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...Y, me sorprendiste como una fina lluvia en otoño... |
LLUVIA DE OTOÑO…
... Y, como una lluvia de
otoño, las palabras toman por sorpresa a la noche apoderándose de la poca luz
natural. Se inicia la aventura de construir renglones que atrapen la atención
de algún desvelado lector y, con ellas, poner en movimiento sentidos adormecidos
por la modorra que produjo el día…
El otoño nos trae un
caminar pausado. Un telón perfecto que cae para muchos con los vestigios de un
verano y, para otros, el encuentro con una soledad que habla de añoranzas y
nuevos comienzos…
Una estación que muda
la vida con olores que se cuelan por las rendijas de nuestras percepciones
metiéndose en la piel, llevando a rincones que apasionan, a sentir y transmitir aquellas
cosas difíciles de verbalizar, en definitiva, conduce a pensamientos y deseos…
Acaso sea solo la
excusa perfecta para un derroche de palabras que han aprendido a ser parte de
mí, acaso, la soledad siga siendo el tema disfrazado de otoño para muchos…
Con una copa entre mis
manos, miro al otoño. Desde mi ventanal observo a una pareja ausente del resto
que le rodea; su abrazo, abraza a la estación recién nacida y acaso, frivolice
con el resplandor anaranjado del atardecer…
Quiero envolverme en ésta
nostalgia que acaricia con su luz y con sus sombras. Resquicio de un tiempo que
camina hacia mis recuerdos, a los colores que invaden mi casa y al crujir de
las hojas secas que pisan mis pies.
Quiero esa languidez
que me subyuga al imaginarte con miradas marchitas pegadas al cristal, con lágrimas
de entretiempo enredadas en recuerdos… Quiero, a la suave brisa envolviéndome
en esperanza.
Las hojas empiezan a
caer, la neblina rueda calle abajo distorsionando los sueños y, el entusiasmo como una lluvia de otoño, se filtra sin previo aviso conquistando a la ilusión…
Esther Mendoza.
El otoño, un andante melancólico...