo, te echo de menos…
Poseo el reflejo de un sentimiento que encierra una lejana rememoración, aquella que mira a unos ojos extraños, ocupas ya en la memoria…
Mi mirada, se pierde en el horizonte dibujando el cielo con el sueño dormido de un domingo triste, mientras, la fina lluvia cae acariciando con la brisa ese "te quiero" atrapado en el pensamiento...
Estés dondeestés, te encontraré…
Cualquier día te cruzarásy te reconoceré…
¡No llegas!; debo viajar a ese exilio involuntario en el continente del olvido…
Me adentro, siento frio. Mirar al alma daña cuando no te has querido...
…Te reconozco…, ¡sé ya tú nombre!, cuánto tiempo perdido creyéndote lejana cuando ¡nunca te habías ido!…
¿Por qué me abandonaste?; difícil ecuación cuando la respuesta no se haya fuera, sino en el corazón...
¿Qué valor tuvo tu ausencia para dejar sombras en mi historia?...
… Deambulé por las calles de mi evocación, para ver si me llevaban a ti.. viaje a los arrabales de los deseos inconfesables, rezando encontrarte allí …
Desde ese ayer lejano, ningún camino me llevó a ese destino …
Hace daño recorrer las arenas movedizas de la infelicidad tambaleándose bajo los pies..
Ese lugar es el destierro del amor, en el que resulta fácil caer, cuando no nos reconocemos en la identidad que otros forjan para nosotr@s..
…Ahora entiendo,… ¡siempre estuviste aquí!
¡Vete amigo dolor! fiel compañero en el sendero del desafecto elegido. Ya encontré el camino que me lleva a un hogar que nunca debí abandonar, el del amor y libre albedrio…
Sé la causa de la amnesia que me impidió regresar al nido qué, me mimó, cuando era niña...
Ahora me reconozco, ya no soy una extraña en mi piel…
Abrazo en este reencuentro a mi niña extraviada, aquella, que un día delegué en manos de alguien que no me amaba...
Mis queridos Reyes Magos, les escribo esta carta desde la fría silla de un hospital.
Las horas se hacen eternas y la lentitud del tiempo, me lleva a posar mi mirada sobreel dolor que se dibuja en los rostros de las personas que ocupan el pasillo sobre las camillas. Esta realidad me aflige. Es una utopía agonizante creer que en navidad nadie enferma, que ni siquiera las lágrimas de aflicción asoman al contemplar sus mochilas personales. Se supone, que estas fechas son sinónimos de perfección del espíritu y concordia, las penas desaparecen y los abismos de tristezas no tienen cabida, sin embargo, hoy mis ojos topan con la realidad que plasma la otra cara de la fina postal navideña.
En frente de mi se encuentra una señora de mediana edad. Sus facciones se han relajado cuando nuestras miradas se cruzan y el esbozo de una sonrisa compartida, la invita a que por una fracción de segundos, olvide el lugar dónde está y me desee un feliz año nuevo. Su complicidad es manifiesta en ese código secreto que poseemos todas las madres, una clave que tranquiliza a la incertidumbre que asoma en mis pupilas en estas circunstancias.
A mi derecha se haya otro joven qué, también, ha compartido el magnánimo sentimiento de las fechas, aportando serenas palabras, a mi delatador nerviosismo….
Me emociona pensar como el ser humano en situaciones extremas donde la vulnerabilidad cuenta mucho, no abandona su duende de amor y empatía…
Sigo observando, y ,al final del corredor, una madre coge la mano de su hijo; un joven cercano a los veinte años que necesita ayuda de la mujer para recostarse sobre otra camilla de éste lúgubre pasillo. Se lo llevan; pero antes el joven le pide a su progenitora que lo bese, al tiempo que la despide con un “te quiero”. Una vez que el muchacho se pierde tras las puertas del ascensor, la fémina faz toma otra forma y al unísono con su cuerpo, se desploma sobre una silla de plástico verde cuya secuencia de curvas y colores, populariza con un ¡todo vendido! La demanda de su ocupación.
Como cualquier madre cuando la preocupación se apodera de nuestra adiestrada racionalidad, las dotes de actriz que todas desarrollamos en este rol, aflora cual anfitriona en su mejor gala, tranquilizando a nuestros hij@s . Y, a la bajada del telón con un Oscar en la mano a la mejor interpretación, lejos de sus temerosas miradas, mostramos la indefensión que nace del mismo miedo que ellos desatan... Esta carta de peticiones es un fiel reflejo de la cotidianidad de todas las mamás .
En especial, para ti amiga Mónica...
En este tiempo de espera a que venga el doctor, he reflexionado si he sido una buena madre durante todos estos años. Elaboro una lista mental de aquellas cosas más relevantes que definen dicha función desde mi punto de vista.
He alimentado y cuidado de todas las necesidades a mis hij@s, he visitado a sus maestros, y la sala de espera del médico se ha convertido en la sala de estar de casa; reconozco, que jamás en los años que tengo, he visitado tantas veces para mí una consulta médica, aún, sintiéndome enferma.
Recuerdo las noches en vela cosiendo sus disfraces para el cole, o confeccionándole un vestido a mi princesa para su fiesta de jovencita, ¡y nada que decir de las repetidas y ruidosas fiestas de cumpleaños a la que había que asistir ¡si, ó sí!, porque todos eran ¡sus mejores amigos del cole!, ¡ahh!, ellos tampoco podían faltar a la de sus compañeros de pupitre; ese punto, ¡era innegociable con los padres!...
A esto, le sumamos las noches en vela que pasamos porque sus preocupaciones, terminan siendo las nuestras, y sus alocadas ideas geniales, o el dulce desengaño de su primer amor, también son sinónimos de desvelo para nuestra psique agotada por las largas horas de actividad como mamá.
Sus fiebres han sido los visitantes incordiosos de los fines de semanas. Cuando contabas los días para la llegada del sábado y poder dormir hasta las diez de la mañana, ¡ajá!, se auto invitaba un virus gripal y abanderado por el termómetro, terminábamos en la consulta del pediatra de urgencias.
Las madres nos esforzamos por hacerles la vida más cómoda a nuestros hijos pero no por ello, potenciamos la ausencia de sus responsabilidades.
Además, somos la fuente de un vocabulario universal de fácil traducción: Nos convertimos en brujas, tontas, anticuadas, amargadas, e ignorantes con la famosa frase: ¡“tú de eso no sabes”!
Pero discretamente, supervisamos su aprendizaje a través del “ensayo y error” que forma parte de su desarrollo personal. Cuando crecen, ¡cuanto nos cuesta! delegar en ellos ese individualismo que nos recuerda que los niños, se hacen mayores….
Pensaba en hacer una larga lista de peticiones para este nuevo año. Con deseos que en fechas tan señaladas, invita a pasear a mi niña interior a sumarse a escribir su carta junto a la de mis hijos.
Y, ¡ahí va ¡
Me gustaría dormir más horas, pero para ello, tendría que esperar unos años. Siempre me digo que ello sucederá cuando alcancen la mayoría de edad, pero no quiero aceptar, que luego, tampoco dormiré hasta que oiga el ruido de la llave en la puerta que avisa de "sus regresos"…
Quisiera tener un cuerpo que se cansara menos, me olvidé de que los cereales que ellos toman, a mi no me dan la misma energía…
No descarto unos brazos más fuerte para apartar a mis hijos de aquellos peligros que aún no ven..
¿ y que tal unas tallas menos?; la última vez que me enfundé en un vestido ajustado fue en el cuarto mes de embarazo de mi hijo menor, las dietas no ayudan frente a las galletas de chocolates que compartimos en el parque.
Por prescripción facultativa, ¡unos cascos para súper mamás!, esos que aíslan los gritos de los niños cuando discuten por el mando de la tele, tampoco estaría mal una voz más imponente cuya autoridad se haga notar cuando digo ¡a la cama!...
Pero Melchor, Gaspar o Baltasar, ¿sabéis cuál sería mi regalo estrella?, tiempo para mí.., un día.., ¡solo un día!, para ir a la peluquería, después comer con una amiga o mi pareja ,sin prisas, y tener el placer de que me sirvan, y ¡el nova más,! consistiría en poder ir al cine y ver completa una película sin interrupciones. El broche de oro seria poder dormir toda una noche sin levantarme a llevarles un vaso de agua, ó, acompañarles al aseo.
En fin, mis queridos Reyes Magos, espero que les guste el pastel de chocolate que ha hecho mi Valentina y el licor que hay sobre la mesa, lo ha elegido el trasto de la casa, no tiene alcohol, porque según mi Samuel, los camellos tienen que llegar a su casa conducido por un señor conductor responsable… cosas, de los anuncios de la tele…
Mi último deseo:
“Podéis olvidar mis peticiones, si con ello el futuro de mis hijos y el de todos los niños del planeta, se pinta de un mejor color y a ninguno de ellos les falta el calor de un hogar, amor incondicional, el respeto de sus derechos y un futuro dónde puedan realizarse como ejemplo de buenas personas…
Esther Mendoza.
"¿Los mejores regalos? las palabras que acompañan a la sonrisa, ¡ojo!, no es una utopía..."