martes, 22 de julio de 2014

EN ALGÚN LUGAR DEL TIEMPO...



NADA PUEDE ASUSTAR MÁS, QUE RENUNCIAR A UN SUEÑO...

En el borde de mis pensamientos me senté para observarte desde la memoria de un instante… Entonces, me di cuenta de cómo las agujas del reloj no marcaban los segundos, ni las horas; así, los días, los meses y los años, quedaban congelados en un deseo suspendido en un "quizás" que negociara con el calendario y en un "posiblemente", conciliador con el corazón. El amor suspendido en el aire, dio tregua a la impaciencia, bañó de caricias el alma y unió hilos invisibles…

Esther Mendoza.






sábado, 19 de julio de 2014

MIS SUEÑOS VIAJAN EN UNA MALETA...




Me acerqué al bullicio de una estación, compré un billete a cualquier parte y viaje con mi maleta repleta de sueños…

Te confieso que hay momentos en donde desearía correr y alzar el vuelo en un impulso atrevido sin preguntas ni respuestas, tan solo, salir al encuentro de un sueño que late, que vive y anhela tener su tiempo…

Temes que no regrese, más te digo que las huidas no tienen retorno… sin embargo, quisiera tachar de mi lista de "pendientes" asignaturas que no quiero dejar para otra vida, para otro momento mientras veo pasar el tiempo inexorablemente recordándome la brevedad de los instantes y lo efímero de las oportunidades…

Quien ama generosamente entenderá sus silencios y las escasas palabras que salen de su boca; solo quien duda creerá ver tenebrosos titulares en una mente revoltosa...

Los años me han enseñado que nuestra existencia resulta ser un corto paseo con caminos que llevan por senderos ávidos de ser abonados; todos y cada uno de ellos, ansían sueños que afloren en realidades. El tiempo da frutos llamados vivencias y son precisamente esos frutos los que merecen ser llevados a otra vida, si la hubiera...

Las experiencias son las únicas protagonistas de cada historia personal con capítulos subrayados por acontecimientos que llenan los recovecos del alma, al tiempo que, inundan el corazón, en ocasiones con múltiples tiritas, y en otras, tatúan con agradecimientos, a cuantos sumaron y restaron en un "ahora". En cualquier caso, bien merece la pena salir al encuentro de "nuestro milagro", ese, que hable de nuestra fe en él...

Esther Mendoza.


Cierra los ojos y entenderás la brevedad del todo y lo efímero de un deseo...


domingo, 6 de julio de 2014

Aprendí...

MIS ALAS SE DOBLAN, MAS NUNCA SE PARTEN Y AL TIEMPO  DESAFÍAN CON CADA UNA DE SUS TORMENTAS...


Me tocó aprender después de muchas caídas, que al levantarme era más fuerte importándome menos exponer mi vulnerabilidad. Terminé aceptando en mi lista de ensayo y error, las causas que inclinaron mis rodillas…  

Que los amores llegan de forma inesperada, aunque en ocasiones, los busquemos en los pasillos de la esperanza. Y, que de la misma manera que vienen, muchos de ellos se alejan dando paso a la incomprensión por una discrepancia mal entendida, en definitiva, por razones que no siempre son bienvenidas.…

Me toco aprender que existe una clase de amigos que tuvieron un tiempo para secar tus lágrimas, ofrecer su hombro a tu dolor, pero que un buen día sin previo aviso, eligen otra ruta cambiando la etiqueta de incondicional por la de "amigos pasajeros..." Acepté que llegan otros, se sienta a tu lado y llenan parte de aquel vacío.  
   
 Me toco aprender una diferencia que fácilmente lleva a errores, promesa y arrepentimiento pierden valor cuando se es reincidente rompiendo la palabra y que los impulsos restan tantas veces, como oportunidad tengan de repetirse.

Me toco aprender que con cada amanecer llegan posibilidades que muchas veces rechazamos por ser fiel a la zona de confort. Es más fácil quedarse ahí, que perseverar en ser mejor, apostar por los sueños, atraparlos, aliarse con la voluntad, ser más auténticos, más honestos con uno mismo…

Me toco aprender que el orgullo tiene más experiencia que la humildad. Su inteligencia y estrategia, en ocasiones se presenta como la mejor cualidad, entonces, nos pone a prueba obteniendo como resultado un osado empoderamiento. Él, sacará su mejor arma arrojando en frases y acciones, dardos elegantemente aleccionados que te derrumbarán…

Me toco aprender que no sabemos lo suficiente de aquellos cuyos rostros nunca muestran un gesto distinto, una emoción quebradiza que les conviertan en mortales comunes, alumnos de un curso donde la asignatura más repetida es la deslealtad y cuya nota máxima es la fidelidad...

Hoy, me toco aprender que ¡todo cuanto nos pasa!, que todo cuanto conocemos, que aquellos que entran, se quedan o sencillamente salen de nuestras vidas, son imprescindibles para trazar la ruta de nuestro destino…

Pero, lo que mejor he aprendido, es que hay que ser primero náufragos para timonear las tormentas inesperadas. Somos nuestra propia brújula y las decisiones tomadas, delinean el mapa de una vida… 


Esther Mendoza.




jueves, 26 de junio de 2014

"Acompañados por una vieja rockola..."

Acompañados por una vieja rockola, pusimos banda sonora a nuestros besos..


… Siempre que podían, se buscaban en el mismo lugar y a la misma hora. ¡Siempre ese hormigueo  en el estómago!¡Millones! de mariposas corrían tras las agujas del reloj para perderse en él, entre sus brazos…

 
No quería mirar para detrás. Sin preguntas, se entregaba  a una aventura que le ponía alas a su imaginación anquilosada por la monotonía de su vida conyugal. Que corto les resultaba el tiempo…

 
En la tregua de esos día entre realidad y oportunidad, entregaron en fragmentos de momentos ese amor extraño que atravesaba lo rutinario dejando escapar lentamente deseos en trocitos de papel cuyo destino, aguardaba en los bolsillos de la chaqueta de aquel hombre. Él, para ella, resultó un refugio temporal donde calmar los síntomas de la costumbre de una elección. Aquellos pedazos escritos, tenían la misión de acompañar a ese cómplice enamorado de regreso a su hogar; el perfume femenino impregnó sus bordes escoltando una atracción secreta con palabras que dormirían en un lugar frío y solitario. Allí, en su otra morada.
 
De regreso a casa, su delicado y casi silencioso taconeo musitaba en el suelo empedrado la canción que sonaba en una vieja rockola. Como la protagonista de esa melodía, cuidaba una aventura con fecha en el calendario. Sus pensamientos evocaban junto a una pícara sonrisa, numerosos trocitos de papel cuyas aristas rasgadas, flanqueaban los trazos de un frenesí que embargaba su presente, casi todos sus pensamientos. Imaginarle era una locura, de esas que se hacen realidad a la vuelta de una calle con frases inmortalizadas en citas que tanto y tan bien les hacían en las esquinas prohibidas donde se amaban…
 
Hoy, cuando abrió sus ojos,  deseó encontrar su sonrisa cerca, muy cerca de ella…

 
Esther Mendoza.
 
 

lunes, 23 de junio de 2014

¿Y si..., soñamos con los ojos abiertos...?


… Él parecía extrañamente atraído por aquella mujer. Enamorado a destiempo, pero enamorado al fin y al cabo…

... Así, a destiempo, se sentía enamorado de aquella mujer, pero enamorado al fin y al cabo...
 
Y aunque le fascinaría estar despierto a su lado, lo que menos le atraía era el resultado de sus actos, ¡pocos lo entenderían!. Posiblemente, les criticarían.  Algo comprensible ante la ceguera de una historia tan secretamente común y emocionante. Tal vez, dañarían a otros incapaces de verles con sus mismos ojos. Deseosos de vivir aventuras truncada por el repetido y poco afortunado  destiempo, arriesgaron a tachar de sus lista de "pendientes" aquel sentimiento.

Ansiaban correr como adolescentes enamorados. Para él, esconderse en algún callejón o portal a oscuras y dejar morir sus labios en los de ella, esa, era su más ferviente veneración..., para ella, perderse entre sus brazos era su mejor tentación.
Hoy, como adulto, sentía el deseo de poseerla; un instinto que se adueñaba de su voluntad llevándoles con vehemencia al delirio de desear congelar esas horas, ese tiempo, con una codiciada cita en un calendario visible solo para ellos…
Prefería en la intimidad de sus noches soñarla…, ¡imaginarla a su lado de esa manera confesada!; eso sí, pero presos de una pasión que los volvían locos…
Ahora, nadie les mira, nadie opina, a nadie ofenden… ¿Entiendes porque me gusta soñarte? Esos sueños me dan libertad y no temo desnudarme para ti… ¿Y, sabes que es aquello que no me gusta?
Despertarme y ver que tú no estás..., por cuestiones de tiempo…
Esther Mendoza.
  
¿Entiendes ahora, porque me gusta soñarte...?
 

domingo, 22 de junio de 2014

Aquel beso...

Él fue el artífice de la mejor melodía por ella escuchada...



…Existió…. Ese beso sucedió, aunque ella quisiera esconderlo en un rincón de su memoria. Él y solo él, era el artífice de hacerla sentir de aquella manera…, tan distinta.., tan profundamente apasionada…

Ese beso que ella negó y que él decía que existió, fue el mejor guion de sus noches en blanco, sus somnolientas mañanas, su compás de espera entre autobús y autobús, en la monotonía de sus horas, entre los cafés y asuntos pendientes de una rutina…
Ella, por momentos prefería creer que nunca lo dio, y él, la tranquilizaba diciéndole que fue un beso perdido entre las costuras de un deseo, el suyo…

En aquel beso se escondieron millones de secuencias difíciles de plasmar en una gran pantalla. Ningún trovador se acercaría a narrar tal magia y..., la melodía de ese fragmento de tiempo, aún no ha sido compuesta para aquel beso…

Ella sabía que esa partitura de notas cimbreantes, solo la hallaría en la comisura de su boca y en la agitación de su respiración..

Lo que ella daría por gritar que aquel beso, sucedió....

Esther Mendoza.
"Bésame mientras yo, muero lento..."

sábado, 21 de junio de 2014

"En el trapecio de mis deseos..."

"En el trapecio de mis deseos, haré un sitio para ti..."
 
 
... Mis ojos te buscan en un infinito donde las siluetas no se dibujan, las voces no llegan y los pensamientos a galope de un deseo, saltan los obstáculos de un tiempo y espacio…

 
Tiemblo sobre un trapecio sin red cuando el temor me embiste dirigiéndome a la sombra de una duda, la de no encontrarte ahí, en las dimensiones de un enorme océano de silencios… ¡De pronto!, una brisa se estampa contra mi rostro y pienso que es tu aliento dándome ánimos para seguir en este trapecio qué, en ocasiones, amenaza con dejarme caer…

 
Mis sentimientos me llevan a imaginarte cerca, tan cerca que… nuestros labios, invaden ese minúsculo espacio reservado para las almas…

 
Me estremezco tan solo con pensarte…

 
Me abrazaste y al hacerlo, los fragmentos de una vida se unieron para seguir amándote y sin dudar, saltar a un vacío donde me espera el fruto de una creencia; la de mi pasión por ti....

 
Te espero esta noche, entre las esquinas de mi sueño, allí, frenaré el ímpetu de una veneración que baila a ritmo de mi respiración…
 
Surge un deseo; detener un tiempo que está destinado a ser nuestro e ineludiblemente vaticina un reencuentro para el que se ha borrado cualquier otra opción…
 
En el trapecio de mis deseos, la red son tus brazos buscando los míos. La altura de mi amor no teme ya caer. A tu lado, cualquier final es un hermoso The End.
 
Esther Mendoza.