![]() |
|
“La magia del amor
desaparece cuando la disfrazamos con otro sentimiento…”
|
¿Me quieres amor, me
quieres?
¡Sí!, para toda la
vida...
Era yo quien
preguntaba, detrás de una duda, escondiendo mis heridas mientras tú asentías…
Y, seguí preguntándote; ¿me quieres amor, me quieres? …
Así, día tras día y tú siempre
respondías; ¡sí!, para toda la vida…
En las madrugadas, la
espina se hizo amiga, y, al alba, el sol aliviaba la sospecha de una farsa…
Sin saber cómo y por
qué, un día mi voz calló y quedó dormida…
Mi alma cansada recibió
la fina lluvia de la monotonía, aniquilando así, el amor que por ti sentía, entonces, no
demandé más aquello que tanto me dolía…
Ya, en el ocaso que arrastran los años, cuando nuestros cuerpos se han convertido en crueles desconocidos y el leve roce de un
beso se ha perdido en la niebla del deseo, me miras de reojo, por debajo de tus anteojos, tras un carraspeo esperas de mí, aquella pregunta que siempre te hacia en las madrugadas y en la distancia... “amor, si me querías”…
¿Me quieres amor, me
quieres…?
Hoy me preguntas con voz
afligida, y, escondiendo la verdad debajo de la mentira, te respondo como tú a mí
me decías…
¡Sí!, para toda la vida…
Esther Mendoza.
