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viernes, 7 de noviembre de 2014

¿SABRÍAS IDENTIFICAR UNA OPORTUNIDAD?

“Las oportunidades pasan a velocidad vertiginosa, pero no lo suficiente como para no detectarlas y hacernos eco de ellas...”


La vida nos da señales asombrosas como si de un semáforo en verde se tratara. Con maestría las ignoramos responsabilizando de nuestra “infelicidad” a amarillentos capítulos de nuestra infancia, sumando a éstos, contratiempos acompañados de sombras con asuntos pendientes por resolver.

A golpe de presionar un botón no desaparecen los fotogramas que condicionan nuestro equilibrio interior. Poseemos la capacidad de cambiar nuestro presente aunque, en ocasiones, nos paralicen los recuerdos saboteando la posibilidad de identificar una oportunidad...

A veces, esas mismas oportunidades se ven abortadas con una elección condicionada por nuestro pasado. Un pasado selectivo que desempeña un papel relevante en nuestro “ahora” alojándose en una vida adulta con sentimientos aún no reubicados.

La memoria es una artista extraña. Ella redibuja los colores de una vida borrando lo mediocre, conservando los trazos más hermosos y las curvas más conmovedoras según nuestros afectos, sin embargo, contadas coyunturas nos fustigan con tenebrosos recuerdos portadores de tristezas llevándonos a la tesitura de tener que retomar las riendas de nuestra razonable felicidad o invitándonos a escondernos en nuestra cueva con nocivos acompañantes.

la justificación tomando el mando, el miedo excusándose, la ira encabezando la causa y la frustración, paralizando

En definitiva, TÚ eres tu propia oportunidad

Esther Mendoza.



" CUANDO VEMOS EL ADIÓS, REPARAMOS EN SU MARAVILLOSA LUZ, ENTONCES, ROGAMOS QUE VUELVA A SUCEDER..."



domingo, 22 de junio de 2014

Aquel beso...

Él fue el artífice de la mejor melodía por ella escuchada...



…Existió…. Ese beso sucedió, aunque ella quisiera esconderlo en un rincón de su memoria. Él y solo él, era el artífice de hacerla sentir de aquella manera…, tan distinta.., tan profundamente apasionada…

Ese beso que ella negó y que él decía que existió, fue el mejor guion de sus noches en blanco, sus somnolientas mañanas, su compás de espera entre autobús y autobús, en la monotonía de sus horas, entre los cafés y asuntos pendientes de una rutina…
Ella, por momentos prefería creer que nunca lo dio, y él, la tranquilizaba diciéndole que fue un beso perdido entre las costuras de un deseo, el suyo…

En aquel beso se escondieron millones de secuencias difíciles de plasmar en una gran pantalla. Ningún trovador se acercaría a narrar tal magia y..., la melodía de ese fragmento de tiempo, aún no ha sido compuesta para aquel beso…

Ella sabía que esa partitura de notas cimbreantes, solo la hallaría en la comisura de su boca y en la agitación de su respiración..

Lo que ella daría por gritar que aquel beso, sucedió....

Esther Mendoza.
"Bésame mientras yo, muero lento..."

domingo, 27 de mayo de 2012

“RETAZOS EN EL DESVÁN DE LA MEMORIA…”

"Los susurros de una vida, quedan atrapados en el baúl de la memoria..."






He subido al altar de mis silencios parte de tu esencia… auné tus hermosas palabras, y, le di forma al sentimiento que en un tiempo pasado formo parte de mi mundo…Gracias por ese breve espacio de tiempo, donde no temiste mostrarme tu alma… Lamento que te hayas perdido en el laberinto del dolor…

La tarde es fría y los grises abundan en las perspectivas del entorno. El azul del cielo parece desvanecerse entre el aleteo de las pocas aves de estos últimos días de septiembre, buscan un hogar temporal donde refugiarse de este desangelado atardecer cargado de ausencias...

La chimenea sigue encendida y, sus llamas, me hipnotiza sugiriéndole a mi fantasía formas y bailes en los que danzarines osados caen y resurgen del magma elevándose con gracia y rapidez...Mi mirada recorre la habitación buscando tu silueta pero, no la encuentro. Todos charlan de forma pausada, sonriendo y disertando. El frio que intuyo fuera, me paraliza los pensamientos, solo quiero permanecer sin participar con mi amigo silencio convirtiéndome así en el más abnegado espectador…


Sigo recorriendo la estancia tocando con mis ojos cada rincón, recreándome en cada uno de esos detalles nimios a los ojos de los contertulios. Una escena enmudece mi garganta e inunda de lágrimas mis ojos; el magnetismo me impide reaccionar y trato de esconder el dolor que asoma en mis pupilas…


Cuanto daría por cambiarme y sentir ese instante, ese fogonazo que atraviesa mis recuerdos lanzándome en el espacio y en el tiempo, vapuleándome y llevándome a apretar mis manos como si en ello, encontrase ese calor perdido…

Aquella figura masculina que mis ojos observaban, alargo su mano buscando el contacto de su pareja, ella, extendió la suyas y entonces sus dedos se acariciaron y en un instante se fundieron en movimientos de ternura, de cariño, de amor, con un simple roce de piel…


Me levanto y voy hacia el pasillo, no quiero que la sombra de un recuerdo delate mi dolor. Escenas familiares que corresponden a un capítulo de mi vida, subyugándome de retazos de felicidad…Quisiera hacerte participe de todos estos instantes…, llamarte, sentirte y oírte tras contarte algo tan bello y natural. Me dirijo hacia el ventanal que muestra ante mis ojos la profundidad del océano y allí, sigo imaginándote...

Yo, y mi desván lleno de cosas que redundan en pensamientos que me siguen llevando a ti. Mi horizonte violáceo, mi envoltorio parco, los vahos de mi aliento estampado sobre el frio vidrio esperando que tu imagen aparezca y por una fracción de segundos, me sonrías…


Ha sido un sueño, mi yo dormido reflexiona y no responde. Me sumo a un suspiro interno sin salida, momentos que me deslumbran bloqueando cualquier pensamiento racional. La distancia siempre nubla las imágenes pero, al cerrar los ojos, la limpidez de tu rostro y los movimientos de tu cuerpo se instalan en mi retina brillando en mi memoria…


El sonido del mar te trae a mis oídos. El silencio del abismo se restriega sobre mis recuerdos, aquellos que abren mis poros con tu aroma llenándome calmosamente y acelerando mi pulso e invadiendo rincones anhelantes de sensaciones y caricias…

De mi interior se desgranan susurros cálidos queriendo chocar contra tu piel humedeciéndote con mis pensamientos...


Todo es fruto de un sueño que quebranta una realidad que no quiere recoger los mensajes que una vez, se perdieron entre las olas después de quemar la esperanza en las brasas de una hoguera…

Esther Mendoza.

“Los recuerdos musitan en el corazón…”