Mostrando entradas con la etiqueta Respira. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Respira. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de febrero de 2013

"Respira..."


"A veces, la vida nos sirve cartas que no nos gustan, ¡tíralas sobre el tapete de tu presente! y, apuesta por ti…
 Sí, le he querido…
…. ¡A ciegas!, cruzando entre el miedo y la pena; temblando como un barco a la deriva...

¡Sí!, le he querido… cuando estaba y se alejaba, cuando reía  o entristecía...
 
¡Respira!, me decía cuando rondaba su cuerpo de puntillas, y, sin hablar, esperaba me diera pautas para llegar a su encuentro…

Le quise,  aún, cuando no entendía el porqué no me veía…
Si quererle era estar ausente en su vida, lo estuve; cual eclipse de luna  espera sediento la luz del día…

Respiré y aguanté. Quizás, no fue entre todos el más perfecto, pero me dio el amor más profundo y breve…

Otros me amaron, pero a ninguno quise como a él…
Tal vez, porque  estando cerca le amé en la lejanía de sus afectos cerrando los ojos al dolor…

A veces, se aproximaba  tímidamente y, como una estrella en el firmamento iluminaba las aristas de mi soledad.

Viví su amor como una historia ajena, como una playa lejana en la que a solas, deslizaba mis pies por su orilla buscando las caricias que en él no encontré; una humedad de sal sobre la arena...
Le tuve entre mis brazos, pero nunca le sentí mío; algo así como el perfume que se aleja en el viento y, el viento, se enreda con el tiempo…

Fue lo cercano y lo remoto, cubriendo un vacio cual vela de navío llena con el viento, y, como la luz en un espejo roto, se fracciona sin remedio…

 Otros me amaron más, llenando ese vacío; aquél que un día frio su partida alojo en mí, como algo mío…

En la estación de mi vida, recogí mis velas caídas y exhalé el último resquico de dolor que me dejó su amor…
 Y, en la distancia y con el tiempo, supe que su vida esta huérfana de afectos profundos, que su dolor es más grande y grita sin hacer ruidos, su corazón se seco, ¡tanto!, cómo la  espiga qué espera ser arrancada de la árida tierra que un día la alimentó…

…. Sin embargo, no fue el más bello, ni el más bueno, pero sí el que más amé…
Y, sí, le he querido...
 
Esther Mendoza.