“Donde habitan los silencios”
Un lugar para refugiarse del mundanal ruido, colocando entre renglones, los tan valiosos silencios, necesarios éstos para narrar historias...
"SI DEJAS DE AMARTE, TE PERDERÁS EN LA IDENTIDAD DEL OTRO.."
Para tí, por haber sido capaz de regresar al nido perdido...
…Hoy no te recuerdo, sin embargo, te echo de menos…
Poseo el reflejo de un sentimiento que encierra una lejana rememoración, aquella que mira a unos ojos extraños, ocupas ya en la memoria…
Mi mirada, se pierde en el horizonte dibujando el cielo con el sueño dormido de un domingo triste, mientras, la fina lluvia cae acariciando con la brisa ese "te quiero" atrapado en el pensamiento...
Estés dondeestés, te encontraré…
Cualquier día te cruzarásy te reconoceré…
¡No llegas!; debo viajar a ese exilio involuntario en el continente del olvido…
Me adentro, siento frio. Mirar al alma daña cuando no te has querido...
…Te reconozco…, ¡sé ya tú nombre!, cuánto tiempo perdido creyéndote lejana cuando ¡nunca te habías ido!…
¿Por qué me abandonaste?; difícil ecuación cuando la respuesta no se haya fuera, sino en el corazón...
¿Qué valor tuvo tu ausencia para dejar sombras en mi historia?...
… Deambulé por las calles de mi evocación, para ver si me llevaban a ti.. viaje a los arrabales de los deseos inconfesables, rezando encontrarte allí …
Desde ese ayer lejano, ningún camino me llevó a ese destino …
Hace daño recorrer las arenas movedizas de la infelicidad tambaleándose bajo los pies..
Ese lugar es el destierro del amor, en el que resulta fácil caer, cuando no nos reconocemos en la identidad que otros forjan para nosotr@s..
…Ahora entiendo,… ¡siempre estuviste aquí!
¡Vete amigo dolor! fiel compañero en el sendero del desafecto elegido. Ya encontré el camino que me lleva a un hogar que nunca debí abandonar, el del amor y libre albedrio…
Sé la causa de la amnesia que me impidió regresar al nido qué, me mimó, cuando era niña...
Ahora me reconozco, ya no soy una extraña en mi piel…
Abrazo en este reencuentro a mi niña extraviada, aquella, que un día delegué en manos de alguien que no me amaba...
Mis queridos Reyes Magos, les escribo esta carta desde la fría silla de un hospital.
Las horas se hacen eternas y la lentitud del tiempo, me lleva a posar mi mirada sobreel dolor que se dibuja en los rostros de las personas que ocupan el pasillo sobre las camillas. Esta realidad me aflige. Es una utopía agonizante creer que en navidad nadie enferma, que ni siquiera las lágrimas de aflicción asoman al contemplar sus mochilas personales. Se supone, que estas fechas son sinónimos de perfección del espíritu y concordia, las penas desaparecen y los abismos de tristezas no tienen cabida, sin embargo, hoy mis ojos topan con la realidad que plasma la otra cara de la fina postal navideña.
En frente de mi se encuentra una señora de mediana edad. Sus facciones se han relajado cuando nuestras miradas se cruzan y el esbozo de una sonrisa compartida, la invita a que por una fracción de segundos, olvide el lugar dónde está y me desee un feliz año nuevo. Su complicidad es manifiesta en ese código secreto que poseemos todas las madres, una clave que tranquiliza a la incertidumbre que asoma en mis pupilas en estas circunstancias.
A mi derecha se haya otro joven qué, también, ha compartido el magnánimo sentimiento de las fechas, aportando serenas palabras, a mi delatador nerviosismo….
Me emociona pensar como el ser humano en situaciones extremas donde la vulnerabilidad cuenta mucho, no abandona su duende de amor y empatía…
Sigo observando, y ,al final del corredor, una madre coge la mano de su hijo; un joven cercano a los veinte años que necesita ayuda de la mujer para recostarse sobre otra camilla de éste lúgubre pasillo. Se lo llevan; pero antes el joven le pide a su progenitora que lo bese, al tiempo que la despide con un “te quiero”. Una vez que el muchacho se pierde tras las puertas del ascensor, la fémina faz toma otra forma y al unísono con su cuerpo, se desploma sobre una silla de plástico verde cuya secuencia de curvas y colores, populariza con un ¡todo vendido! La demanda de su ocupación.
Como cualquier madre cuando la preocupación se apodera de nuestra adiestrada racionalidad, las dotes de actriz que todas desarrollamos en este rol, aflora cual anfitriona en su mejor gala, tranquilizando a nuestros hij@s . Y, a la bajada del telón con un Oscar en la mano a la mejor interpretación, lejos de sus temerosas miradas, mostramos la indefensión que nace del mismo miedo que ellos desatan... Esta carta de peticiones es un fiel reflejo de la cotidianidad de todas las mamás .
En especial, para ti amiga Mónica...
En este tiempo de espera a que venga el doctor, he reflexionado si he sido una buena madre durante todos estos años. Elaboro una lista mental de aquellas cosas más relevantes que definen dicha función desde mi punto de vista.
He alimentado y cuidado de todas las necesidades a mis hij@s, he visitado a sus maestros, y la sala de espera del médico se ha convertido en la sala de estar de casa; reconozco, que jamás en los años que tengo, he visitado tantas veces para mí una consulta médica, aún, sintiéndome enferma.
Recuerdo las noches en vela cosiendo sus disfraces para el cole, o confeccionándole un vestido a mi princesa para su fiesta de jovencita, ¡y nada que decir de las repetidas y ruidosas fiestas de cumpleaños a la que había que asistir ¡si, ó sí!, porque todos eran ¡sus mejores amigos del cole!, ¡ahh!, ellos tampoco podían faltar a la de sus compañeros de pupitre; ese punto, ¡era innegociable con los padres!...
A esto, le sumamos las noches en vela que pasamos porque sus preocupaciones, terminan siendo las nuestras, y sus alocadas ideas geniales, o el dulce desengaño de su primer amor, también son sinónimos de desvelo para nuestra psique agotada por las largas horas de actividad como mamá.
Sus fiebres han sido los visitantes incordiosos de los fines de semanas. Cuando contabas los días para la llegada del sábado y poder dormir hasta las diez de la mañana, ¡ajá!, se auto invitaba un virus gripal y abanderado por el termómetro, terminábamos en la consulta del pediatra de urgencias.
Las madres nos esforzamos por hacerles la vida más cómoda a nuestros hijos pero no por ello, potenciamos la ausencia de sus responsabilidades.
Además, somos la fuente de un vocabulario universal de fácil traducción: Nos convertimos en brujas, tontas, anticuadas, amargadas, e ignorantes con la famosa frase: ¡“tú de eso no sabes”!
Pero discretamente, supervisamos su aprendizaje a través del “ensayo y error” que forma parte de su desarrollo personal. Cuando crecen, ¡cuanto nos cuesta! delegar en ellos ese individualismo que nos recuerda que los niños, se hacen mayores….
Pensaba en hacer una larga lista de peticiones para este nuevo año. Con deseos que en fechas tan señaladas, invita a pasear a mi niña interior a sumarse a escribir su carta junto a la de mis hijos.
Y, ¡ahí va ¡
Me gustaría dormir más horas, pero para ello, tendría que esperar unos años. Siempre me digo que ello sucederá cuando alcancen la mayoría de edad, pero no quiero aceptar, que luego, tampoco dormiré hasta que oiga el ruido de la llave en la puerta que avisa de "sus regresos"…
Quisiera tener un cuerpo que se cansara menos, me olvidé de que los cereales que ellos toman, a mi no me dan la misma energía…
No descarto unos brazos más fuerte para apartar a mis hijos de aquellos peligros que aún no ven..
¿ y que tal unas tallas menos?; la última vez que me enfundé en un vestido ajustado fue en el cuarto mes de embarazo de mi hijo menor, las dietas no ayudan frente a las galletas de chocolates que compartimos en el parque.
Por prescripción facultativa, ¡unos cascos para súper mamás!, esos que aíslan los gritos de los niños cuando discuten por el mando de la tele, tampoco estaría mal una voz más imponente cuya autoridad se haga notar cuando digo ¡a la cama!...
Pero Melchor, Gaspar o Baltasar, ¿sabéis cuál sería mi regalo estrella?, tiempo para mí.., un día.., ¡solo un día!, para ir a la peluquería, después comer con una amiga o mi pareja ,sin prisas, y tener el placer de que me sirvan, y ¡el nova más,! consistiría en poder ir al cine y ver completa una película sin interrupciones. El broche de oro seria poder dormir toda una noche sin levantarme a llevarles un vaso de agua, ó, acompañarles al aseo.
En fin, mis queridos Reyes Magos, espero que les guste el pastel de chocolate que ha hecho mi Valentina y el licor que hay sobre la mesa, lo ha elegido el trasto de la casa, no tiene alcohol, porque según mi Samuel, los camellos tienen que llegar a su casa conducido por un señor conductor responsable… cosas, de los anuncios de la tele…
Mi último deseo:
“Podéis olvidar mis peticiones, si con ello el futuro de mis hijos y el de todos los niños del planeta, se pinta de un mejor color y a ninguno de ellos les falta el calor de un hogar, amor incondicional, el respeto de sus derechos y un futuro dónde puedan realizarse como ejemplo de buenas personas…
Esther Mendoza.
"¿Los mejores regalos? las palabras que acompañan a la sonrisa, ¡ojo!, no es una utopía..."
"El universo..., Dios..., busca la fuerza y la fe donde no te sientas forastero. Podrías empezar creyendo en tí..., entonces ¡ningunas! de éstas dos opciones, te parecerán una utopía...
Esther Mendoza.
Hoy es el primer día del año. Un año que promete estar cargado de horas, días, semanas y meses ¡dónde todos!, aspiramos a poder reescribir el guión de nuestra historia y realizar una acertada gestión sumándole el beneficio de las oportunidades que pueda ofrecernos el universo y, con ellas, construir y darles formas a los sueños y proyectos que duermen con nosotros cada noche cuando llega el ocaso...
Para este 2013,¡tengamos un mantra!; el mío será “¡confiar!…”, sólo desde la confianza se avanza en la vida, y en todo aquello que uno se proponga…
Quiero empezarlo sin olvidos. Daré las gracias a los maestros que me han llevado por el camino que quería recorrer; aunque, no siempre, estuve de acuerdo con sus directrices que me parecían excesivas como pruebas para llegar al punto en el que me encuentro hoy… , es decir,en mi valioso “ahora”…
¡Aspiremos a seguir progresando en todas las aristas de nuestra persona!, mejoremos la conciencia sin perder la capacidad de amor y tolerancia al recordar que, “aceptar las imperfecciones y limitaciones que cada uno posee, si se hace desde el amor y la comprensión, ello, nos hace grande…,
Y, sobre todo, no omitamos de dónde provenimos, ¡da igual las creencias que nos hayan acompañado a lo largo de los años ó, lo escépticos que podamos mostrarnos ante la fe!, pero, no permitamos que la arrogancia roce la posibilidad del beneficio de la duda…
Yo pienso que el origen del ser humano nace de una fuente de amor y conciencia pura… (Sólo es mi opinión, y, me sirve….)
Quiero agradecerle al universo el que hoy, pueda materializar un pensamiento seguido de una emoción plasmándolo con palabras que dan forma a mis escritos.
Pensé en un texto que definiera todo aquello que representa los días y oportunidades que se cruzan a lo largo de la vida de una persona. Aquellos detalles, instantes, anhelos, ansias, lágrimas y sonrisas, ¡todo eso y más!, son parte del puzle de la historia de cada indivídu@.
Escribir forma parte de mi cotidianidad, de mis pasiones, de esa necesidad de transmitir en frases largas o cortas, situaciones y experiencias que suman en la vida de cada uno. Entre los renglones de mis naraciones me pierdo, y, en cada palabra deposito sentimientos que necesito para expresar deseos, algunas veces confesados y otras, secretamente guardados...
Asumo razonablemente lo que me ha tocado vivir, a pesar, de los obstáculos presentados. Cada uno de ellos supone una prueba más para un alma rebelde que se encuentra en el aula del aprendizaje. Y, aunque en algunas oportunidades me sublevo, no dejo de ser agradecida aún cuando no termino de comprender del todo lo que ocurre a mí alrededor.
El agradecimiento no es una moneda de cambio, es reconocer la generosidad ajena y, por qué no, la propia. No debemos perder la memoria histórica de aquellos que han interactuado en nuestra vida con el registro de la gratitud, pues de las acciones ajenas, se recibe mucha información de quienes somos realmente.
Hoy pienso en cuantas personas quisieron reescribir su página en blanco con la llegada del nuevo día y no han podido. Me siento afortunada al poder hacerlo, aunque soy consciente de la llegada del ocaso a mi vida….
Resulta difícil no quejarse cuando centramos nuestra atención en aquello que nos falta, ¡cuidado!, de no encontrar la felicidad en el equilibrio con aquello que poseemos, corremos el riesgo de convertirnos en tiranos emocionales que residen en los suburbios de la insatisfacción .
Valoremos los regalos que nos son dados a diario en perlas de amor, cariño y amistad, y, recordemos la importancia de tenernos a nosotros mismos ostentando la fortaleza necesaria para el apoyo de otros. La victoria se delata en los pasos al frente que damos cada día comprobando al mismo tiempo, como la duda pierde protagonismo cuando la decisión hace acto de presencia…
La vida no se recorre con las pautas de otros, ni los parámetros ajenos rigen el rumbo de las experiencias que te tocan vivir.., Tu voz interior es el guía que te da las coordenadas de tú viaje, por lo tanto, ¡síguelas!.
Todas las vivencias son válidas si sabes interpretarlas y las tomas como “el testigo del libre albedrío” .
En realidad, la vida es hermosa cuando comprendes su autentico significado, entonces, dejas de estar atrapado en el miedo y la incertidumbre lanzándote al vacío con la esperanza de volar…
Esther Mendoza.
No aceptes lo inaceptable, “Tu paso por esta vida, es un regalo para disfrutarlo, no para observarlo…”
"Cuando llegan estas fechas muchos hacemos un acto de contrición motivados por el espíritu navideño, ó, tal vez, por el bombardeo de los medios de comunicación que nos recuerdan “nuestra cuota anual magnánima”.
Mi pequeña navidad me lleva a la intimidad de una introspección, repasando aquellos episodios, en los que no se reciben gestos de cariño. Visto desde fuera, desde la sensibilidad que nos precede, resulta incomprensible entender tal ausencia, sobre todo, cuando multiplicas tus esfuerzos por sobrevivir en una sociedad donde un gran sector de ella está carentede demostraciones afectivas.
La ausencia del calor ajeno en ocasiones, es una oportunidad que nos brinda el universo para revisar nuestro mundo interior, y, buscar las respuestas que nos alejan de esa otra mitad generosa en estima. Cuando entendamos la importancia de alejarnos de los ruidos externos y practiquemos la escucha activa con nosotros mismos, nos será devuelto el sonido de la esperanza, así como, las herramientas para amarnos; ¡entonces! , ¡Sí!, estamos listos para amar…
Elaboremos una receta navideña que nos sirva para todo el año. Pongamos una generosa dosis de ilusión,una pizca de coraje para reescribir las páginas en blancos que nos recibe con cada amanecer, salpimentemos con gestos de ternuras y tolerancia para borrar los rictus amargos de otros rostros.., y, sintamos como un preciado tesoro, el “Ahora…”
No confundamos la Navidad con adornos que llaman nuestra atención, cuyos colores resplandecen en escaparates espectaculares atrapando nuestra voluntad en delicados objetos que nos venden la idea de: “un regalo una sonrisa...”…, ¡el mejor presente es aquel que nace del corazón y lo arropas con delicadas muestras de mimos y reconocimientos!..
La navidad auténtica es aquella que refleja todo lo hermoso que posee el ser humano convirtiéndolo en tradición e imitación.
Este año he decidido adornar un árbol dentro de mí corazón. En él, he colgado todo aquello que simboliza la ruta de mi crecimiento personal. En la punta y junto a la estrella, he resaltado los valores que aprendí en casa y que ¡nunca!, puedo saltarme. A su lado, están los buenos amigos y las personas que amo…
En las ramas he ubicado a aquellos a los que frecuento poco y a los que en raras ocasiones visito, pero no por ello viven en el olvido…
En el borde de las ramas, resalté a los guerreros maestros que me han hecho más fuerte enseñándome a resistir con valiosas enseñanzas qué, buscan las sombras agradables que me protejan de falsos resplandores…
A todos los que han decidido permanecer en mi vida, a los que han pasado algunas estaciones y ya se han ido, y, a los que quedan por venir, les doy las gracias por los instrumentos que me han dejado y me dejarán, para seguir con el mapa de mi vida…
“Les deseo a tod@s unas felices fiestas y trescientos sesenta y cinco días sin nieve en el corazón…”
…Donde la magia y el tiempo, se pierde en el bosque de la dulzura...
Este otoño amenaza con
ser largo, donde la amiga primavera pareciera un sueño lejano en el tiempo. Se
acaba noviembre, el mes más mágico del año. Las hojas se tornan de colores dorados y ocres,
el verde da paso al sueño dormido de los bosques y los caminos están
custodiados por árboles que majestuosamente nos saludan al pasar, haciendo una
reverencia al amigo viento que los cimbrea.
Una alfombra invernal
de hojas secas, nos invita a pisarlas sintiendo la protección bajo nuestros pies
de esos pasos que te llevan a no se sabes
dónde…
Me abandono a la fantasía
y al silencio del lugar. Oigo el susurro de una música que interpreta los elfos
y danzarinas hadas, que bailan al compás
de mis pensamientos, donde la ilusión es una protagonista que se filtra en mis
sentidos sin dar tregua a cualquier pensamiento racional...
Mi cuerpo se arrastra
de un cansancio no visible. Mi espíritu tira de ese carro de desilusiones que
te llevan a buscar un rincón donde llorar y descansar después de caminar
caminos que no llevaron a ningún lugar…
Esther Mendoza.
" Los sentimientos despiertan con el breve roce de una emoción..."
"El amor a uno mísmo es una plegaria diaría..., nadie debe interrumpirla..."
¿Amarse...?... El primer paso...
A veces me pregunto, si hemos entendido y, por consiguiente aceptado, que somos los únicos responsables de nuestra felicidad. Cuando ésta no se produce, ¿somos conscientes del equívoco al señalar al otro como autor de nuestra desdicha? En la intimidad de nuestra soledad, ni se justifica ni alivia la errónea permisividad de actos y palabras que desacreditan el verdadero significado del amor…
Hay hechos que producen dolor y, como puñales, dejan huellas en el alma que vivirán en ella el tiempo que tardemos en amarnos…
Es más sencillo cerrar los ojos ante señales que nos avisan del desaciertode seguir en una relación dañina. Inmersos en una hoguera de vanidades donde la dignidad y el respeto no tienen cabida, preferimos por temor al abandono, delegar en el otro, la responsabilidad del cambio.
“Si su amor te hiere, no es amor…”
La vida..., ¡es maravillosa!, ¡está llena de oportunidades!... ¡se muestra como una ventana abierta cuando las puertas se cierran dándote la coyuntura de reescribir tú historia cuantas veces necesites!; conveniencias que marcarán las rutas de tú mapa en la aventura de vivir y sentir…
No necesitamos adornos externos para que nos reconozcan y nos amen..., tampoco, es necesario ofrecer nuestro corazón en bandeja de plata, la sumisión ¡nunca! es admirada y te aleja de tu esencia y del amor de otro ser, por el contrario ell@s, caminarán y crecerán paralelamente junto a ti si te muestras tal cual eres…
Cada día millones de personas luchan por sobrevivir en la selva del desafecto, otros, ¡quieren nacer para sentir en su piel la pasión de otra piel!…, y, algunos, en el crepúsculo de su vida piden una segunda oportunidad…
¡¡Amate!!... ¡practícalo siempre!….
Cuando nos identifiquemos con esa actitud, no será necesario dar largas explicaciones, ni enumerar cuantas etiquetas nos puedan acercar o alejar del respeto o devoción de aquellos a los que les importamos…
La mediocridad, sólo adquiere significado y protagonismo en el pobre de espíritu, cuya alma basa la felicidad y el amor, en su particular banco material y fina estampa en la galería de la arrogancia…
Reafirmémonos en la maravillosa e imperfecta persona que somos, ella, será nuestra tarjeta de presentación…
Valóralo, inténtalo y por último, practícalo ¡todos los días de tú vida!…
Amate, es el primer paso…
Esther Mendoza.
¿Cuantas lágrimas puedes guardar en tu vaso de cristal..?