“Donde habitan los silencios”
Un lugar para refugiarse del mundanal ruido, colocando entre renglones, los tan valiosos silencios, necesarios éstos para narrar historias...
Él fue el artífice de la mejor melodía por ella escuchada...
…Existió…. Ese beso sucedió,
aunque ella quisiera esconderlo en un rincón de su memoria. Él y solo él, era el artífice de
hacerla sentir de aquella manera…, tan distinta.., tan profundamente apasionada…
Ese beso que ella negó y que
él decía que existió, fue el mejor guion de sus noches en blanco, sus
somnolientas mañanas, su compás de espera entre autobús y autobús, en la monotonía
de sus horas, entre los cafés y asuntos pendientes de una rutina…
Ella, por momentos
prefería creer que nunca lo dio, y él, la tranquilizaba diciéndole que fue un
beso perdido entre las costuras de un deseo, el suyo…
En aquel beso se escondieron millones
de secuencias difíciles de plasmar en una gran pantalla. Ningún trovador se acercaría
a narrar tal magia y..., la melodía de ese fragmento de tiempo, aún no ha sido
compuesta para aquel beso…
Ella sabía que esa partitura
de notas cimbreantes, solo la hallaría en la comisura de su boca y en la agitación de su respiración..
Lo que ella daría por gritar que aquel beso, sucedió....
"Hasta las decisiones impulsivas, se caen como hojas caducas..." Esther Mendoza.
Melodia de Otoño…
Un faro en verde, se convierte como intercesor en ese punto de encuentro entre el tiempo y las estaciones del año... Ha llegado la estación que abriga los sentires, premiándonos con melodías visuales en cada una de sus entradas, supeditándonos si o si, a mimetizarnos en el encanto ya hoy otoñal. Estación sublime, inspiradora de almas sensibles, musa de artistas, poetas, narradores de hermosas historias de amor y creadores de inolvidables melodías…
Este espacio de tiempo, nos invade con algo de dulzura sobre la nostalgia al evocar fotogramas guardados en la memoria. Cerramos los ojos y nos abandonamos a la inercia que invita a recorrer calles y plazas, rememorando aquellos escenarios convertidos en una utopía, por aquel tiempo que no puede volver atrás...
El susurro del viento, entre juncos ó cipreses se vuelve en la más hermosa de las sinfonías, haciendo que cada uno de nuestros sentidos queden atrapados en la magia de sentir…
Otoño… antesala invernal; donde las hojas de los árboles se tornan de colores ocres seduciéndo visualmente a perderse en cada una de sus ramas. El verde, reminiscencia después de una primavera hoy lejana y un verano dilatado, da paso al sueño dormido de los bosques.
Vanidosa estación!! que exhibe su alfombra de colores, cautivando las pupilas de cuantos la miran, hechizando la voluntad humana y cubriendo de pétalos pre-invernales aquellas pisadas que te llevan a la aventura de lo desconocido…
Condescendiente con el silencio del lugar y fascinada por un susurro musical como consecuencia del embrujo del paisaje, arrastro a mi cuerpo al ritual de una danza que aligerará a mi espíritu…
Bailemos! al compás de una emoción nacida del corazón, donde la ilusión es la encargada de filtrar cualquier vestigio de cordura, abortando inoportunos pensamientos racionales...
En nuestro otoño, nos deleitamos con lunas románticas, juguetonas y misteriosas cuales pícaras rivalizan con los demorados astros, que remolones se niegan a abandonar las cálidas noches de verano que de puntilla nos ha dejado…
Esther Mendoza.
“Los sentimientos no se podrían traducir en palabra si no existiera la magia de sentir, de no ser así, lo escrito no alcanzaría el valor exacto de aquello que nos pierde en la entrega, narrándose para perpetuar lo vivido… ”
Busquemos esos lugares que dan sosiego al alma, abrazando los recuerdos con la más dulce de las melodías…