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Las borrascas
inesperadas nos sorprenden obligándonos a observar nuestro interior en los
lugares más insospechados…
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El
corazón siempre ha tenido un papel relevante como el gran protagonista de
cualquier historia. Los adjetivos se empeñan en cuantificar la importancia que
tiene calificando esos anales de memorables, entrañables, apasionantes, desoladores,
en definitiva, un órgano diminuto tiene la potestad de controlar los tiempos
afectivos y físicos de cualquier mortal.
Él
mueve los hilos en lo romántico y en lo pragmático. Además de estar encargado
de bombear la sangre a todo el cuerpo, marca el compás de nuestras emociones
sin ruborizarse ni pedir permiso. Suele tener un tamaño similar al de la mano
en forma de puño y su importancia es tal, que si deja de latir el oxígeno no
llega al resto del organismo provocando la muerte.
Y,
de vez en cuando, hasta los corazones más fríos se derriten para hablar de
sentimientos
Para
muchos realistas es tan solo un músculo, para los trovadores es algo más, un
osado que se mueve como pez en el agua ocupando la primera fila de cualquier narración,
incluso, un sabio que espera su turno entre los márgenes de una posibilidad...
Cuando
el amor nos invade pareciera que el corazón está más vigoroso que nunca, tolera
todo y cada latido suena más fuerte que
el anterior. El amor no solo nos fortalece, nos hace más valientes arrastrando,
dependiendo en qué circunstancias, los afectos por la senda de nuestra vida.
Sentimientos que confunden, en otras, fascinan, aturden, pero siempre sin
dudar, el corazón despierta la esperanza…
Las
borrascas inesperadas nos sorprenden obligándonos a observar nuestro interior
en los lugares más insospechados…
En
una pausa no hay música, pero por momentos se produce desbancando la tan temida
“Ley de Murphy” prolongando nuestro tiempo a modo de hermosa melodía…
La
exactitud de las coordenadas del mapa de cada uno, en ocasiones trae consigo alarmas
con etiquetas de ¡stop! provocando
paradas. Interrupciones que desconciertan sentándonos en el banquillo del
observador para analizar los instantes obviados, aquellos relegados al último
peldaño de las prioridades, es por lo que a partir de ahí, el latido del
corazón retoma otro ritmo con imágenes congeladas...
Las
horas y los segundos se han convertido en días, la vida ahora se mide por las
páginas escritas con fotogramas atrapados en su portada…
Cada
alma que calienta tu pequeño mundo es muy importante. Es lo único que cuenta y realmente necesitamos…