lunes, 20 de mayo de 2024

ENTRE LAS VENTANAS DEL CIELO Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO

 

                                                                        Chris Luka


Oigo de fondo… 

No quiero seguir. Me despierto cada día con el mismo titular, una repetición interminable cual día de la Marmota que me ha elegido como su persona favorita. Me confirma que no hay razón para continuar. Cada jornada se presenta igual, un uno por uno que siempre da uno, multiplicando la sensación de ahogo, desaliento y cansancio físico y mental que obstruyen todas las salidas. 

No importa cuánto me esfuerce por alcanzar esas pequeñas ventanas del cielo, esas que llaman oportunidades. A medida que me acerco a ellas, se van estrechando y me devuelven a las puertas del infierno. Ahí, el día de la Marmota sonríe al ver mi frustración, mi cara de decepción y un cuerpo agotado de lidiar con la misma pesadilla que no me lleva a ese lugar, tiempo y espacio que tanto merezco. 

La sal de mis ojos me ciega; los cierro y, en un lapso de tiempo, viajo a un pasado reciente. Veo una columna de humo que deja un rastro apenas visible. Huele a quemado. Las emociones se han alojado en mi garganta, estrangulando cualquier palabra que corre hacia un exilio mejor. De un manotazo limpio mis lágrimas. Ya no hay brillo ni luz, ni ilusión. Un esplendor que pidió asilo en la historia de otra persona. 

Ahora es solo un recuerdo de vino y viejas glorias, una historia con subtítulos que nunca supo elegir un caballo ganador. Y, aunque no estoy muy lúcida, alguien se atreve a tomar mi mano y a decirme que entiende mi agotamiento y bloqueo. Es un osado. Me dice que dentro de mí hay aún una fuerza invisible que pide salir a gritos y yo no la conozco. ¡Será iluso! Todas ellas se fueron como una fuga de talento a otro cuerpo, a otra experiencia con mayor recompensa. 

Y continúa diciendo: "Imagina por un momento que cada día no es una simple repetición, sino una página en blanco. Puede parecer una tarea titánica, pero es posible reescribir tu historia, redefinir tu camino. Si, la marmota puede estar allí, mirándote con sus ojos pequeños y brillantes, pero tú no eres una figura estática en este cuadro. Eres el autor de tu propio destino". Esas palabras se mezclan con el ocaso de la columna de humo que pronto expirará como mi aliento. 

El iluso sigue argumentando una hilera de razones para seguir aquí. Me recuerda esos pequeños actos de valentía que son tan cotidianos que he dejado de darle importancia. Levantarse cada día, enfrentar la monotonía con una curva apenas perceptible llamada sonrisa. Esos, según él, son los pequeños desafíos que hacen un fuego más grande. 

Hay momentos en la vida en los que siento que he llegado al final del camino, que no hay más puertas que abrir. Pero las puertas están allí, a veces escondidas en los lugares más insospechados. 

Como dice Marian Rojas Estapé en su libro “Cómo hacer que te pasen cosas buenas”: [en la vida hay instantes muy duros donde lo importante es sobrevivir y encontrar algún apoyo donde sostenerse].

Quizás en una conversación con un amigo, en un libro olvidado en mi estante, en un paseo por un parque que nunca antes había visitado. Las oportunidades no siempre se presentan como grandes epifanías; a menudo son sutiles, esperando a ser descubiertas. 

La Marmota no deja de ser un reflejo de mí, de mi apatía y olvido de quién soy, de permitir a los demás colocarme las medallas que yo misma gané. Por tanto, solo YO tengo la potestad de colocarlas y lucirlas. 

El día de la Marmota es simplemente un reto más. Acepto su presencia y me enfrenté en duelo para superarla. Un acto de valentía por mi parte que desafiará su propia oscuridad. 

 ©Esther Mendoza. Mayo 2024

miércoles, 26 de mayo de 2021

 


EL MURO INVISIBLE DE LA DESCONFIANZA…

Hay que tener buenas raíces para que un muro así, no se construya. Al decepcionar a una persona, también nos fallamos a nosotr@s mism@s.

La deslealtad es una bala que cumplirá su función en el momento en que portes el arma; tu carácter y deseos más recónditos por aquello que divide…

Por lo tanto…

La confianza es una recta entre el corazón y la razón, una delicada línea cuya estructura es la fe vestida de un sutil hilo rojo que resuma seguridad…

La confianza bucea en un lago llamado tranquilidad. En definitiva, no es otra cosa que la certeza y la credulidad de que nada puede desmoronar lo confiado a esa persona…

Y aunque ell@s no somos nosotros, un día la fe ciega que nunca asomo de la mano del recelo, entra de puntillas en tu realidad y sin previo aviso ¡te hace añicos!…

En ocasiones, hay puñales ocultos en las lágrimas del arrepentimiento… Solo te pueden traicionar una vez… ¡solo una vez!… las demás circunstancias, estarán abanderadas por la duda y se vestirán de deslealtad siendo el remordimiento su mejor complemento…

¿Cómo se mide la gravedad de una deslealtad?

fácil, el solo hecho de pensarlo, ya lo es…

El encanto de la palabra fácil es un arma asequible en boca de muchos… lo podemos ver cada día en nombre del amor, la amistad y cuantas etiquetas unen a esas personas. Todas portan un manual donde la honradez es la excepción y la traición es la norma…

Hay que leer la letra pequeña de la confianza…

La confianza es una elección, un valor añadido a los sentimientos. Hoy pocos se visten de ella. En verdad decides tu; es un acto de voluntad, de respeto y de amor. Pero, por momentos el ego es tan fuerte que obvia los daños colaterales de una acción apostando por aquellos escenarios donde puede lucirse, aunque en ese acto aniquile de un solo golpe a la persona que depositó la confianza en su persona…

Y es que a veces, hasta las cicatrices bien curadas, vuelven a doler… 

Entenderán cuando les duela el alma como a ti…

Estas personas dejan a su verdadero yo en la estantería de la decepción 

 Esther Mendoza @copyright mayo 2021



miércoles, 12 de mayo de 2021





LOS AÑOS ENSEÑAN... LO QUE LOS DÍAS NO SUPIERON... 

Aquel que deja para después un café, una llamada, un sueño o un amor, no conoce los misterios de este depredador llamado tiempo...


La vida es caprichosa con sus tiempos, pero a todos nos da los mismos segundos. Sin embargo, ella se encargará de que cada uno de los mortales hagan verdaderos malabarismos con ellos y su particular significado. 

Me acuerdo como cada noche, de niña, mi padre a la misma hora daba cuerda a su reloj despertador y al de pulsera, un ritual que concluía con una frase a modo de mantra que decía así: “el tiempo es oro hija, el tiempo es oro...” algunos años después, entendí su valor… 

Lo que ayer fue, hoy no es… 

Así es y será… lo que apenas hace unos segundos pensaste, sentiste o compartiste, ya es pasado…

Y, es que el tiempo se esfuma como una pesada nube de verano o como el pitido de una tetera que anuncia el principio y final de un placer temporal…
 
El tiempo y yo, acordamos que, en su brevedad, me daría alas para volar; a veces con la imaginación y otras, con actos locos y apresurados que arranca de mi pecho un grito de guerra y felicidad al sentir que aun, sigo aquí… 

Hay que romper la burda creencia de que disponemos de todo el tiempo del mundo, porque no es cierto… el tiempo es lo único que no se rentabiliza… Y un día, también para ti se bajará el telón.

¡Asegúrate!... que te pilla terminando la función y no, en un patio de butacas viendo la vida pasar a través de las historias de otros personajes… ¡Vívela! tu historia, la emoción que le pongas dirá mucho de ti. 
Algunos mortales siguen mirando sus vidas como meros espectadores de las circunstancias que les rodea. En su taquilla clandestina y particular, yacen sus sueños y oportunidades. Si no reaccionas, alguien colgará por ti un letrero póstumo que dirá: La vida está llena de conformistas e imitadores…aquí se va uno de ellos… 

Sí esto te suena… sujeta entre tus desnudas manos una copa con el mejor vino que te puedas permitir, apaga los ruidos de fuera y tómate tu tiempo para escribir en las páginas de un cuaderno en blanco  cuantas cosas te han sucedido en los 86.400 segundos que tienes cada día… 

Te sorprenderá reconocer que, al tiempo, no le vas a ganas, pero tampoco le pierdes si haces un buen uso de él… 

Este viaje requiere de un peaje ¡ponle tú el precio! y repón en tu botiquín emocional algunas tiritas para la frustración; que también, pasará… Toma vitaminas de optimismo y resiliencia porque, aunque la vida es corta, el camino en ocasiones se hace largo… 

Habla menos y actúa más…. Sí este viaje es efímero, emborráchate de él y saca de tu vida lo que te impide disfrutarlo… 

Sí sigues los latidos de tu corazón, es probable que alguien sufra, ocúpate en no ser tu quien necesite un desfibrilador y pierda el billete de tu propia aventura… 

Esther Mendoza escritora @copyright 2021





domingo, 8 de marzo de 2020

Una frase rescatada de Internet para el alma...

Yo, soy ellas…


Hoy, y cada día, pienso en ellas.

Las mujeres de mi clan se levantaban cada día recordando el papel importante que tenían en la familia. Nunca salieron a la calle a manifestarse, más bien, trataron de cambiar la mente de esos hombres a base de amor, diálogo y presencia. Con ello no quiero decir que fuera idílico y fácil, ELLAS, también lloraron, se sintieron solas, frustradas y cuestionaron sí el matrimonio, ese jefe machista, esos amigos impuestos o elegidos, fueron su mejor opción.
Sin embargo, utilizaron su inteligencia emocional para educar a esas personas cuyos comportamientos estaban basados en creencias por la cultura y la escasa oportunidad de cambio. Para esas generaciones era impensable la información y libertad que hoy tenemos. Que mal uso hacemos de ella …
Así que ¡va por ellas! qué, con una taza de café en mano y un cigarro, urdían matinalmente un plan para negociar esa desigualdad desde casa, luego, en los círculos sociales cercanos; llámese familia, trabajo, amigos, vecinos, donde esas diferencias que hoy salimos a abanderar en las calles, ellas al compás de una oportunidad de diálogo, decían a esos hombres qué a pesar de amarles, respetarles, admirarles o desagradarles, tenían y debían cambiar la interpretación de sus roles en la pareja, como padres, hermanos, amigos, amantes, esposos, jefes, compañeros de trabajo, etcétera…
Al menos, esto forma parte de la historia de las mujeres de mi vida…
Tenemos dos maneras de desnudarnos ante los demás y ante nosotras mismas…
Para hacerlo ante los demás es importante conocerse. Debilidades y fortalezas forman parte de nuestra esencia como persona. Aquí, no entra el género femenino ni masculino.
Llevo años escuchando que el día internacional de la mujer se celebra el 8 de marzo, sin embargo, no recuerdo ningún día internacional del hombre…
¿Y si creamos el día internacional de las personas que cambian el mundo? Que dan valor a lo que son en la suma de su intelecto y capacidades que abrazan las diferencia como una multiplicación de un todo...
…Sí, tal vez, para muchos sea una quimera…

Ciertas manifestaciones se han envuelto en un gran halo de feminismo mal entendido, de reivindicaciones que no siempre van en la línea del significado de lo que se reivindica.
Para algunas mentes pareciera una ocasión perfecta para exponer una mezcla de injusticia que desdibuja el verdadero significado de dicho acontecimiento.

Cuando me desnudo para mi…
<< Me arrugo la nariz cuando algo de mi aspecto físico o emocional no me agrada. Después, sonrío y respiro profundamente aceptando que los cambios, los años, la vida con su maravilloso programa llamado experiencia, te coloca en el lugar elegido. Sí, elegido…porque al final, con cada elección/decisión o emoción, somos las únicas responsables del puesto y la forma en la que hoy estamos…

Existe inexorablemente una cor responsabilidad en lo que quiero y recibo…

<< Me empecé a sentir más hermosa y valiosa cuando hablaba con pasión sobre las cosas que realmente me importaban. Lo natural que me resulta arrancar sonrisas a los demás al margen de mi estado anímico, supongo que la empatía y paciencia algo tienen que ver por el simple hecho de que ya, solo me rodeo de personas que multiplican mis segundos.
Todas tenemos un punto de locura que nos diferencia de los hombres. Y me encanta en ocasiones sentirme vulnerable, despojada de la coraza “vengo de vuelta de todo”. Por momentos soy la niña que insiste en continuar en el alma y las maneras de la Esther madura, esa que ya se reconcilió con el pasado, respira a tope el presente y deja que el factor sorpresa le presente el futuro.
A veces, pongo al sol mis heridas de guerra que luzco con orgullo;batallas libradas en la que tanto me desgasté creyendo que bastaba con ser buena y sincera para que te amasen o aceptasen, siempre al servicio de los demás. Un lema muy frustrante cuando tú eres la última elección…
Mi memoria se volvió más selectiva, sé el valor que tiene el tiempo, ahora, lo uso más inteligentemente.>>

Yo aspiro a que algún día algunas mujeres no ansíen tener más poder sobre los hombres, ni sobre nadie, más bien, que tengan el suficiente sobre ella mismas.

He de añadir que las pocas veces que me he sentido poco valorada en mis funciones profesionales y sociales, ha venido de la mano de una mujer…, en fin, no digo con esto que existan, que lo sé, situaciones poco afortunadas donde el simple hecho de ser mujer, nos traslade algunas décadas atrás frente a mentes obtusas masculinas…
Ojalá reivindicásemos el derecho a ser mejores personas, comunicarnos más y mejor, a contribuir a un nuevo modelo de concordancia entre lo que somos y queremos ser…
Pienso que, en cada manifestación, se recuerdan las diferencias y limitaciones que todos portamos. Una ecuación difícil de resolver salvo que todas las partes abracen el diálogo y las diferencias.

Mi particular 8 de marzo lo expongo cada día en cada una de mis acciones y palabras…
Trabajemos por la paz y el compromiso entre nosotr@s

“Ignoramos nuestra propia estatura hasta que nos ponemos en pie” 
Emily Dickinson


lunes, 10 de septiembre de 2018

Reflexiones de una cumpleañera...







Estos días me preguntaba cuántas cosas dejamos de hacer a lo largo de un año creyendo que, un día de esos 365 lo haremos…

La verdad, es que a muchos nos ocurre que pasamos a otro año y aquello que tenía una propuesta queda absolutamente anulado por otro orden de preferencias…
Y así es la vida, y así, son los años, vamos dando preferencia a diminutas cosas pragmáticas que sustituyen otras que pesan más pero por su tamaño, consideramos que pueden esperar un turno que no llega...

En estos 365 días pasados y algunos más, abanderé esta actitud y cuando llegó el ultimo día me di cuenta que mi orden de prioridades estaba obsoleto…

Ahora, todos los días estreno día y hago y anoto aquellas cosas que son importantes para mí, no para el resto, aunque puede que algunas de ellas coincidan o bien, me apasione y disfrute negociando… Porque les aseguro que la vida es una constante negociación...

Negociamos con la mente, con el corazón, con las necesidades, con los afectos, con los momentos, con las palabras, y un sinfín interminable de absurdas excusas que nos sirven para posponer las que realmente importan. Sin embargo, poco negociamos con aquello que nos mueve por dentro…
Me he marcado 365 cosas para este año, trescientas sesenta y cinco cosas que suponen un reto para mí, porque ya, no me sobra el tiempo y el que tengo, me lo bebo a  borbotones permitiendo que se desrame el que me sobra, que no me sobra, que son las prisas por disfrutarlo de la única marera que se debe disfrutar la vida, CON PASION…

Me siento plena, serena, segura, muy madura, y agradeciendo las hermosas cosas que el Universo me devuelve después de muchos años de negociación, así que, reconciliense con la vida porque es ella la única que servirá de intermediario entre los deseos y las oportunidades…

Sí, quiero seguir pidiendo cosas, porque las que pido, dependen en gran medida de mi persona. Quiero seguir respirando donde el aire me gusta, seguir mirando aquello o aquellas personas que me conmueven o me enseñan a ser mejor, pasear cogida de la mamo de ese alguien cálido que no me interpreta, solo me siente y le siento.., recibir el achuchón y el beso interminable que me da mi hija, el torbellino que se forma cuando llego a casa y mis mascotas festejan esa llegada, las letras de una carta que me recuerda cada semana que lo especial se imprime en un papel para recordar mientras se plasman las palabras, el amor que las mueve…

Deben ser los años, pero cada día me pesa menos lo que antes me quitaba el sueño, las banalidades, las frases vacías, la fina estampa, la falsa alegría, el te quiero a destiempo, la amistad postiza subyugada por una intención…

Realmente, lo único que porto, son aquellas cosas y sentimientos que me atrapan el alma, arrancan sonrisas y erizan la piel… Por eso, agradezco a la vida que me haya regalado en una pequeña caja experiencias tangibles, solo aquello que me hace aflorar lágrimas de felicidad, sonrisas rescatadas de un viejo cajón de desengaños, y la locura que no se debe perder con los años…

Esther Mendoza 







sábado, 8 de septiembre de 2018

Ella se buscaba... y lo encontró a él...




Como un poema de Pablo Neruda se presentó… sutil cual lluvia fina que cala y se aloja sin pedir permiso...

No era esperado, ni tan siquiera pedido, pero acaso entre aquellos renglones ella deseó siempre un loco anhelo por no irse de este plano sin rozar cada rincón de un amor así…
La tinta con la que escribió esas páginas, era ahora borrada por una dulce casualidad que cambiaba el rumbo de su destino…
No era fácil, nunca lo fue. Siempre creyó que eso del amor era para algunos bendecidos, sí, bendecidos por una varita mágica que caía del cielo para tocar el corazón de unos pocos afortunados que conseguían demostrar que sus teorías sobre este desatino, eran válidas…

Ella se buscaba y lo encontró a él…

Son de esos hallazgos inesperados que erizan la piel y cortan la respiración cuando se cruzan las miradas. Entonces, una irreconocible corriente eléctrica recorre tu cuerpo quedando atrapada en la garganta la coherencia de una frase…

Fue en la arena. El suelo movedizo la tambaleo al divisarle entre un grupo no muy grande de personas, entonces, supo que era él... tan diferente al resto...
Aquello se convirtió en un Coliseo romano donde emociones y corazas luchaban por un premio. Un galardón que vitoreaban desde las gradas de su propia historia. El dolor miró para los lados buscado en aquel suelo movedizo la mirada anónima y cómplice que la rescatase de aquella atracción que la impulsaba a saber de él... 

Lo observó por largo tiempo. Pareciera que en medio del mundo solo estaban ellos dos. Cada uno a un extremo de aquel enorme espacio…y a la vez, tan cerca…
Sin atreverse a hablar, paralizados al tratar de entender la familiaridad de un déjá vu  se limitaron a esperar el siguiente movimiento del universo.

Él le robó sonrisas que ni tan siquiera sabía que tenía, despertó la pasión dormida entre el tejido de su ropa y su propia piel…, desató una locura que la llevaba a aniquilar sus propias corazas y a danzar con la niña que tenía dentro quitándose los miedos para vestirse de una recién estrenada y osada sensualidad y pasión que creía reducida a cartas amarillentas de amores que quedaron atrás…

Se acercó y le regalo su mejor sonrisa y con ella, unos brazos que la sujetaban al bailar como el más firme de los gladiadores…Entonces, la distancia más corta entre los dos… fueron sus propios labios…

Al fondo se oía la melodía de viejos boleros que invitaron a sus almas a fundirse en una danza de reconocimiento que festejaban el final de un largo viaje. Se trataba de esas travesías que desgastan el espíritu y dejan huellas imborrables…  

Aprendieron a amarse sin relojes que marcasen los tiempos, llenaron los vacíos que le llevaron a encontrarse, hicieron de la locura, su oración cada día, pues en ella, se encontraba la verdadera esencia de lo que cada uno de ellos eran…

Persiguieron la luna con la única intención de entregársela mutuamente… y, en el camino, descubrieron lo que eran…

.. Y supieron que ese amor era inmarchitable porque vivir, era lo único urgente que tenían que hacer mientras se entregaban en las esquinas de una larga espera…

Copyright Esther Mendoza



domingo, 8 de abril de 2018

...Quizás, haya algo de verdad en todo esto.



La quietud... no es buena compañera en estos tiempos, hay que expulsarse de una patria inventada...



... Quizás haya algo de verdad en todo esto. En el fondo de nuestro ser, todos tenemos una patria inventada que espera ser rescatada de la ensordecedora quietud…
No existe un ser humano sobre la faz de la tierra qué en algún momento de su vida no sintiera que sobraba, que no encajaba en su escenario de vida. Sin embargo, la versión mejorada de la incertidumbre, no es muy halagüeña; esta recobra posiciones a pasos agigantados penetrando como un virus en nuestra psique dejando una estela de desconcierto en nuestro mundo emocional, un espacio donde espera sentirse el rey del lugar…
A veces, nos preguntamos cómo llega ese virus, es de fácil respuesta; siempre hubo o habrá alguien que te haga creer qué, ese algo, ese deseo, ese sueño… no es adecuado … Y, en algunas otras ocasiones, el ser humano solito se encarga de inyectarse esa bacteria tan poderosa sin ayuda de nadie, excepto, la de sus propias creencias.
Todos los elementos que componen la incertidumbre influyen exitosamente en la manera de mostrarse no solo al mundo, sino también, en la clandestinidad de cada historia personal tomando posesión sin un ápice de misericordia…, la incertidumbre no cumple la función de reparar precisamente..., más bien todo lo contrario...
¿Quién no conoce los famosos ataques de pánico al cambio? Y… ¿la vulnerabilidad que recurre a los fármacos de las falsas impresiones para no salir de la UCI de las excusas?...
Todos estos vestigios de un destierro de pensamientos impostores, forman parte de nuestra obsoleta versión de lo que creemos ser.
Aun sin tener motivos, hombres y mujeres adoptan la postura “auto defensiva” bloqueando cualquier actitud de cambio y aceptando un billete para huir a un desolado reducto donde solo existen más preguntas con cero respuestas.... hablamos del país de las falsas creencias…
 El premio de consolación, es una generosa dosis de repartición de culpas. ¿Quién dijo que era fácil reconocer aquello de lo que carecemos y sobre todo, la resistencia de apostar por el cambio?...
¿Se puede erradicar?... ¡sí! rotundamente. Las sombras, las dudas, todo lo que frena se puede cambiar, tan solo hay que volver a reconectar con aquello que fuiste, que eres… reconquistar la capacidad de decisión y libertad, sin sentimientos autodestructivos que aborten tu oportunidad de cambio...
Pon en tela de juicio todo aquello que genera dudas… venga, de quien venga…Como he dicho en muchos de mis escritos, hay que lanzarse al vacío con la esperanza de volar. Tal vez, si sabes utilizar bien tus recursos, tus alas no te fallen…

@copyright Esther Mendoza. Abril 2018
www.esthermendozacoach.com

domingo, 10 de septiembre de 2017

Un cumpleaños más...




Todos alguna vez hemos hecho pellas en el colegio, eso me sucedió en el 2016, las hice en mi blog saltándome un día tal como hoy.
El espacio y el tiempo en ocasiones confabulan para llevarnos a una renovación interior. Y, aunque me ha costado entenderlo, sigo opinando que la edad depende del ánimo con que la mires, puede ser un molesto número en el calendario, o bien, un premio al recorrido de vida que has hecho. Curiosamente, sigo sintiéndome afortunada de estar aquí sorteando con éxito todos los exámenes que me ha tocado con buena nota.
Mirar para detrás y recordar, debe ser con la única intención de volver ilesos de ese viaje; no en vano, tendemos a expresar en algún momento que, “cualquier tiempo pasado fue mejor”.  Podría asegurar sin miedo a equivocarme que no es cierto, seguro que, en ese momento, también creímos lo mismo de otro “tiempo pasado”
No es justo para nosotros invalidar lo que hoy somos por ponerle una emoción subjetiva a un tiempo de gloria que ya no está ni estará…
Mi mirada al pasado, hace ya algunos años que solo lo hago para agradecer. Sin aquellos tropezones del tamaño de un rascacielos, hoy difícilmente seria como soy.
Cada cumpleaños me regalo un Oscar de incalculable valor. Es el premio a la fuerza, al empuje que le imprimo a todo aquello en cuanto creo y, sobre todo, soy…
Después de duras negociaciones con el espejo y el calendario, llegue a la conclusión que había que hacerle un sabotaje a viejas creencias adoctrinada como ciertas. En este momento de mi vida, me quedo con las cosas pequeñas, sencillas, de esas que casi nadie repara en ellas.
Mi primer pensamiento al despertar siempre es agradecer, mirar lo que me rodea y valorarlo en un estado presente. Mí adorada rutina mañanera de una breve visita, a mi mustio jardín por el calor, y comprobar como éste se impone a las altas temperatura y a  pesar de ello, empieza a brotar pequeñas hojas verdes que recuerda la fuerza de la propia naturaleza. También me corta la respiración el rojizo atardecer, el ocaso de un día que yo tuve la fortuna de disfrutar, una página en blanco para escribir, una historia para compartir, una llamada…, una sonrisa… un saber que alguien quizás te piensa y agradece tu presencia de cualquiera de las maneras.
Puedo ser perfectamente un junco que se dobla mas no se parte, un alma dócil que solo quiere observar y aprender y, a la vez, un espíritu rebelde que se rebela a ser igual, conformista doblegada a la resignación.
Mi paso por esta vida no es para pasar de puntillas, tampoco busca la aprobación para más tarde colocarme las medallas que otros me dan, mi paso por esta vida, es tan simple como para vivirla como quiero y siento al margen de que otros lo entiendan… una perfecta imperfección sinfónica que eriza la piel, con la misma facilidad que enerva los ánimos.
Pocas cosas ya me valen, las que están en el departamento del “ya veremos”, quizás ya nunca tengan esa oportunidad, las preocupaciones se han convertido en semáforos de color verde, pues la solución no está en la desesperación sino en de qué o quien depende…

Y, no…, no me he olvidado del amor…, este está presente en mi vida de muchas maneras, de forma imperceptible se cuela entre las rendijas de una coraza que en ocasiones afloja derrumbada por una inocente sonrisa, la lealtad de tus mascotas, la gratitud de vuelta, y el amor incondicional a veces en tela de juicios de los que dicen conocerte…

Quiero seguir expresando las cosas como las siento, agradecer y continuar mi camino cuando lo que veo no me gusta, apartar de mi historia falsos egos que se llaman amigos, mentores y expertos en halagos melosos que degradan más que apreciar…,
Pues sí, con mucho gusto pago las facturas que me tocan por ser así…
Mi pacto con la vida va más allá de “lo supuesto” ya subrayo en negrita y cursiva aquello que me emociona, cada vez, menos cosas ruidosas y más detalles que resultan imperceptibles a la vista por las prisas del mundanal ruido. Curiosamente, éstas me hacen vibrar y eleva mi ser en una danza de mariposas que inesperadamente llegan...

Lo mejor de cumplir años, es poder contarlos… 
Esther Mendoza.





domingo, 10 de julio de 2016

AUNQUE NO ESTÉS, ESTÁS...

Existe la memoria del corazón, ésta, va más allá a la de la propia piel...

Aunque no estés, estás…

Como las gotas del roció que deja la mañana…
Con las primeras luces del alba mis párpados se despiertan y te buscan con la mirada…Entonces, fijo mis pupilas en ese hueco en la cama que aún guarda tu forma; cierro los ojos y me acurruco en una evocación queriendo acomodarme en tu piel…

Aunque  no estés, estás….
No importa lo que digan las hojas del calendario cuando una fecha se repite cada año y ya no hay velas que soplar, un abrazo, un te amo, porque los trescientos sesenta y cuatro días restante de todos los pasados y venideros, yo, te seguiré queriendo…

Aunque no estés, estás…
Porque la memoria tiene alas y vuela a los pasajes de una historia, a los instantes de algo compartido que conformó los afectos, el cariño, las risas, en definitiva, una vida, la tuya y la mía…

Y, es que aunque no estés, estás…,
Tú sabes cómo sentimos, vivimos y crecimos en un sentimiento compartido en una estación de emociones con bocetos cuyas líneas se encontraron tomando formas para luego, más tarde, los errores desdibujarlos; fue entonces, cuando dos vagones dividieron nuestros destinos…
Te seguiré sintiendo como una parte imprescindible que llena mis pulmones, el oxígeno que pasa por mis venas para llegar a ese latido que me permite respirar…
Me acompañarás en mis paseos en silencio, en la mirada perdida que lleva a un pensamiento, en las decisiones a destiempo, en los sueños que se ahogarán en mi garganta al tratar de pronunciar tu nombre…

Aunque no estés, estás…
Porque un hilo rojo e invisible nos une.Es interminable como el camino que tendrás que recorrer sin mí, resistente a las tormentas que sortearás con éxito, irrompible entre las dudas y los ataques mal intencionado que irán cayendo como hojas caducas…

En honor a lo que fuimos el uno para el otro, no necesitamos contarlo al mundo, hay retazos de recuerdos que se acomodarán en un lugar de nuestra memoria y aunque todo llegue a destiempo, no dudes que tiene mucho sentido para ti…, para mi… porque nadie puede entender lo que fuimos el uno para el otro…

Aunque no estés, estás…


Esther Mendoza


jueves, 19 de mayo de 2016

Reescribiré sobre tu piel...




Reescribiré sobre tu piel nuestra historia cada amanecer...


Si me buscas, escribiré sobre tu cuerpo la lista de mis pasiones... rozaré tu piel cada amanecer, conquistaré tus labios sedientos de pasión que, una vez, descubriste a mi lado

En la clandestinidad, los códigos de barra de una frágil aventura, borrarán las sombras de una desventura para ser parte y gloria de una hermosa historia de amor…

Si te quedas conmigo, la seda de mis manos rozarán las tuyas provocando un encuentro en los rincones de una ciudad que duerme ajeno a lo nuestro…

Sí te acercas, la pasión llevará tu nombre cada vez que te cueles entre las fisuras de mi corazón…


E.M.



miércoles, 3 de febrero de 2016

LA VIDA, UN CUADERNO DE BITÁCORA...


Enciéndeme la luz para no ver mi propia oscuridad le dijo a la luna…

Nuestra vida podría llevar la condición de “cuaderno de bitácora”, en él, anotamos las rutas inesperadas que asaltan nuestro mapa particular sin tener en cuenta cuan nos puede importar los cambios innegociables... Esas mismas rutas, a veces, nos hacen mirar al cielo implorando aquellas cosas que nos acunen el alma como la calma de un mar, la esperanza del encuentro con un horizonte que acerque orillas, todo esto junto al deseo de una navegación placentera digna, eso sí,  de ser plasmada entre los renglones de una historia. Tal vez, con una odisea repentina, es difícil escaparse a esta posibilidad, las sacudidas intermitentes  terminan siendo familiares en nuestro rol humano. Es probable que nuestra historia termine convertida en el armario donde guardamos las vicisitudes de nuestras vivencias…

Hace ya un tiempo que contemplo los espacios en blanco alojados en mi mente, estos  martillean con pensamientos fosforescentes tratando de llamar mi interés sin éxito. Ellos imprimen cierta dosis de nostalgia aderezada con una extrema rebeldía, propia de una vida que se empeñan en mover los trazos de un mapa que el libre albedrio otorga sin recelo. Sin embargo, quisiera almacenar en esos espacios todo aquello que dicen que enseña, dar cobijo, como ocupas sedientos de afectos que quedan atrapados en otra piel, a las rememoraciones que alivian mi espíritu y endulzan con olvidadas sensaciones la creencia de aquello que dice;  lo mejor, aún queda por llegar…

Cuando era niña, el cielo era el lienzo en blanco donde dibujaba las escenas de una vida. Cada momento reservado a la experiencia futura, llevaba consigo aromas a jazmín que me traían las olas de una experiencia y dejaba de manifiesto la ilusión y el deseo de lanzarme al vacío extendiendo las alas de la imaginación con el ímpetu que te dan los primeros año sin abandonar la creencia, aunque solo sea  por una fracción de segundos, que nada es estático y por oscuros pasillos que recorramos, la luz nos atrapa si creemos poseerla…

Hoy, en ocasiones, cuando abro los ojos mis manos instintivamente me llevan a levantar unas sábanas para esconderme bajo ellas; existen nubarrones que asechan la vulnerabilidad de un instante, dictadores emocionales que asaltan tu tranquilidad con la falsa convicción de ser dueños y testigo de tu derrumbe. Pero siempre, tu esencia vence con la guerrera que impone la bandera de “aun no me has ganado”

…Y, he aprendido además, que para andar por los caminos de una vida, es imprescindible llevar un equipaje ligero a prueba de golpes que te hagan doblar las rodillas, con complementos que desarrollen la habilidad de secar de un manotazo lágrimas de impotencia cuando eres invisible a los que dictan leyes, imponen criterios, abanderan causas injustificadas, es decir, cuando la palabra “derechos” se sustituye por un “usted solo es un número, una letra y un ser anónimo a los ojos del poder…” 

En definitiva, mí aprobado como mortal depende de dos cosas, una: si aceptas ciertas normas, mueres… y la otra, aunque vive en el exilio lejos de las contemplaciones por ser la estrella, si te rebelas, ganas tu propia batalla.

Así que, mi querida Juana de Arcos, tú que habitas en todas las mujeres… ya sabes, aunque te quieran quemar en la hoguera, recuerda que, renunciar y claudicar, aniquila cualquier oportunidad de visibilidad y recompensa…

La acrobacia de la vida, no siempre se domina a la primera, ni a la segunda, pero con la práctica, lo logras…


Esther Mendoza.

martes, 27 de octubre de 2015

EL COLOR DE LA TRISTEZA.



Una mariposa se cuela por la ventana, ella hace que se dibuje la única sonrisa del día…


Me pregunto, ¿qué color tiene la tristeza? Se diría que la aflicción  no tiene color, en todo caso, sí una emoción que tiñe de oscuro los pasajes cotidianos, hace más pequeña la sonrisa, y, entre otras cosas, resta brillo a la mirada cuando se pierde en un rincón de la memoria queriendo rescatar imágenes que abracen con la propia evocación aquello perdido. Una ausencia sin retorno, la imposibilidad de acceder a una moviola para repetir más veces cuanto queremos, agradecemos y amamos, todo eso termina generando el pensamiento best seller de cualquier mortal; el extraños y desgarrador sentimiento de que “nunca fue suficiente”…

Ya no quedan mujeres sabias en mi familia, todas han partido. La última gran mujer, se elevó con la satisfacción de por fin haber sido escuchada sus súplicas a un Dios que ella creía sordo y despistado con sus deseos. Le solía decir, que por alguna razón que ella no llegaba a comprender, era importante su presencia, sus palabras, sus afectos y sus besos.

No todos la valoraron, la cuidaron y mimaron como se merecía. Decidieron por ella mirando para los rincones de la indiferencia depositando allí, lo que su mirada gritaba y pedía…Y, como algo olvidado, la dejaron en un desván de silencios…

Casi cincuenta años de viudedad y la pérdida temprana de su hija, la envolvieron en un luto aplastante que jamás la abandonó llevándola a vivir de puntillas los anónimos capítulos subrayados de su propia historia. Renunció a sentir otra piel como mujer, a reir a carcajadas los tropiezos que rompen lo inesperado, a mojarse bajo la tempestad de un nuevo amor, a disfrutar la vida como cualquier otro ser humano. En definitiva, nunca su lealtad fue premiada a la altura de su entrega para con los suyos.

Eran cinco hermanas y un hermano. Ella, era la mayor, la primera en nacer y la ultima en abandonar un navío que jamás pidió navegar. Hacía mucho que deseaba pasar el testigo de dirigir una ruta donde la desidia, la pena y la frustración, se convirtieron en fieles compañeros.

Cuando la visitaba, se iluminaba su rostro, y sus hermosos ojos verdes brillaban de una forma especial, enseguida, sus ancianas manos, hermosas aun, cuidadas y delicadas, apresaban las mías con pequeños actos de renuncia para sacer del bolsillo de su rebeca negra, un pañuelo de tela blanco y secarse la lagrima que bajaba por su rostro, ¡en absoluto era la amargura! solo eran aquellas que los años se colocan en el lagrimal para embellecer la mirada.

A sus ochenta y siete años, poseía una mente prodigiosa. Ninguna laguna en su memoria se apoderó de ella. Era el árbol genealógico que puso nombre a aquellos desconocidos para las generaciones posteriores, matizó con humor los anacrónicos pasajes de una vida simple y humilde marcada por la pobreza y el miedo, sacó su carácter a pasear tantas veces quiso y con él, la fuerza de una generación olvidada…

Me guardo para mí millones de risas, confidencias, pensamientos y atrevimientos compartidos a su lado. Desde algún lugar de cielo, me seguirá aconsejando lo que desde niña me decía. “conviértete en aquello que deseas ser”, ahora, ella sabe que soy aquello que de pequeña le decía bajito que algún día seria…

Un sentimiento de orfandad se ha pegado a mi piel, es melancólico y conocido. Ajena a los ruidos de la vida que oigo fuera, me molestan como usurpadores de mi anhelo de estar en el único refugio en que hoy me siento segura, en el recuerdo.

Una mariposa se cuela por la ventana, ella hace que se dibuje la única sonrisa del día…

El desamparo que nos produce la perdida de alguien a quien amamos, nos viene a recordar el destino que todos tenemos.  No es la muerte la que nos acecha, más bien, nosotros a ella, pues desde que nacemos, no dejamos de pensar o hablar sobre su visita en el ocaso de nuestra vida…

Mi querida tía madre, la ausencia de muchas palabras no escritas en este texto, te las susurré al oído…

Te quiero…






jueves, 10 de septiembre de 2015

REFLEXIONES DE UNA CUMPLEAÑERA II

Los años suman, las oportunidades escasean, lo imprescindible termina siendo “ya veremos”,  las preocupaciones adquieren otras connotaciones, todo lo que no sea salud, trabajo y amistad, puede esperar en la bandeja de salida de “en otro momento te reviso”


Un cumpleaños siempre es motivo de felicidad, de celebración y, de paso, un involuntario repaso por trescientos sesenta y cinco días del año que atrás quedan con vericuetos que llenan los márgenes de una vida.

Aunque la edad sea en ocasiones un molesto número en el calendario, soy consciente visto los últimos acontecimientos, de lo afortunada que hoy soy. 

Alguna vez he expresado que no me gusta hacer balance de mi vida; generalmente mirar para detrás no suma, sin embargo, otra cosa bien distinta es recordar los tropiezos donde he aprendido y cuya nota de examen fue lo suficientemente alta como para no repetir curso. Los alumnos aplicados reescribimos páginas en blanco con aportaciones llamadas experiencias de un valor incalculable.

He descubierto que me gusta más que nunca mirarme en el espejo. Se trata de un espejo muy particular, un intercambio generoso de vivencias y consecuencias que hacen retornar la imagen gestada de los propios actos. Todo ello, se refleja en un rostro amigo que me devuelve aquello que soy, una “mujer junco”. Es cierto, se dobla, mas no se parte, no roba la luz ajena, pues conoce bien la suya, que acepta sus limitaciones pero ensalza sus logros, ama con pasión y llora cuando tiene ganas, calla cuando quiere y habla por los codos cuando está frente a alguien que muestra interés por sus palabras. En definitiva, una perfecta imperfección sinfónica que eriza la piel, con la misma facilidad que enerva los ánimos.

He aprendido de la crítica en todas sus acepciones. Y, aunque no siempre se recibe de buen grado, es verdad que me lleva a la reflexión de cómo los años calman el ímpetu, agudiza el ingenio para tildar de importante o no, con su correspondiente grado de urgencia, lo que merece la pena sacarte de tus “casillas”

Mi pacto con los años no va más allá de la predisposición a apreciar los inesperados regalos de la vida, la observación prestada a cuanto y cuántos me rodean son sus historias y enseñanzas llevándome a subrayar las dudas y dejando a éstas en la categoría “no dedicar más tiempo del merecido”, a resaltar en rojo el “arrojo” por vivir y sentir en cada poro de mi piel y de mi ser, las dulces caricias de un de repente tu…

Los años suman, las coyunturas escasean, lo imprescindible termina siendo “ya veremos”,  las preocupaciones adquieren otras connotaciones, todo lo que no sea salud, trabajo y amistad, puede esperar en la bandeja de salida de “en otro momento te reviso”

Y, no…, no me he olvidado del amor…
Cuando logras un equilibrio entre tiempo y realidad, conquistas campos yernos que inesperadamente recobran vida y dan frutos dulces que la semilla de la paciencia premia cuando nada esperas, cuando aceptas quien eres y amas todo aquello que representas… Entonces, aparece cupido con la flecha de la ilusión que traen oportunidades tardías…

Felicito a mis padres por ser un puente entre sueño y realidad, la realidad de escribir mi propia historia…



Esther Mendoza.