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Está amaneciendo, lo sé
porque ahora tengo más frío que antes…
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... Las palabras, como las
intenciones, vienen enredadas en ocasiones más por un deseo de conquista, que
por el hecho en sí de enamorar a “ese alguien”. La verdadera conquista que
enamora y perdura, surge desde la admiración, los espacios, las esperas, la
generosidad que acompañan los actos, las promesas no hechas; éstas no hacen
falta, sabes que esa persona estará a pesar de los tropiezos, los mensajes
borrosos, las pruebas del otro…
La disparidad de
opiniones es un examen a juicio por el
que todos pasamos y ahí, sabemos cuánto de maduro es el amor entre dos. Si uno le
dice al otro qué no le gusta de ell@ y recibe un contra ataque, es inviable un diálogo,
por otra parte, si se observa fuera de la emoción la exposición del otro,
seguramente seguirán construyéndose puentes que sumen al restar protagonismo al
tan temeroso orgullo que no lidia con la crítica bien entendida.
No es fácil encontrar a
alguien que se tumbe a tu lado hasta que reúnas las fuerzas para levantarte y
seguir adelante…
Tod@s recibimos y damos,
pero también, elegimos si queremos quedarnos en una relación donde no se nos
ve, donde una etiqueta nos define sin acercarse por asomo a lo que realmente
somos. La mayoría de las veces mal queremos, porque amar, no entiende de error
ni enfrentamientos.
Si un día te enamoraste
de lo que soy, ¿por qué lo que soy, levanta muros infranqueables para quedarte?
Muchas personas se
quedan en la antesala de aquello que cree amar o anhela conquistar. Pasar al
fondo requiere sabiduría, paciencia, tolerancia y un alto grado de conocimiento
de uno mismo. El mal entendido “amor
propio”, nos suele jugar malas pasadas haciéndonos creer que “somos
infalibles”, que los años y las experiencias nos dan el pasaporte para entrar
como un Miura en la vida de esa persona y hacer todo el ruido posible, creyendo
saber orquestar nuestros deseos. Entonces, resulta que la música que
interpretamos no está en sintonía con la de la otra persona dado que, algunas
notas, no han sido actualizadas; ello desafina la oportunidad de una excelente
obra…
El amor, como las
maravillosas composiciones, se construye…
Esther Mendoza.