“Donde habitan los silencios”
Un lugar para refugiarse del mundanal ruido, colocando entre renglones, los tan valiosos silencios, necesarios éstos para narrar historias...
NADA PUEDE ASUSTAR MÁS, QUE RENUNCIAR A UN SUEÑO...
En el borde de mis
pensamientos me senté para observarte desde la memoria de un instante…
Entonces, me di cuenta de cómo las agujas del reloj no marcaban los segundos,
ni las horas; así, los días, los meses y los años, quedaban congelados en un
deseo suspendido en un "quizás" que negociara con el calendario y en
un "posiblemente", conciliador con el corazón. El amor suspendido en
el aire, dio tregua a la impaciencia, bañó de caricias el alma y unió hilos
invisibles…
Me acerqué al bullicio de una
estación, compré un billete a cualquier parte y viaje con mi maleta repleta de
sueños…
Te confieso que hay momentos en donde desearía correr y alzar el vuelo en un impulso atrevido sin preguntas ni respuestas, tan
solo, salir al encuentro de un sueño que late, que vive y anhela tener su
tiempo…
Temes que no regrese, más te digo
que las huidas no tienen retorno… sin embargo, quisiera
tachar de mi lista de "pendientes" asignaturas que no quiero dejar para otra
vida, para otro momento mientras veo pasar el tiempo inexorablemente
recordándome la brevedad de los instantes y lo efímero de las oportunidades…
Quien ama generosamente entenderá sus silencios y las escasas palabras que salen de su boca; solo quien duda creerá ver tenebrosos titulares en una mente revoltosa...
Los años me han enseñado que
nuestra existencia resulta ser un corto paseo con caminos que llevan por
senderos ávidos de ser abonados; todos y cada uno de ellos, ansían sueños que
afloren en realidades. El tiempo da frutos llamados vivencias y son precisamente
esos frutos los que merecen ser llevados a otra vida, si la hubiera...
Las experiencias son las únicas
protagonistas de cada historia personal con capítulos subrayados por acontecimientos
que llenan los recovecos del alma, al tiempo que, inundan el corazón, en ocasiones con múltiples
tiritas, y en otras, tatúan con agradecimientos, a cuantos sumaron y restaron en un "ahora". En cualquier caso, bien merece la pena salir al encuentro de "nuestro milagro", ese, que hable de nuestra fe en él...
Esther Mendoza.
Cierra los ojos y entenderás la brevedad del todo y lo efímero de un deseo...
MIS ALAS SE DOBLAN, MAS NUNCA SE PARTEN Y AL TIEMPO DESAFÍAN CON CADA UNA DE SUS TORMENTAS...
Me
tocó aprender después de muchas caídas, que al levantarme era más fuerte importándome
menos exponer mi vulnerabilidad. Terminé aceptando en mi lista de ensayo y
error, las causas que inclinaron mis rodillas…
Que
los amores llegan de forma inesperada, aunque en ocasiones, los busquemos en
los pasillos de la esperanza. Y, que de la misma manera que vienen, muchos de
ellos se alejan dando paso a la incomprensión por una discrepancia mal
entendida, en definitiva, por razones que no siempre son bienvenidas.…
Me
toco aprender que existe una clase de amigos que tuvieron un tiempo para secar
tus lágrimas, ofrecer su hombro a tu dolor, pero que un buen día sin previo
aviso, eligen otra ruta cambiando la etiqueta de incondicional por la de "amigos
pasajeros..." Acepté que llegan otros, se sienta a tu lado y llenan parte
de aquel vacío.
Me toco aprender una diferencia que fácilmente
lleva a errores, promesa y arrepentimiento pierden valor cuando se es
reincidente rompiendo la palabra y que los impulsos restan tantas veces, como
oportunidad tengan de repetirse.
Me
toco aprender que con cada amanecer llegan posibilidades que muchas veces
rechazamos por ser fiel a la zona de confort. Es más fácil quedarse ahí, que
perseverar en ser mejor, apostar por los sueños, atraparlos, aliarse con la
voluntad, ser más auténticos, más honestos con uno mismo…
Me
toco aprender que el orgullo tiene más experiencia que la humildad. Su
inteligencia y estrategia, en ocasiones se presenta como la mejor cualidad,
entonces, nos pone a prueba obteniendo como resultado un osado empoderamiento.
Él, sacará su mejor arma arrojando en frases y acciones, dardos elegantemente
aleccionados que te derrumbarán…
Me
toco aprender que no sabemos lo suficiente de aquellos cuyos rostros nunca
muestran un gesto distinto, una emoción quebradiza que les conviertan en
mortales comunes, alumnos de un curso donde la asignatura más repetida es la
deslealtad y cuya nota máxima es la fidelidad...
Hoy,
me toco aprender que ¡todo cuanto nos pasa!, que todo cuanto conocemos, que
aquellos que entran, se quedan o sencillamente salen de nuestras vidas, son
imprescindibles para trazar la ruta de nuestro destino…
Pero,
lo que mejor he aprendido, es que hay que ser primero náufragos para timonear
las tormentas inesperadas. Somos nuestra propia brújula y las decisiones
tomadas, delinean el mapa de una vida…
Acompañados por una vieja rockola, pusimos banda sonora a nuestros besos..
… Siempre que podían, se buscaban en el mismo lugar y a la misma hora. ¡Siempre ese
hormigueo en el estómago!¡Millones! de
mariposas corrían tras las agujas del reloj para perderse en él, entre sus brazos…
No quería mirar para detrás. Sin preguntas, se entregaba a una aventura que le ponía alas a su imaginación anquilosada por la monotonía de su vida conyugal. Que corto les resultaba el
tiempo…
En la tregua de esos día entre realidad y oportunidad, entregaron
en fragmentos de momentos ese amor extraño que atravesaba lo rutinario dejando
escapar lentamente deseos en trocitos de papel cuyo destino, aguardaba en los
bolsillos de la chaqueta de aquel hombre. Él, para ella, resultó un refugio temporal donde calmar los síntomas de la costumbre de una elección. Aquellos
pedazos escritos, tenían la misión de acompañar a ese cómplice enamorado de regreso a su hogar; el perfume
femenino impregnó sus bordes escoltando una atracción secreta con
palabras que dormirían en un lugar frío y solitario. Allí, en su otra morada.
De regreso a casa, su delicado
y casi silencioso taconeo musitaba en el suelo empedrado la canción que sonaba
en una vieja rockola. Como la protagonista de esa melodía, cuidaba una
aventura con fecha en el calendario. Sus pensamientos evocaban junto a una pícara
sonrisa, numerosos trocitos de papel cuyas aristas rasgadas, flanqueaban los
trazos de un frenesí que embargaba su presente, casi todos sus pensamientos. Imaginarle era una locura, de esas que se hacen realidad a la vuelta de una calle con frases inmortalizadasen citas que tanto y tan bien les hacían en las esquinas prohibidas
donde se amaban…
Hoy, cuando abrió sus ojos, deseó encontrar su sonrisa cerca, muy cerca de
ella…
… Él parecía extrañamente atraído
por aquella mujer. Enamorado a destiempo, pero enamorado al fin y al cabo…
... Así, a destiempo, se sentía enamorado de aquella mujer, pero enamorado al fin y al cabo...
Y aunque le fascinaría estar
despierto a su lado, lo que menos le atraía era el resultado de sus actos,
¡pocos lo entenderían!. Posiblemente, les criticarían. Algo comprensible ante la ceguera de una historia tan secretamente común y emocionante. Tal vez, dañarían a otros incapaces
de verles con sus mismos ojos. Deseosos de vivir aventuras truncada por
el repetido y poco afortunado destiempo, arriesgaron a tachar de sus lista de "pendientes" aquel sentimiento.
Ansiaban correr como adolescentes enamorados. Para él, esconderse en algún
callejón o portal a oscuras y dejar morir sus labios en los de ella, esa, era su más ferviente veneración..., para ella, perderse entre sus brazos era su mejor tentación.
Hoy, como adulto, sentía el deseo
de poseerla; un instinto que se adueñaba de su voluntad llevándoles con vehemencia al delirio de desear
congelar esas horas, ese tiempo, con una codiciada cita en un calendario visible solo para
ellos…
Prefería en la intimidad de sus
noches soñarla…, ¡imaginarla a su lado de esa manera confesada!; eso sí, pero presos
de una pasión que los volvían locos…
Ahora, nadie les mira, nadie
opina, a nadie ofenden… ¿Entiendes porque me gusta soñarte? Esos
sueños me dan libertad y no temo desnudarme para ti… ¿Y, sabes que es aquello que no
me gusta?
Despertarme y ver que tú no estás..., por cuestiones de tiempo…
Él fue el artífice de la mejor melodía por ella escuchada...
…Existió…. Ese beso sucedió,
aunque ella quisiera esconderlo en un rincón de su memoria. Él y solo él, era el artífice de
hacerla sentir de aquella manera…, tan distinta.., tan profundamente apasionada…
Ese beso que ella negó y que
él decía que existió, fue el mejor guion de sus noches en blanco, sus
somnolientas mañanas, su compás de espera entre autobús y autobús, en la monotonía
de sus horas, entre los cafés y asuntos pendientes de una rutina…
Ella, por momentos
prefería creer que nunca lo dio, y él, la tranquilizaba diciéndole que fue un
beso perdido entre las costuras de un deseo, el suyo…
En aquel beso se escondieron millones
de secuencias difíciles de plasmar en una gran pantalla. Ningún trovador se acercaría
a narrar tal magia y..., la melodía de ese fragmento de tiempo, aún no ha sido
compuesta para aquel beso…
Ella sabía que esa partitura
de notas cimbreantes, solo la hallaría en la comisura de su boca y en la agitación de su respiración..
Lo que ella daría por gritar que aquel beso, sucedió....
"En el trapecio de mis deseos, haré un sitio para ti..."
... Mis ojos te buscan en un
infinito donde las siluetas no se dibujan, las voces no llegan y los
pensamientos a galope de un deseo, saltan los obstáculos de un tiempo y
espacio…
Tiemblo sobre un trapecio sin
red cuando el temor me embiste dirigiéndome a la sombra de una duda, la de no encontrarte ahí, en las
dimensiones de un enorme océano de silencios… ¡De pronto!, una brisa se estampa
contra mi rostro y pienso que es tu aliento dándome ánimos para seguir en este
trapecio qué, en ocasiones, amenaza con dejarme caer…
Mis sentimientos me llevan a
imaginarte cerca, tan cerca que… nuestros labios, invaden ese minúsculo espacio
reservado para las almas…
Me estremezco tan solo con
pensarte…
Me abrazaste y al hacerlo, los
fragmentos de una vida se unieron para seguir amándote y sin dudar, saltar a un vacío donde me espera el fruto de una creencia; la de mi pasión por ti....
Te espero esta noche, entre
las esquinas de mi sueño, allí, frenaré el ímpetu de una veneración que
baila a ritmo de mi respiración…
Surge un deseo; detener un
tiempo que está destinado a ser nuestro e ineludiblemente vaticina un
reencuentro para el que se ha borrado cualquier otra opción…
En el trapecio de mis deseos, la
red son tus brazos buscando los míos. La altura de mi amor no teme ya caer. A tu lado, cualquier final es un hermoso The End.