“Donde habitan los silencios” Un lugar para refugiarse del mundanal ruido, colocando entre renglones, los tan valiosos silencios, necesarios éstos para narrar historias...
sábado, 14 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
"LAS HOJAS DE LA AMISTAD.."
“Para ti amiga Mónica, por sonreír cuando yo no podía, por permitirme ser yo misma y por estar sin hacer ruidos….”
A lo largo de la vida, la amistad la sentimos de diferentes formas. Varía su apreciación en función del momento y las circunstancias que nos rodean.
Es poco valorada en las relaciones cotidianas y, mal empleada en el vocabulario común, dònde se le atribuye un sinfín de veces a personas ¡no siempre!, merecedoras de ella. Para algunos, es considerada una medalla de tómbola asignada a amigos de segunda categoría o bien, una carrera de fondo para ganar adeptos que engorden un círculo social.
El auténtico significado que engloba un compromiso entre personas que comparten un sentimiento que va más allá del tiempo y del espacio, se ve solapado por un error de concepto.
La amistad, es dar sin esperar nada a cambio, es callar para escuchar al otro cuando te lo pide con la mirada, es estar sin ser llamado y, ausentarnos cuando el amigo necesita crecer en su soledad..
El auténtico significado que engloba un compromiso entre personas que comparten un sentimiento que va más allá del tiempo y del espacio, se ve solapado por un error de concepto.
La amistad, es dar sin esperar nada a cambio, es callar para escuchar al otro cuando te lo pide con la mirada, es estar sin ser llamado y, ausentarnos cuando el amigo necesita crecer en su soledad..
Ya desde la infancia nos cogemos de la mano de aquellos que llamamos "amigos", y, aunque nos llegan vagones cargados de ellos a lo largo de muchas estaciones, ¡sólo unos pocos! se quedan, a los cuales, galardonamos con la medalla al valor por permanacer a nuestro lado en las verdes y en las maduras, con nubarrones y tempestades que arrasan con nuestro tejado…
El destino se encarga de la asignación de etiquetas en su rol. En ocasiones, se convierten en guías protectores, y en otras, semáforos que nos alertan de los peligros que nos asaltan en los cruces difíciles.
Los verdaderos amigos cuando procede, nos muestran sus emociones guardadas en el cajón de la paciencia, nos esperan sentados en el trono del “no juicio” y, ¡jamás!, obséquian con dardos envenenados ante aquellas impredecibles reacciones poco afortunadas por nuestra parte; además, tienen la potestad de custodiar nuestras íntimas confesiones con votos de silencio…
En el árbol de la amistad, las hojas toman la condición de amigos. Algunas son efímeras, llegan y se van sin pena ni gloria.
Las hojas más cerca del tronco son los que yo llamo amigos del alma; sinceros y auténticos, a los que no le tiembla la voz cuando sus criterios, difieren de los nuestros, sin gratificaciones verbales a modo de armas arrojadizas movidas por el ego…
Por el contrario, ¡esas mísmas palabras!, ¡se convierten en reflexiones magistrales! dándo brillo a nuestra mirada cuando se cruza con la del maestro - amigo..., poseedor, en muchos casos, de esas manos qué, en más de una ocasión, han secado nuestras lágrimas cuando una nube gris se posó sobre nuestra cabeza..
Por el contrario, ¡esas mísmas palabras!, ¡se convierten en reflexiones magistrales! dándo brillo a nuestra mirada cuando se cruza con la del maestro - amigo..., poseedor, en muchos casos, de esas manos qué, en más de una ocasión, han secado nuestras lágrimas cuando una nube gris se posó sobre nuestra cabeza..
Luego están los amigos que vienen por una estación, unos días, unas horas, y , aún así, dejan una huella imborrable en nuestro corazón...
En las puntas de las ramas, residen aquellas distantes que sólo aparecen cuando el viento sopla a su favor; obviamente, no podemos evitar perder algunas de ellas por el camino…Sin embargo, algunas de esas hojas caídas, permanecen a nuestro lado alimentando la raíz con su amor y lealtad.
Los recuerdos y vivencias compartidos, quedan prendados en la nervadura de las hojas, ¡las alegrías se deslizan por el peciolo hasta arrancarnos sonrisas al recordarlas!..., y, en los bordes, quedan nuestro afecto y gratitud para toda una vida…
Cada ser que pasa por las estaciones de nuestra existencia, ¡es especial, siempre deja algo!, y..., se lleva un poco de nosotros…
La prueba de que dos almas están destinadas a encontrarse,sin lugar a dudas, se fundamenta en la amistad…
Gracias Mónica por haberte cruzado en mi historia, permanecer en ella más de una estación. Y ubicarte en unas raices con la fuerza del cariño y el respeto que alimentan las ramas del árbol de la amistad...
Esther Mendoza.
Esther Mendoza.
"La amistad es para muchos cómo el oro de los tontos, creen poseerla porque la confunden con el brillo del halago fácil. Sólo aquellos que no se han quedado en la superficie y muestra su rostro al desafío, la conquista..."
(Esther Mendoza)
| "CADA ESTACIÓN NOS PREMIA CON SU PRESENCIA REGALÁNDONOS NUEVOS AMIGOS..." |
martes, 3 de abril de 2012
"EL VALOR DE LAS PALABRAS..."
| ||||||
| Ellas construyen tu futuro... |
“Los
griegos pensaban que la palabra era divina y los filósofos, optaban por elogiar
el silencio...”
EL VALOR DE LAS
PALABRAS…
Las
palabras ejercen una influencia importante, tanto para quien las dice como para
quien las recibe. Su efecto no desaparece por arte de magia, queda cristalizado en la memoria, deja hermosas huellas en el alma o terribles cicatrices fosilizadas en
ella.
El
valor que les imprimimos lleva implícito un destino, tienen la potestad
de convertirse en la brújula de nuestro camino; el éxito o fracaso de una
vida, lo tiñen las propias palabras.
De
no ser capaces de expresar de forma inteligente nuestros sentimientos,
correremos el peligro de no retirarlas a tiempo causando daños
irreparables en su destinatario. Las palabras pueden curarte o herirte
profundamente de no darles el mimo que se merecen; en un instante, destruyen lo
que con amor un día construimos y herir a quien no debemos.
Si
fuéramos capaces de controlar nuestras dañinas emociones a través de la
comunicación, no se convertirían en dardos envenenados cuyo objetivo, es
contentar a un ego tirano que empequeñece al ser y cuantas cosas buenas pudo
tener, reduciendo así, su valía ante los ojos del otro.
El
lenguaje que utilizamos habla de nuestro mundo interior. Muchas de las cosas
que nos suceden son el producto del desequilibrio que hay en nuestra vida, del
poco amor que nos damos y la manera en que acogemos al resentimiento. Las
palabras, tienen el poder de reescribir capítulos de nuestra historia colocando
titulares que nos delatan. Darle una mala salida a los conflictos internos que dejan al descubierto nuestra fragilidad,
lleva a la vulnerabilidad a conciliarse con el
mal uso de los afectos.
¿Por
qué utilizar la palabra como arma arrojadiza que nos coloca en el trono que
martiriza y domina?, ellas pueden encender discordias, arruinar vidas, romper
relaciones, crear resquemos, herir y matar la confianza del otro...
Por
el contrario, si cambiamos su connotación y la tildamos de amabilidad, el eco
que escucharemos también lo será. Aliviarán cargas, darán sosiego y generaran
amor. Una palabra, podría ayudar a levantarse a quien la reciba hallando
consuelo en ellas y dar respuestas desconocidas a quien no creía tenerlas.
Una
frase amable, tienen el poder de hacernos sentir especiales, como la oración
que clausura lo mejor del día. Si de forma cotidiana nos propusiéramos una
pequeña declaración de intenciones, los resultados serían milagrosos.
Hallaríamos una manera de propiciar y multiplicar el valor que le damos a
cuantas cosas y personas nos rodean.
¡Apostemo
por la acción que nos diferencie, y, a la vez, nos hagan especiales Construyamos
modelos de comportamientos que sirvan de ejemplo a una sociedad diferenciada en
la cortesía y en el respeto. Sembremos empatía para recoger agradecimiento y
admiración de generaciones que empujan para presentarnos un mundo mejor…En
definitiva, comulguemos con el ejemplo y asfixiemos la crítica fácil.
Esther
Mendoza
“Tus
palabras describen tu futuro. Eres el arquitecto de tu vida, `por lo tanto, único responsable de la forma que premias tu paso por ella...”
lunes, 2 de abril de 2012
"EL LAGO..."
| "silencios que curan..." |
En el me perderé para reencontrarme…
A veces, el ser humano se siente muerto, sin expectativas de recuperar sus sueños. Anda caminos que no lo llevan a ninguna parte, se pierde en bosques de dudas, sube montañas de obstáculos y fija sus ojos en un cielo nuboso; desesperado, baja la cordillera, se aleja de la espesura y cierra los ojos al firmamento…
Se sienta en el laberinto de su vida y hundiendo la cabeza entre sus manos, observa abatido las lágrimas de desesperanza que caen por su rostro…
De repente, levanta la mirada y allí esta ese entorno que dará respuesta a su espíritu. Curará su dolor y acariciará su corazón…
El lago es ese rincón donde descansan las pupilas; en el reposan los recuerdos que acaricia la memoria. El cuerpo, se abandona a la sutil invitación de sumergirse entre sus aguas, delegando los sentidos a la sublime fantasía de un coro de elfos y hadas que canturrean desde su hondura
El ruido de la mente, lucha contra la codiciosa presunción del ego que desea ganar batallas, tratando de alejar al ser del remanso de paz que ofrece el lugar.
Por otro lado, el lago te arrastra hasta el fondo para guiarte a la comprensión de aquello que viste en otras miradas; tal vez ,todo eso que no te gusta de ti y no hubieras querido ver.
Una inquietud movida por la oscuridad de unos demonios tan inmensos como el océano. También, podria ser un bálsamo que sane las heridas de nuestras propias taras.
Por otro lado, el lago te arrastra hasta el fondo para guiarte a la comprensión de aquello que viste en otras miradas; tal vez ,todo eso que no te gusta de ti y no hubieras querido ver.
Una inquietud movida por la oscuridad de unos demonios tan inmensos como el océano. También, podria ser un bálsamo que sane las heridas de nuestras propias taras.
Un lago puede ejercer de espejo. Podríamos visualizar en él lo aspectos más recónditos que guardamos; tímidos deseos, la inseguridad de una ilusión, temores inconfesables que por tiempo nos secuestraron. Aquello que albergó nuestra esencia y decidió por nuestra razón, cogiendo las riendas de las emociones que por años, se apoderaron de nuestro libre albedrio, para colocarnos como marionetas, en el teatro de la arrogancia.
En el lago, depositamos lo dulce y amargo, lo claro y oscuro con la esperanza de encomendar allí, la carga de una pena, la tristeza de un silencio, la ausencia de un amor…
El lago escucha y mudo recoge todo lo consignado en su profundidad, emergiendo nuevamente para entregar en un espejo a modo de reflexion, nuestros callados anhelos…
“Es inviable dijo el orgullo, es peligroso pensó la experiencia, no merece la pena decidió la razón, arriésgate susurró su corazón…”
Esther Mendoza
domingo, 1 de abril de 2012
"ESO, ESO QUE LLAMAS AMOR..."
martes, 20 de marzo de 2012
"ESPEJOS ROTOS..."
Nunca dejes que un espejo roto refleje el rostro de quien no eres, ni permitas que el juicio de los demás estropee tu juventud…
Mi espejo roto…
Me costó abrir los parpados y seguidamente aceptar que aún seguía aquí, entre los mortales. Me pregunté ¿por qué? si este no era mi sitio, no lo sentía, no lo quería. Cualquier signo de esperanza era un golpe bajo a mi deseo de eclipsarme. Note correr la sangre por mis venas y el latido de mi corazón parecía una burla del destino…
Ningún estímulo logró motivar que la ilusión entrara en mi torrente de vida. Por momentos, mi mente buscó alternativas que pudiera disuadir a la imposición del universo a obligarme a seguir respirando…
Las lágrimas, corrían por mi rostro y no hice nada por secarlas... Todo mi ser era un torbellino de emociones contradictorias cargado de incógnitas; no pudiendo ser respondidas por nadie más que por mí mísmo.
A mí alrededor, visualice los vestigios de una errónea decisión. Huellas que marcaron ese instante que separa la delgada línea que rompe el cordón umbilical con nuestra existencia; estar o no estar, cualquiera de las dos opciones, me convertía en un ser desdichado.
Autómata; así me comporté y pronto aprendí a moverme entre los demás como uno de ellos. Fingí felicidad y dominé el sarcasmo de un destino que me imponía una vida que no deseaba. Bloquee mi mente a la racionalidad de un rol que me encasillaba en un cuerpo que rechazaba.
Mis pocos años pesaban como los de un aciano. Cerré los ojos ante aquellos espejos rotos que cuarteaban el proyecto de una vida que trace en mi niñez. Mi confianza, se parecía a los pájaros de verano que con facilidad se van.
Nuevamente, deje de creer en el paradigma de la felicidad para abandonarme a la amarga sensación de sentir que estaba en el momento y lugar equivocado, resultando inevitable la rendición.
Nuevamente, deje de creer en el paradigma de la felicidad para abandonarme a la amarga sensación de sentir que estaba en el momento y lugar equivocado, resultando inevitable la rendición.
Y aunque alguien cogió de mi mano aquellos espejos rotos, yo cerre su puño dañando así una generosidad que no veía...
Me olvidé del poder del amor. Sentimiento de comprensión que en ocasiones, fue la fuente de escasas plegarias en mis noches de soledad tormentosas deseando que ellas fueran escuchadas.
“Mi fe es poca. En mi corazón no se alberga pero a veces, suceden los milagros…”
Esther Mendoza.
sábado, 3 de marzo de 2012
"CARTA A UNA MADRE..."
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| Las alas de tu amor entre mis palabras... |
“Juntemos el perfume de las flores, el arrullo de las alas, la firmeza de una montaña, la quietud del rio, la frescura de los valles, las miradas de las estrellas, la caricia de una brisa, el beso guardado por Dios en un corazón de mujer, eso, es una MADRE…”
Carta a una madre...
Después de mucho tiempo, me siento a escribir aquellos párrafos que quedaron a medias ...
Sentada en el borde del abismo de mis pensamientos, evoco instantes custodiados en un rincón de mi memoria. Me cuesta recordar en qué momento de nuestra historia nos perdimos como madre e hija; de esa inevitable distancia que surge como consecuencia de una ausencia y lugar para los afectos; restándole su protagonismo por falta de tiempo o por sobreentender que todo queda dicho…
Tal vez, los términos no sean estos y tan sólo sea el acomodo de los seres humanos al dar por sentado que el amor, siempre está ahí y no necesita ser sacudido del polvo de la comodidad de las palabras...
Sobre el piano, observo esa fotografía, marco y tarjeta de presentación de una fina estampa familiar. Algunas imágenes pasean por mi mente reviviendo situaciones de enfados y alegrías, que tal vez en otra situación, tendría otro significado para mí; Icono afín que me envuelve en melancolía.
Sentires no expresados que secuestraron la voluntad de acercarme, impidiendo que conocieras aquello que fue causa de alegrías y tristezas, sin embargo, el temor tuvo más fuerza. La soledad y el abandono propio del entorno y mis sentimientos de niña, prevalecieron por encima de mis deseos cerrando mi boca, ahogando mis emociones y asfixiando mis palabras.
Expresar afectos, iba en contraposición a la comprensión y herirte, jamás formó parte de mi necesidad de ser escuchada con un todo vale. No entró nunca en mis planes arrancarte lágrimas nacidas de mi rebeldía, que pataleaba ante una demanda del propio corazón y dificil de entender a veces. La juventud, nos refleja en espejos donde las fronteras y los límites no tienen fin.
Ví, como te dividías para llegar a todas partes al mismo tiempo, olvidándote de ti y disimulando el cansancio dibujado en tu rostro con una amplia y tranquilizadora sonrisa.
La educación de esa época basada en los miedos y tabúes, engendraron hijos sumisos donde la obediencia sin contemplación, era la máxima de una prole bien educada. Nosotros, mis hermanos y yo, nos consideramos unos privilegiados por vuestra mentaliad abierta e igualitaria a la hora de formarnos.
Madre, sé que me amaste. Tal vez, nuestro cometido no fue el de amigas confidentes, aunque en ocasiones tu debilidad de mujer hizo que me vieras de igual a igual, descansando esas confidencias sobre el tapete de la mesa que nos separaba. Guardo como un preciado tesoro todo aquello que me transmitiste, palabras, gestos y acciones tímidas que salían a pasear en los momentos de tu debilidad humana.
Creía que sabía todo de ti; no te expusiste a la ambigüedad de los otros. Tu mente pragmática y necesidad de controlar el entorno como consecuencia del rol de madre, me hizo valorar y prestar más atención a tu condescendencia de “mamá y mujer”. Nadie, te enseño que arriesgar y equivocarse en algunos momentos, son dos caras de la misma moneda. Sin embargo, conocí la identidad de tu alma al ejemplarizar en actitudes, la aceptación de lo que te tocó aprender…
Revivo escenas de mi infancia. Tu voz alegre y cantarina despertándonos por las mañanas, acompañando las tragedias de los boleros de Machín ó los Panchos con su “reloj no marques las horas…”, también, tu sonora carcajada corriendo por el pasillo tras cuatro niños con zapatilla en mano después, de haberles descubierto en alguna travesura...
Inolvidable la hora de la merienda; mis papilas gustativas al viajar en el tiempo, se pierden entre las galletas María y el chocolate caliente en el tazón personalizado que teníamos (la niña, el pequeñín, el rebelde y el gruñón)…
Inolvidable la hora de la merienda; mis papilas gustativas al viajar en el tiempo, se pierden entre las galletas María y el chocolate caliente en el tazón personalizado que teníamos (la niña, el pequeñín, el rebelde y el gruñón)…
El broche de oro al recapitular la película de mi vida, se lo lleva las anheladas noches, calificadas éstas, como “lo mejor de aquellos días” Todos juntos como polluelos nos refugiábamos buscando el calor en tu cama y embelesados, escuchábamos aquellas “historias de viejos” que nos desvelaban, en vez de adormecernos debido a su alto contenido en suspense.., pero siempre, terminabas con ese cuento donde ¡todos eran buenos!... y los finales no se comían a las perdices…
Madre, evoco de mi padre, sus notas manuscritas en un papel cuidadosamente elegido, con una carga sentimental que fomentó en mí, el amor romántico... Cada día en los rincones de la casa, había algunas misivas recordándote lo que te amaba. Mensajes en una bandeja que vestían junto a la flor, el café que despertaba tus mañanas. Te cuidó como a la niña de sus ojos, amándote como se amaba a sí mismo sin diferenciar las almas, pues los dos, formasteis una…
Sería fácil buscar en un nicho esa parte de ti que yace de la materia; pero no te reconozco ahí, te siento cerca, presente, en mi...
Enviar al cielo esta carta seria una utopía; hay huelga de mensajeros; parece que están todos aquí abajo tratando de arreglar algunos principios de piedra de muchos, donde la tolerancia y el respeto brillan por su ausencia. Mucho trabajo para los ángeles...
En ocasiones, junto a la semilla del amor crece la del desprecio, desencadenando que hombres y mujeres empuñen la espada de Damocles.
Enviar al cielo esta carta seria una utopía; hay huelga de mensajeros; parece que están todos aquí abajo tratando de arreglar algunos principios de piedra de muchos, donde la tolerancia y el respeto brillan por su ausencia. Mucho trabajo para los ángeles...
En ocasiones, junto a la semilla del amor crece la del desprecio, desencadenando que hombres y mujeres empuñen la espada de Damocles.
Me perdí en el tiempo al confiar que era inmune al sentimiento de tu perdida, no me preparé para ello.
Mi timidez de niña, me convirtió con los años en la mujer introvertida que se privó de los actos únicos que sólo, pueden existir entre madres e hijas.
Hoy, te busco en algunos rincones de mi existencia. Te recuerdo en mis momentos de soledad elegida pidiéndote en una humilde plegaria, que no te alejes mucho y cual ángel protector, me sigas cuidando como en mi niñez, librándome de toda fuente de peligro. Cuando el sufrimiento nos sorprendía, nos enseñaste a ser buenos alumn@s, aceptando la adversidad para comprender rápidamente la lección y avanzar en este viaje llamado vida…
Esther Mendoza.
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